El Oso Ferdy


A mi abuela, con todas las fuerzas.

No recuerdo muy bien cuando lo vi por primera vez, recuerdo, eso sí, que su mano era como la de un oso gigante. No eran solo sus manos, tenía el pelo blanco como la nieve y una barriga nada despreciable, además de los ojos azules como cielo y un nombre como de oso: El Oso Ferdy.

No recuerdo exactamente cuando llegó a nuestras vidas, tal vez yo tenía diez años, tal vez menos, lo que sí recuerdo es que mi prima Maryellen y yo estábamos algo enojados, -muertos de los celos en realidad- pues el intruso con cara de oso nos estaba robando el corazón de Tita Mery.

Tampoco recuerdo cuanto tiempo pasó pero fue realmente poco, en un abrir y cerrar de ojos Ferdy ya era de la familia. Estaba en los cumpleaños, en las primeras comuniones, en los bautizos y en Navidad, y nosotros también muy rápidamente, habíamos entendido sin ser adolescentes si quiera, que el amor no tiene edades y que nunca es tarde, para empezar de nuevo.

En el año 2001 había entrado a la universidad y tenía una materia que era la más importante de todas, para la cual había que hacer un examen al que todos los primíparos llegaban nerviosos. Yo no llegué para nada nervioso al despacho del profesor y director de programa de aquel entonces, para cruzar con el permiso de la secretaria y decir con contundencia: “Profesor, no puedo hacer su examen. Mi abuela se casa ese día a esa hora… y esa vaina yo no me la voy a perder.” El profesor postergó mi examen y yo llegué a tiempo para ver la cara de felicidad de Tita Vale, mi bisabuela que con casi 90 años estaba orgullosa de haber logrado que su hija hiciera las cosas, como Dios manda.

Ya ha pasado casi una década desde entonces y son muchas las imágenes del Abuelastro (como le decía con cariño) en mi cabeza. Ya ha pasado más de un mes desde que dejó este mundo, dejando a mi abuela (uno de los seres que más amo) y a toda la familia, con el corazón chiquito.

Como toda la gente que escribe sobre fallecimientos habla bien del difunto, yo he tardado varios semanas para escribir este texto, me dediqué juiciosamente a buscar entre los recovecos de mi mente, un día en el que hubiese visto a Ferdy emputado, malgeniado, triste. Un día en el que como cualquier ser humano se hubiese cabreado, se hubiese molestado, se le viera deprimido. No fue una cuestión de rigurosidad periodística, ni de búsquedas creativas. Les juro que lo intenté, tal vez por soy un curioso y un incrédulo empedernido.

Les juro que me lo propuse, insistí, pero ahora no puedo más: tiro la toalla! Ferdy tenía la capacidad de repartir cariño a todos, de amar a mi abuela de verdad, desde la tolerancia y el respeto. Ferdy tuvo hasta el último día, la capacidad de divertirnos a todos, de no meterse con nadie. Por eso nadie lo llamó Fernando, por eso siempre fue Ferdy.

¿Inútil? Inútil es aquella vida que se pasa sin encontrar respuestas, que pasa sin encontrar sentido. El mayor defecto del Viejo Ferdy era comer sin hacer deporte y meterse sus rones sin arrepentirse. Yo me quedé con el recuerdo de su sonrisa inmensa, sus ojos azules y sus manos gigantes.

Inútil es intentar acostumbrarnos a las despedidas, huir del dolor. El mayor defecto de muchos de nosotros es vivir arrepentidos por lo que no hicimos. El paso de Ferdy por este mundo no fue inútil, nos enseñó algo a todos, repartió cariño como ninguno, se río de las desventuras de la vejes y los achaques del tiempo. No se burló de nadie, excepto de sí mismo, para enseñarnos que la mejor manera de morir, es justo después de pasarse toda la vida sonriendo.

Gladys Yemail, la vida vista desde otra orilla.

Cierro los ojos e intento escribir. Me pierdo, me como las comas, me despisto, me equivoco, no lo logro, entonces los abro, doy las gracias, borro todo, y empiezo de nuevo.

Gladys Yemail llegó a Catalunya hace más de treinta años. Su acento parecía canario pero su origen estaba más lejos. El Caribe colombiano la había dejado partir no sin antes advertirle a punta de atardeceres dorados y música de tambores, que jamás podría escapar del todo.

Cada vez que regresa a su tierra y en especial, en veces como la más reciente, en la que pudo estar de cerca con los proyectos sociales que lidera, ni ella misma puede explicar exactamente lo que siente. Tal vez, lo que experimenta no sea más que un sentimiento de profundo agradecimiento con la vida misma. Y es que desde que se jubiló, luego de toda una vida como profesora de educación física, su voluntad de hacer algo por los demás, se ha convertido en una de las razones fundamentales para levantarse cada día.

Mientras hablamos en un café junto al Mercat, en pleno centro de Sabadell, me explica que hoy no ha podido desayunar. Se levantó temprano, hizo ejercicios, tomó un jugo de naranja y salió a encontrarse conmigo para esta entrevista.

Me explica entonces, que más tarde tendrá que ir a la escuela para hablar con los chicos que harán la presentación del proyecto Planeta Imaginario en la Biblioteca Vapor Badía el próximo 17 de Noviembre, luego, se reunirá con los técnicos y los otros miembros de la entidad que preside. Al final del día, hablará por teléfono con la directora de otra escuela, no sin antes enviar un par de mails: a la coordinadora de las actividades en Colombia y a varios periódicos de la ciudad.

Estas labores, que a muchos de nosotros parecerán tan habituales, cobran especial interés con Gladys enfrente. Mientras me habla, la camarera se acerca con el té hirviendo y un pocillo de leche. Gladys le pregunta dónde ha puesto cada cosa, a lo que la camarera responde de manera displicente: -Pues aquí...- A lo que Gladys responde: Perdone señorita, es que soy ciegay se levanta las gafas dejando muda a la empleada del local, -y a mí, por supuesto-.

Así es Gladys: honesta y contundente, entonces me explica: -“Es que yo estoy haciendo pedagogía todo el tiempo, de esto se trata la diversidad. Me considero ciega desde hace unos 6 años, cuando tomé el bastón... pero nací con retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa de la retina. Así que desde pequeña he visto como se me iba apagando la luz”-

No sé muy bien que decir pero ella se explaya como si nada: -”En mi casa somos 8 hermanos y hoy, ya 4 estamos ciegos. Así que yo sabía que esto sucedería”-

Miradas imaginarias.

La Xarxa Solidaria Sabadell-Colombia es una asociación sin ánimo de lucro que nace en 2004 gracias a la convicción de esta docente ahora jubilada, y de su interés por seguir educando, en medio de sus dificultades de salud.

Todo empezó cuando en uno de sus viajes, Gladys reflexiona sobre el valor que niños y niñas de escuelas públicas de Cartagena de Indias (Col) dan a sus vidas en medio de tantas carencias y dificultades.

Metida en una diminuta aula de clases, a 40 grados centígrados y con 40 adolescentes, entiende que las formas en que estos y estas se relacionan con sus compañeros, con sus profesores y con su entorno, acumulan esa capacidad de asombro, de goce, esa inquietud por aprender, pero sobre todo, esas ganas de progresar que parece por momentos escabullirse en los chicos y chicas catalanas con quienes medio de muchísimas comodidades, durante 28 años, ha estado trabajando.

Gladys piensa entonces en el poder de la comunicación y en la posibilidad de poner a unos y a otros en diálogo. Pero no en un diálogo entre el primer mundo y el tercero, entre el norte y sur, sino en un diálogo horizontal, entre iguales, donde la inocencia de la niñez y la energía de la juventud permitan ampliar a unos y otros la visión del mundo, el valor que le dan a lo material y la forma en que miran y juzgan a los demás.

De este modo, junto con algunos ex-profesores y otros amigos jubilados se forma el Grupo Colombia que es apoyado por la Oficina de promocio de la Pau i dels Drets Humans y la Escola de Cultura de Pau de la UAB. Este grupo entonces entra en colaboración con la Escuela Libertad de Cartagena y reciben apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Cartagena.

Así, poco a poco, lo que empezó como una idea particular se va convirtiendo en una realidad colectiva y por medio de cartas escritas y dibujadas con infinito cariño, chicos y chicas de ambas orillas del océano empiezan a compartir imágenes y experiencias, sus visiones del planeta y su cultura, para encontrar los valores comunes, en medio de la diversidad.

Pocos años más tarde, las cartas entre los niños se volvieron intercambios audiovisuales. El Ajuntament de Sabadell apoyó el proceso a través de subvenciones para la sensibilización y la cooperación internacional, mientras la Biblioteca Vapor Badía concede espacios, como el del próximo 17 a las 19h, para socializar las iniciativas.

Hoy por hoy, los proyectos de la asociación se desarrollan en varias escuelas e incluyen talleres, conferencias y estrategias con internet. Además, se han ido vinculando profesionales de la antropología y la comunicación social, artistas y estudiantes de doctorado que han participado como facilitadores de los distintos momentos del proceso.

Tengo muchas cosas que preguntar sobre este proyecto pero Gladys me propone que mejor asista al evento. Ella es así: franca y directa. Me pregunta la hora y me recuerda su cita dentro de poco, mientras me dice: - “Si algo he aprendido con todo esto, es que la comunicación intercultural y la educación, es una potente herramienta para generar nuevas visiones del mundo-”

Si ella lo dice, yo le creo. A simple vista, Gladys es una mujer serena, tranquila, educadora por vocación, convencida del servicio social. Pero entendemos su valor y ejemplo de superación excepcional cuando recordamos que las caras de los técnicos que trabajan con ella jamás las ha visto ni los verá con sus propios ojos. Los mails los envía gracias al software especial: Jaws. Para el móvil, también utiliza un programa exclusivo y para transportase por la ciudad: un bastón plegable que nunca suelta, una memoria prodigiosa, una gran capacidad de escucha y la buena voluntad de la gente del camino.

Gladys pide la cuenta, entrega los billetes exactos después de tocarlos detenidamente y me toma por el brazo para bajar un par de escalones, entonces, por bromear, le pregunto cualquier cosa:

-“¿Gladys, qué quieres hacer cuando seas grande?”- Ella responde de inmediato y sin titubear: -”Una fundación para ayudar a ciegos de excasos recursos, allá en Cartagena. Ya estamos trabajando, hemos enviado unos bastones y la idea es capacitarlos en informática...”-.

Fonseca, música del Caribe global.

Nota para TribunaLatina.com y Fonseca.net

La mayoría del público asistente a la sala Bikini de Barcelona, no solo era principalmente de nacionalidad colombiana, sino que además no superaban los 30 años. Si se les preguntase a todos, seguramente muchos de los presentes dirían que era un concierto de música vallenata y que el Vallenato, es un ritmo colombiano que se toca con batería, bajo, guitarra eléctrica y acordeón.

Pocos recordarían entonces, que el Vallenato nació en una vasta región enmarcada por el río Magdalena, el mar Caribe y la Sierra nevada de Santa Marta en la Costa Caribe colombiana, hace más de 200 años. Los cantos de vaquería con que los peones de las grandes haciendas acompañaban sus jornadas vespertinas para recoger y encerrar el ganado, fueron la base de lo que más tarde se convertiría en las historias cantadas que derivaron en las canciones vallenatas.

Posiblemente, ninguno de los asistentes al concierto de Fonseca, recordaría que hace apenas 40 años, esta música, -hoy insignia de un país- ni siquiera sonaba en la radio y que inclusive en las ciudades más grandes de la región, era considerada vulgar. La posibilidad de ver un concierto en Bogotá, era por lo menos, remota.

Pero el tiempo pasa rápido y anoche en la famosa sala Bikini de Barcelona, un bogotano de 31 años que ha vendido más de medio millón de copias y ha recorrido toda América con sus giras, cantaba vallenato con sabor a pop, a merengue, a launge, a balada, a reggae, a Rock. Fonseca es un tipo alegre y sencillo que con un par de discos ha ganado premios Grammys, Billboards, MTV Latinos y que grabó su primer CD entre Valledupar, Bogotá y Miami. Fonseca es parte de esa nueva generación de colombianos que reconstruye su identidad en relación con el mundo. Este joven, es parte de esa Colombia llena de talento, orgullo y alegría, que a pesar de sus múltiples tragedias y contradicciones, tiene otras historias para contarle, al resto del planeta.

Vuelve y juega!

Vuelve y juega, volvió a suceder, me volví a olvidar del cumpleaños de mi blog. 

En Agosto este espacio volvió a cumplir años, ya son 3, ya van 159 entradas... y han faltado tantas últimamente, que no se si tenga mucho sentido celebrarlo. 

Este 2009 podría ser el año de las ausencias. Tal vez no he estado tan aburrido y he logrado escabullirme por otras líneas por otros recovecos, tal vez el desahogo ha venido por otras partes o tal vez, simplemente, este espejo de mis miserias,carencias, vergüenzas, ilusiones y miedos, me ha empezado a asustar en serio.

No me preocupa que mis padres, mi novia o mis amigos se enteren de quien soy, me da miedo que yo me entere, que yo me encuentre, que por fin haya construido un espejo y por tanto un monstruo. Como diría el filósofo Dolcey Gutiérrez, Uyyyy, que miedo!

Por otro lado, hay un compromiso intrínseco, una fuerza inexplicable que me obliga a no soltar el acelerador hasta que la gasolina se acabe, o el dinero para ponerle más, se termine de agotar. 

Gracias a los que han continuado pasando por aquí, espero que yo siga, pasando mas que ustedes. 

Forward

Si no es divertido, si no te hace feliz, si no puedes hacerlo aunque no te ganaras un céntimo, ese trabajo no es para tí. Es mentira que debemos amar lo que hacemos. Eso es para los resignados. La verdad es que debemos hacer lo que amamos. Ese es el camino del Corazón.

Independence Day

El 20 de Julio de 1810 se efectuó en Santa Fe el Grito de Independencia, por eso el pueblo colombiano está celebrando por estos días, el Bicentenario. La fiesta se espera por todo lo alto. En Barranquilla, se ha confirmado que Petrona Martínez le devolverá al Joe Arroyo, el homenaje que este le hiciera alguna vez, cuando cantando sus canciones, vendió cientos de miles de discos y muy cerca de ahí, en el municipio de Malambo, se presume que el fantasma de Michael Jackson volverá a aparecer, esta vez cantando el himno nacional en inglés.

En el panorama internacional, el odontólogo y cantante vallenato Peter Manjares cantará junto a Alfredo Gutiérrez en la Plaza Mayor de Madrid, y los norteamericanos han tenido la gentileza de regalarle al pueblo colombiano, tres bases militares y el mantenimiento durante 10 años de 800 empleados del departamento de Defensa estadounidense y 600 contratistas militares en distintas zonas del país.

Por su parte, el gobierno del Presidente Uribe, reiteró que el 20 de Julio presentará al Congreso de la República el nuevo impuesto de guerra que deberán pagar 17.200 contribuyentes, con el objetivo de recaudar 1.24 billones de pesos.

Apuntando

Roberto: -”Mira yo llevo tres años aquí, me he gastado casi 10 mil euros renovando el NIE como estudiante. He trabajado repartiendo flyers, administrando un locutorio, editando videos, preparando  hamburguesas. He encontrado 5 o 6 trabajos en mi profesión pero nadie me quiere hacer el famoso contrato.”-

Isabela: -“Yo me casé con un español, fue un infierno, pero ya estoy saliendo de eso.”-

Pedro: Yo me devuelvo, no aguanto mas. Lo he dicho varias veces pero ahora es en serio, llevo 5 años sin lograr los papeles de trabajo. No puedo seguir matriculándome en cursos que no sirven para nada.

Natasha: A mi me encnata Barcelona, así me quede ilegal, no me devuelvo. Nadie entiende lo que es vivir en mi país. - Martì, y tu de donde eres, qué haces aquí?


Martì miraba lejos. El horizonte no se notaba, la noche se tragaba el mar frente a él. Llegó a esa reunión por casualidad, gracias al amigo de una amiga de su primo. Acababa de llegar de Andalucía. Su trabajo allá se concentraba en la frontera: pateras y narcóticos, al emnos eso decían sus superiores. En Barcelona no tenía mas que a su primo. Martì no quería responder la verdad, no quería explicar que su trabajo consistía en detener posibles inmigrantes en la calle, pedirles papeles y si no los tenían, llevarlos a los centros de reclusión de indocumentados para tramitar su deportación. -“Soy camarero”- afirmó.


Verónica: Yo también soy camarera, me gano 1000 euros hace 4 años y medio. Como trabajo en negro, me tengo que dar por bien servida, logro enviar 500 euros a mi madre en mi país, que esta realmente muy mal, intentando sacar adelante a mi hermanito.


Martì se enamoró de Verónica esa misma noche. No fue pesar, ni lástima. No lo hizo para remediar su culpa ni vio en ella sexo fácil. Verónica tenía unas piernas hermosas y bailaba samba como las diosas. A Martì nunca le enseñaron a mover sus caderas, la música del Caribe jamás la escuchó, confundía Puerto Rico con Costa Rica mientras cantaba canciones de Metálica sin saber hablar inglés. Aprendió a disparar desde hacía cinco años y esa noche lo intentó de muchas formas, pero a Verónica nunca pudo darle, en el corazón.

La revancha del loco

Mientras almorzaba entró el primero, el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto y el sexto. En los 40 minutos que tardé comiendo frente al televisor, el equipo alevín del Fútbol Club Barcelona -niños entre los 12 y 14 años- destrozaron las redes y la moral, del Real Valladolid. Al final del encuentro, mientras el arquero del Valladolid lucía irreparablemente consternado, la estrella del Barça, un niño camerunés con piernas de pantera, pulmodes de acero y 1,75 de alto daba unas declaraciones tan sensatas como convencionales en un castellano perfectamente pronunciado. Miré los espaguetis que me comía con la convicción de que en el 2019 este niño tendría 10 veces el dinero que hoy hay en mi cuenta además de mucha disciplina y pocas travesuras. Seguramente muchos logros, pocas derrotas, ninguna cana y una historia que contar: como siempre, la historia que se impone, la de los ganadores.


José René Higuita Zapata, alias el El Loco nació en Medellín el 28 de Agosto de 1966 y cuando pudo convertirse en un gran sicario, decidió intentar ser el mejor portero del mundo. Llegó al noveno puesto, marcó mas de 40 goles y le dio al fútbol colombiano la primera Copa Libertadores de América. Sus piruetas en las canchas del mundo, por fuera del area delimitada, no figuran en las estadísticas de la FIFA, pero si en la memoria de los niños de mi generación. Quienes jugábamos sin árbitros ni táctica, parando el partido cada vez que un carro pasaba por el medio de la cancha, delimitada por cuatro piedras que formaban dos arcos en la mitad de la calle.


En 1991 El Loco viajó a España para jugar con el Valladolid pero no tuvo suerte y abandonó el equipo a mitad de temporada. Como broma del día de los inocentes, en diciembre de 2008 se publicó en un diario vallisoletano que Higuita se desempeñaría como entrenador de arqueros en ese club. Media ciudad tembló, la otra media se burló, yo estoy convencido que si hubiese sido cierto, la cara de este arquerito del Valladolid que hoy la tele trasmite con tanto morbo, no tendría el mismo aspecto. No me extraña que su equipo hubiese recibido la misma cantidad de goles, -al fin y al cabo se enfrentaban a chicos mucho mas fuertes- pero estoy convencido que él se habría levantado sonriente y confiado, se habría quitado los guantes como tantas veces se los quitó Higuita, para volvérselos a poner sin pensar en el dinero, retando a todos, pidiendo revancha para hacer del deporte un juego y del juego, su pasión.



No es cribo

Las excusas pueden ser infintas, la vergüenza es una sola. El compromiso conmigo mismo, la culpa solo mía. Tiendo a justificarme, como todos, tiendo a ignorar que me afecta, pero siempre logro perdonarme. Escribir fue (¿es?) una necesidad vital, por momentos el mejor aliado para el despecho, la desidia, el aburrimiento. Muchas veces escribir ha sido un antítido, una válbula de escape, una posibilidad, otras veces simplemente, el plan mas barato de la noche. En contadas ocasiones, escribir ha sido motivo de orgullo y reconocimiento. Las palabras de aliento y los comentarios favorables de amigos y familiares nunca son suficientes, aunque el maldito ego, siempre los agradece. Sentirme contento con lo que escribo es un problema complicado de solucionar. No se si queiro ser escritor, no logro ser una prendiz decidido, convencio. No leo lo suficiente (¿será que alguien lo hará?) en cualquier caso, leo muy poco a los grandes maestros. Tampoco tengo demasiado claro quiénes son y quiénes pueden llegar a serlo. Mis viajes en metro los acompañan libros de bolsillo -los mas baratos del FNAC- casi siempre de un escritor latinoamericano que no ha logrado ser maestro de nadie. A veces y lo que es peor, demasiadas veces, se me resbalan errores ortográficos y como si fuera poco, mi entendimiento sobre lenguas diferentes a la materna es lamentable. ¿Que para qué escribo? Me gustaba decir que para masacrar fantasmas y homenajear procesos, pero sospecho mentiras otra vez en mi enunciado y en todo este texto. Tal vez escribo para mentir sin cuestionármelo. Tal vez escribo, simplemente para huir, sobre todo, de mi, en esos momentos, durante este pequeño instante, que se acaba de esfumar.

Venecia, Roma y la madre naturaleza

El martes 31 de Marzo amaneció lloviendo en Barcelona. Al medio día la lluvia era intensa, igual que en la tarde y durante toda la noche, mi mal genio subía mientras las gotas caían y la previsión del tiempo era contundente: “aguacero los próximos días en gran parte de Europa”


El miércoles 1 de Abril también amaneció lloviendo en Barcelona. Pero la Esperanza me regaló una sonrisa y con ella subí al bus que nos llevaría al la terminal C del Aeropuerto del Prat.


Una vez pasado el incómodo momento de explicar que somos colombianos pero estudiantes legales en territorio español y de comer un desayuno bastante catalán, es decir: feo y caro, subimos al avión. Ya en el aire había que decir cualquier cosa: -”Las aerolíneas y los hoteles deberían cobrar la mitad de sus tarifas los días de lluvia”- fue lo primero que se me ocurrió. Al pensar en Venecia, me imaginaba el Barrio Abajo de Barranquilla, no tanto por las casas de colores y las sonrisas de los vecinos, sino por los arroyos tan hijueputas que se forman cada vez que llueve en mi ciudad natal. Derepente, sin explicación, sin permiso y sin ninguna vergüenza, un resplandeciente sol gigante inundó de luz y calor la aeronave como escupiendo la verdad: -”aquí mando yo, a la mierda los pronósticos, la naturaleza decide: este es el juego”

 

La perfecta sonrisa de Esperanza rebotó la luz e iluminó el horizonte hasta que abajo nos encontramos con un hermoso y sorprendente archipiélago en el que resaltaban cúpulas,  canales, crucifijos y barcos de todos los tamaños.


Venecia empieza curiosamente, en la Plaza de Roma, hasta ahí nos llevó el autobus y fue ahí donde compramos los tiquetes para el Vaporetto, algo así, como el metro de Venecia. Una pequeña embarcación donde caben unas 50 personas y que se detiene cada 2 minutos en estaciones sobre la orilla del canal mas importante, el cual atravieza toda la isla. Desde ahí esta ciudad es a lo menos, surreal por tanto no pretendo describir lo que las imágenes explican tan claramente.


Lo primero que hicimos una vez en las calles de Venecia fueron dos cosas: primero maravillarnos y luego perdernos. ¿y a quién le importa perderse en Venecia con la mujer que ama? 

-”Mira la dirección... -dirección, cuál dirección... la de la calle... callé? cuál calle?”- 


En venecia cada tres casas hay una calle, un canal y un puente tan grande como el Puente de Boyacá. Venecia es un laberinto delicioso, un cuento de hadas que en verano huele a mierda y que en invierno no se puede transitar. Un lugar que se hunde en centímetro cada año pero se niega a desaparecer. Una ciudad que se puede caminar en un día y recordar por siempre. Un espacio maravilloso que te regala un día perfecto, solo cuando lo deseas con el alma.


Con la maleta al hombro y sin encontrar el hotel, entramos al primer sitio que nos cruzamos para preguntar por la llegada a nuestro destino. Ahí, un tipo con cara de cachaco nos indicó el camino y nos dijo que la isla era muy pequeña, que solo vivía del turismo y que aunque toda su vida la había pasado en Bogotá, ya estaba mamado, del clima de Venecia.


Llegamos a una casa vieja de puerta pequeña que en efecto se parecía mas a una casa del Barrio Abajo que de la archifamosa ciudad italiana, pero cuando tocamos el timbre, llegó del hotel de enfrente un joven con una sonrisa ancha y un traje de botones. Revisó nuestros nombres y nos dio las llaves.


El sol había bajado su intensidad pero seguía habiendo un bonito día así que disfrutamos de las calles diminutas, de las fachadas de casas preciosamente inhabitadas. Ahí estaba la ciudad de las películas, la de los idilios, la del romanticismo, la de las plazas, las placitas, las iglesias y las góndolas. Ahí estaba toda la pasta italiana y a mi lado su piel canela, sus ojos miel. Ahí estaba mi cursilería y su melosería, ahí estaba Venecia idiotizándonos, hechizándonos, porque enamorarnos mas, ya le quedaba dificil. Ahí estaba una ciudad sin Central Park, sin Torre Eiffiel, sin rascacielos ni avenidas, una ciudad sin metro, sin discotecas y sin Broadway. Una ciudad para no quedarse a vivir, para no volver a visitar. Una ciudad fantástica para guardar por siempre, en la memoria del alma.   


Un atardecer en la Plaza Marco Polo no es gratis, un paseo en góndola no vale 60 euros, una foto y su mano en el puerto no se pueden comprar ni vender, no son canjeables, no hay forma de valorarlos en terminos materiales. Tampoco existen en una dimensión espacial o temporal, solo existen en Venecia, en la ciudad del hasta siempre.  


El vuelo a Roma era a las 8:00am y para llegar a tiempo al aeropuerto había que estar tres horas antes en la Plaza a la que llegamos. Para estar a las 5:00am ahí, había que salir a tomar el Vaporeto a las 4:00am, pero resulta, pasa y acontece que a esa hora no había Vaporeto, osea que tocaba a las 3:45am, caminar por las oscuras, solitarias y desconocidas calles de Venecia para poder llegar con la ayuda de un mapa, mucha intuición y todos los santos posibles al lugar indicado. A las 3:00am nos despertamos muy juiciosos y comprometidos con el itinerario. Entonces, en ese preciso momento, la naturaleza hizo acto de presencia con un refrescante aguacero que para mi parecía una terrible lluvia ácida. 

Así, despues de dudas, rabias y esa frustación que surje mientras te llenas de trapos y te cubres hasta el culo, sabiendo que igual te vas a mojar, salimos del Hotel con el mapa en la mano y la Esperanza intacta.


Tal como estaba presupuestado, a las 9:00am llegamos a Roma y Sabrina pasó por nosotros para decirnos que en su casa no tendríamos que preocuparnos por nada. Pasear por Roma resultó un poco mas fácil pues ya la conocía, aunque esta vez pasear por Roma era disfrutar de sus letras, sus encantos, de su A-M-O-R. Los días de Roma estuvieron llenos de aire fresco, de tranquilidad y caricias. De paseos sin el sol sofocante de la primera vez, sin la cerveza repetitiva y sin la emoción de lo desconocido. La Roma de esta vez era mas terrenal, mas rápida pero mas real. Una ciudad de semáforos dañados, de conflictos sociales, de difcicultades y trancones. En las noches fuimos un bar y a un concierto con Sabrina y sus amigas. Ahí estaba la Roma cotidiana, la que odia al Papa, ama el Reggae y disfruta el Swing, la Roma bisexual, la Roma intercultural, la Roma pija y la Roma pobre. La Roma monótona, la Roma de noches solitarias, decadentes y poco iluminadas. La  Roma que odia a Berlusconi y la Roma inmigrante, rasta, rebelde, hipócrita y temerosa.


De Roma nos despedimos otra vez, antes del amanecer para regresar a Venecia, a nuestra Venecia, la de la Esperanza, la de la ilusión, la mentirosa, la juguetona, la hermosa, la costosa, la inolvidable. Así, entre el sueño acumulado y los trayectos en barco, coche, avión y tren todo se hizo mas rápido, mas mágico y justo cuando nos veníamos, empezaron a caer las primeras gotas de lluvia, como si el planeta nos hablara al oído: -“esta vez quise colaborarles, quise ayudarlos, pero en una próxima... nos vemos”-


Esa noche dormí en mi casa, en mi Barcelona, esta ciudad que es cada vez más mía, extrañamente mía, apasionadamente mía. Esa noche dormí como un bebé mientras Roma y toda Italia era sacudida por un terremoto. El planeta tenía razón: -”aquí manda él, a la mierda los pronósticos, la naturaleza decide: este es el juego.”- 


Cuando escribo este post, una semana despues, la tierra no ha dejado de moverse y 290 personas han perdido la vida muy cerca del lugar donde yo pasé, inolvidables días.

Feeling

Existe una vaina difícil de explicar, un sentimiento, un recuerdo, una añoranza compuesta por una sonrisa y un pesar, por una alegría y un dolor. Existe un vacile efectivo, que parece platanero, pero que una vez mas comprobé, que es planetario! 

¿Qué es lo que tiene? el Carnaval de Curramba

Esta vez hacía frío y no había Maicena, el televisor no mostraba Telecaribe y la radio ni siquiera estaba prendida. De las casas vecinas tampoco brotaba ninguna escandalosa canción y Odila no estaba sirviendo el sancocho, sin embargo, este sábado de Carnaval, como tantos otros, como todos los demás, mi cuerpo escondía los restos de la marimonda de la noche anterior para dar espacio a una nueva batalla de sonrisas, de nostalgias, de alegrías, de rabias, de rumba, de ron, de fiesta, de flores y de amor. 


Este sábado no caminé por las calles arenosas de siempre ni tomé un zapatico amarillo de esos que llaman taxis. De blanco impecable y mochila al hombro, me subí al metro en Sants Estació para hacer transbordo en La Sagrada Familia y tomar la línea lila hasta La Pau, todo bajo la mirada implacable de ciudadanos del mundo que se preguntaban por el material del zombrero que me cubría la cabeza. Caminé un par de calles y sentí una vez más ese aire frío y seco que me recuerda que sigo habitando una urbe confortable que no me pertenece, cuando depronto, como espejismos, un par de garabatos se atravesaron, indicándome el camino al inicio del desfile.


Un corresponsal del Telecaribe nos esperaba. Resulta que aquel canal que se sintonizaba en el 7 y que tantos menospreciaban por su supuesta falta de calidad, ahora era la ventana a la que todos querían asomarse. Como si por medio de ese artefacto de un solo ojo pudieran ver algo de lo que pasaba al otro lado del océano. Allí estaban todos, a 7 grados de temperatura, sonriendo inocentes, extasiados, embobados, sumergidos en el más profundo derroche de nostalgia e impotencia, recubiertos de una alegría inexplicable. Ahí estaba yo, mirándolos con cierta prudencia, intentando reflexionar sobre lo ireflexionable para luego dejarme caer sin titubear, al abismo del vacile planetario.


Cuando todo el grupo formó en medio de la Rambla Guipuscoa, entendí que no estaba junto a unos cuantos locos, reconocí que los apasionados por esta vaina somos muchos y que los adjetivos se repiten, las razones sobran y las excusas no valen frente a la sonrisa de tanto currambero suelto por el mundo. Es entonces cuando la cumbia, el fandango y el mapalé hace de las suyas dejando a las explicaciones sociológicas y las teorías culturalistas, carentes de todo sentido para poner a catalanes, suizos, franceses, ecuatorianos y cachacos a mover el esqueleto. 

Segundos después, el desfile arranca precedido por la Reina mas hermosa de todos los tiempos, con el objetivo de que los de aquí, se detengan a admirar a los de allá, para preguntarse en silencio donde habría estado el error, para merecer tan triste suerte!


Unos 45 minutos después de iniciado el recorrido, llegamos al punto donde el jurado del desfile tendría que mirarnos con calma, para elegir entre nosotros y los muchísimos otros grupos folclóricos participantes de la Rua del Carnaval a los ganadores de los 3 mil euros que da el certamen.


Seguramente, ningún miembro de aquel jurado entendería horas mas tarde en la fiesta organizada en la discoteca, la desbordante alegría que emanaba de aquellos concursantes que sin saber si perdieron o ganaron, se habían multiplicado como conejos, para saltar cantando: “Oh le le! Oh la la, Junior tu papá, los demás valen mondá!”

Échale semilla a la maraca pa que suene, Cheo Feliciano en Barcelona

La idea era entrevistarlo el sábado, pero acababa de llegar cansado y un poco resfriado de París. La opción entonces era conversar el domingo, horas antes del concierto, pero a última hora, los organizadores explicaron que necesitaba descansar, pues su garganta se había resentido con el frío de la capital francesa.


Queríamos preguntarle que percepción tenía de los nuevos grupos y si creía que sería posible volver a ver una generación como la suya,  donde junto a Héctor, Celia, Tito, Ismael, Santana, Rubén y los demás, se popularizó esta música que desde entonces llaman Salsa y que medio siglo después, mueve cuerpos en los cinco continentes.


Queríamos preguntarle sobre su paso por las drogas con la exclusiva intención de que pudiera darle un consejo a la juventud hispanoparlante, queríamos que nos comentara su visión sobre la inmigración latina en Europa y ver de qué manera sería comparable con la que él mismo vivió en los 50's de Nueva York. Queríamos preguntarle por la esquina, la calle, la cuadra y en general, de lo urbano como motivo de inspiración, en una sociedad que hoy se encuentra más en los chats y los mails, que en la plaza del barrio. Queríamos preguntarle finalmente, en esa entrevista no consumada, por aquella frase que tantos hemos coreado y por aquel instrumento creado por los indios Taínos de su natal Puerto Rico, y que ha logrado con su ritmo, darle identidad a la música latina.


El domingo a las 10pm el Casino la Aliança de Poble Nou le dio la bienvenida, y el maestro Cheo Feliciano entró como un huracán respondiendo a esas y otras cuestiones.


Explicó con su talento y con su voz, que aquellas glorias del son, la guaracha y el guaguancó serán únicos y vivirán por siempre no solo en el recuerdo de las generaciones actuales, sino también en los experimentos y libros de texto, de las venideras. Con repetidas referencias al compositor Catalino Curet Alonso, a Tito Rodriguez, al Sexteto de Joe Cuba y a sus viejos amigos de La Fania, Cheo dio a entender que el éxito tiene mucho que ver con el reconocimiento del talento de los demás y para los presentes, algunos de ellos, músicos jóvenes de lo que llaman la nueva salsa brava, seguramente quedó claro a dónde hay que apuntar. 


Para este instante, ya no era necesaria la entrevista planificada, verlo en el escenario bailar, cantar y sonreír a los 74 años esperamos sea razón suficiente para que los jóvenes conozcan su historia y aprendan de su valentía. Escuchar las letras de Anacaona, Amada mía, Así soy, Esto es el guaguancó, Juan Albañil, Mentira, Naborí, Salí porque salí, Si por mi llueve y todas las demás...  significó comprender que la inspiración no viene solo de las enredaderas del barrio o la internet, sino sobretodo, de las del corazón. 


Finalmente, a las 12 de la noche, cuando parecía que todo estaba dicho, Cheo confió el coro de su canción mas preciada al público para que todos comprendiéramos al son de la clave, que echarle semilla a la maraca es echarle ganas a la vida, es sembrar buena energía para enfrentarse a lo que viene, es ponerle sentimiento a los días para encontrarnos con ese bello sonido, que todos llevamos dentro.


¡chacu-cha cuchucu-cha cucha!


La nueva Colombia

El man tenía unos pantalones ajustados color púrpura, una camisa blanca, una bufanda verde, el pelo parado como un gallo y varios aretes en el rostro. Era 25 de diciembre a las 4 de la mañana y del fondo de la habitación la potente voz de Joe Arroyo se reventaba contra las paredes. Diego salió a recibirnos y me dijo: -"Cohen te presento a este man, es un bacán, un alemán de mamá cartagenera. Este man es La nueva Colombia"-

Su sonrisa era amplia y franca. Su acento y su swing tenían poco de alemán, poquísimo de cartagenero, pero mucho de bacán, lo que aún no tengo muy claro es qué es La nueva Colombia y si hay una generación con la obligación o la necesidad de serlo?

En cualquier caso, no se porque sospecho que estos personajes y sus sonidos, si tienen algo que ver, con ese sentimiento. 

Desde el Caribe:


Desde los Andes:


Desde el pacífico:


Aquí suena!

Todos aquellos que me conocen, saben o sospechan que parte de lo que siempre me ha interesado es generar mis propios proyectos. Proyectos que utilicen como insumo mi pasión y mi necesidad, mi amuleto, mi forma de ver el mundo, proyectos basados en la comunicación. 
Hace poco leí una frase de una profesional admirable que me gustó y me impulsó a concretar la idea: "Un día decidí no tener jefes, pero tampoco ser jefe de nadie... y aquí estoy." 
Ya se que puede sonar demasiado romántico para los tiempos que corren, pero lo cierto es que yo no me imagino un mundo sin sistemas optimistas que aparecen como irrealizables en el momento de su formulación, es decir, sin utopías. Así nació elparlante!, con ganas, sin miedos y ya empezó a sonar...

De matasuegras y triquitraques.

Sonaban totes, matasuegras y triquitraques en la calle, habían también castillos de luces multicolores y las inofensivas chispitas mariposa por todos lados. 


Mi mamá le apagaba el televisor y el aire acondicionado a mi papá que permanecía inmóvil con la curva de la felicidad al descubierto. 


Isabel, una mujer a quien le hice la vida imposible pero de quien no recuerdo el rostro, colocaba las galletas de manera elegante para que las empleadas y patronas de los otros apartamentos no nos dijeran líchigos. 


Una vez en la recepción del edificio, los vecinos mostraban su más dulce e hipócrita sonrisa para rezar unas poesías que no se sabían y hartase de dulces hasta rozar la hiperglucemia. Los niños y niñas hacíamos lo que los adultos nos pidieran durante esos eternos minutos para luego poder estar fuera de casa hasta tarde, pecando con la mano peluda, la botella o el escondite americano.


Después de 9 días oliendo pólvora, rezando, comiendo, jugando y jodiendo, llegaba la esperada noche de navidad. 


El árbol de la casa de mi abuela era un sintético pino verde  bañado de bolitas de poliestireno expandido, mejor conocido en aquel lugar del mundo como Icopor, por las siglas de la Industria Colombiana de Porosos. Aquellas diminutas pepas que nos llevábamos a la boca y luego escupíamos sin ningún sentido, intentaban simular una nieve que por más loco que se vuelva el clima, jamás tocará el suelo del Caribe colombiano. Ahí, sobre las raíces plásticas de aquel electrificado árbol, yacían cajas y sobres de todos los tamaños, forrados en papeles coloridos y con diminutas tarjetas marcadas con el corazón: De Marinés para Mamaciá, De tío Yoyo para Julito, decían alguna de ellas. 


La música de la fiesta fluctuaba entre dos generaciones. Por un lado Lucho Bermúdez, Pacho Galán, Celia Cruz y cuando se ponían pesados hasta Los Panchos, mientras por otro lado estaba el combo de La Lambada, el Joe Arroyo, los Hermanos Rosario y el General. No obstante, justo antes de las 12 de la noche, aquel moderno equipo de sonido con tocadiscos de aguja y doble casetera, se apagaría para que al son de los villancicos, entrara triunfante Mamánuela. Tita Mery, mi abuela, -la misma que hoy me manda mensajes por Facebook- llegaba con su gorro rojo, su larga barba blanca y una almohada doblada bajo la chaqueta. Entonces, haciendo un esfuerzo se sentaba al pie del árbol, le daba gracias a Dios, se zampaba un trago de aguardiente y nos lanzaba regalos, entre gritos y aplausos...


Hoy, tantos años después, no hay pólvora ni Lambada, ni niño Dios ni novena, ni vacaciones ni pesebre, sin embargo prometo que no faltarán ni el Joe ni los agradecimientos y que me zamparé un trago o tal vez dos, por los que están y los que no, por la familia con la que nací y por la que yo mismo he ido formando, por aquellos sueños de niño y tantos recuerdos, de amor infinto.


A ustedes y a vosotros, a los de hoy y a los de siempre, feliz, feliz, feliz Navidad!

El Justiciero

video

Jorge le ha dedicado días, meses, años a su sueño y ha logrado mantenerse en pie, lográndolo y reinventándolo en cada momento. Yo dediqué varias horas con mi amigo Ray a hacer este video de un minuto. Nunca he ganado ningún concurso, pero pensé que este valía la pena intentarlo. Si te gustó el video y tu también quieres donar un minuto de tu tiempo a la causa, entra aquí, busca el video de Jorge y regálale un voto a este héroe. Para mas info sobre esta historia, aquí.

Las vainas de mi pueblo

Leo, del Carmen de Bolívar a Barcelona, haciendo verdadera comunicación social.


*Nota escrita para Mundo Hispano

Los Montes de María es una subregión de la costa norte colombiana con un bonito nombre, gente amable y una compleja realidad.  El Carmen de Bolívar, a dos horas de Cartagena de Indias, es un municipio de mas de 60 mil habitantes y uno de los 17 que pertenecen a esta zona del país. Se trata de un lugar de gran belleza natural, incalculable riqueza cultural y un corredor estratégico para el comercio de armas y drogas por parte de los grupos armados regulares e irregulares que durante décadas, han desangrado al país.

En el Hospital Montecarmelo de este municipio nació Leonada de la Ossa, mejor conocida por sus compañeros y amigos como Leo. Sus padres trabajaban vendiendo verduras en la plaza de mercado como hasta ahora, cuando me mira a los ojos para explicarme sonriendo: -"A mi papá le tocó emborrachar a mi mamá para que me pusieran este nombre, porque a ella le parecía "maluco" y de "macho"...- guarda un breve silencio, vuelve a sonreír y clava su mirada en el MACBA, el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, que tenemos enfrente.

Durante varios años en el municipio se escucharon los disparos de los fusiles. Las bombas y el miedo hacían parte de la cotidianidad. Aún hoy, las casas frente a la plaza principal tienen la huella impresa de un conflicto que se transforma pero que está aún lejos de desaparecer. Las estadísticas dicen que en cada familia montemariana hay un desaparecido, un asesinato selectivo, una víctima de masacre, un reclutado por la guerrilla o por los paramilitares. En total, dieciocho mil víctimas, según los informes presentados por las organizaciones internacionales que investigan la zona. 

Leo conserva en su mirada la frescura de la juventud y en plena Plaça dels Àngels, mientras nos tomamos un café, sus cabellos negros ensortijados se mueven con la brisa fría del invierno mientras me dice con la voz firme: -"Era muy duro, a las 6 pm todos nos íbamos a dormir. La gente moría por cosas absurdas, como lavarle la ropa a un soldado. Yo pensaba que no era una víctima porque no me habían matado a mi papá"- su testimonio es tan contundente que prefiero preguntarle por esa historia que empezó cuando apenas tenía 10 años, que le cambió la vida y que por estos días la trajo a Cataluña. 

-"En el año 2000 conocí a Soraya Bayuelo, una Comunicadora Social que luego de pasar por la radio y empresas privadas, redefinió su proyecto de vida: "No tener jefes ni ser la jefa de nadie"-

Soraya llegó al Carmen de Bolívar y junto a Beatriz Ochoa, fundaron el Colectivo de Comunicaciones Montes de María, “sin ánimo de lucro y sin ánimo de pérdida”, con el único fin de formar seres humanos integrales que le apostaran a la vida en medio de la guerra. Se realizaron los primeros talleres, se empezó a hacer radio comunitaria y se montó "la BBC del Carmen". Una productora dedicada al mundo de las bodas, los bautizos y los cumpleaños de la comunidad. Así se formó un pequeño centro de radio y televisión, en donde las noticias salían de la misma gente, de sus realidades, sus fantasmas y sus sueños. 

Leo encontró en el Colectivo una escuela pero también una familia, aprendió de micrófonos y de cámaras, aumentó su autoestima y el amor por su región mientras se permitía soñar en grande y hacerse mujer. Tiempo después, ni ella ni sus padres lo podían creer cuando les contó que se subiría en un avión y conocería la Capital de la República!

Años más tarde conoció a Clemencia Rodriguez, Pilar Riaño, Jair Vega y Amaparo Cadavid, académicos interesados en el uso de la comunicación para el cambio social. Estos querían sistematizar experiencias con prácticas que nacieran de los propios colectivos. 

Nuestros pocillos se han quedado sin café, un camarero pasa a nuestro lado pero no nos inmutamos, entonces ella me explica: -"Los estudiantes venían y hacían sus tesis, los periodistas pasaban a escribir o grabar sus notas, pero nosotros no veíamos los resultados, entonces lo que aprendimos fue a formarnos como investigadores, para poder cuestionar nuestras prácticas."-

Hoy, el colectivo se dedica a viajar a los 17 municipios de los Montes de María, llegan a sus corregimientos, veredas y caseríos. A través de las 18 emisoras escolares, el canal local y el cine itinerante “La rosa púrpura del Cairo”, han capacitado gratuitamente a más de 4500 jóvenes, 150 madres comunitarias y 100 profesores, certificados en el manejo audiovisual con énfasis en temas de medio ambiente, derechos humanos, sexualidad, equidad de género y resolución política de conflictos. Soraya ganó el Premio Nacional de Paz en 2003 y fue seleccionada entre los cincuenta líderes más influyentes del país y de la Costa Caribe. 

Leo por su parte viajó por distintas regiones de Colombia, fue a un congreso en Brasil y se radicó en Bogotá en donde logró una beca para estudiar Comunicación Social en la Universidad Javeriana pero que nunca usó porque prefirió estudiar Antropología en la Universidad Nacional, una institución pública donde según ella: -"la gente sí va a aprender, a ser críticos y proactivos"- 

Le pregunto entonces a Leo qué hace en Barcelona y ella sonríe diciendo: -"Era algo que tenía que hacer, una deuda conmigo misma, un reto personal"- no pierdo el asombro desde el principio de la conversación, dudo que esta mujer tenga 19 años y ella prosigue: -"En el Carmen conocí a Carles Hernández del Observatorio de las Relaciones UE-AL (OBREAL) quien llegó allá para hacer un documental. Él me preguntaba cosas del colectivo y yo le preguntaba palabras en catalán. Luego esta ciudad se empezó a aparecer en los textos que leía, en los currículum de los profesores y empecé a conocer gente por medio de Carles. Así me llegó una convocatoria de ECREA, la segunda conferencia europea de comunicación, y tres meses después, tenía un espacio entre tres mil europeos expertos en el tema"-

Cuando se enteró que tenía la invitación, Leo también supo que no incluía los tiquetes, ni la estadía, ni siquiera la inscripción que eran 230 euros, más de lo que gana en un mes de trabajo como camarera en un restaurante de Bogotá. La rabia le duró unos días pero pensó en lo que había sido su vida, entonces no se resignó. Movió contactos del Colectivo, de la Universidad, habló con los  catalanes que había conocido por internet y con la Fundación Imaginario - Citurna con quienes ha estado trabajando. Así logró,  después de mucho empeño, sentarse frente a la Primera dama de la nación y de ahí, con el gerente de Movistar. Nunca pisó la embajada de España en Bogotá pero faltando dos horas para subirse al avión, le llegó del Carmen un video del Colectivo subtitulado al inglés, que más bien quedó en espanglish y que en el ECREA, arrancó un multitudinario aplauso que de algún modo, justificó el esfuerzo". 

Con Leo enfrente se me ocurre hacer un documental o escribir un libro completo. Le creo todo lo que me ha contado porque también nací y crecí en aquel país de alucinantes historias, pero hay algo que dudo, así que le vuelvo a preguntar: -"En realidad ¿cuántos años tienes, Leo?"- No me presta mucha atención, quiere seguir hablándome, ha descubierto nuevas cosas con este viaje. -"Quedé muy contenta con la presentación porque no fue una ponencia teórica, porque la hice en mi idioma y porque fueron las imágenes de la gente las que finalmente hablaron, porque más que una ponencia era la exaltacion de un grupo humano que estaba haciendo investigación y comunicación a su manera, desde sus lógicas propias. De todos modos, por fuera del congreso, me quedé con la sensación de que Barcelona es una ciudad de postal, mitificada, reinventada más para el turista que para el ciudadano, es muy bonita pero ya no me muero por estudiar aquí. Prefiero una universidad lejana a los rankings de la fama, pero cercana a la realidad de América Latina"-

El MACBA frente a nosotros nos espera, el camarero trae la cuenta y yo quisiera terminar esta charla con una reflexión a la altura, pero ella lo hace por mi: -"Mi conclusión es que en la vida, las expectativas no tienen que limitarse a las posibilidades."- No sé que más preguntar, Leo me tiene impaciente y anonadado, así que insisto con lo mismo: -"Dime la verdad Leo, ¿tú tienes 19 años?"- hay un breve silencio y entonces me remata: -"Pues no, en realidad tengo 18, pero cumplo en enero, así que... es como si ya los tuviera..."-

Buritaca 200, una familia musical en construcción.


-"Comentar recitales de música es difícil como ejercicio de redacción porque se suelen reiterar los adjetivos"- Me dijo un investigador, columnista, músico y productor de televisión con mucha experiencia en la materia.

Buritaca 200 es una banda musical, alimentada por el vídeo, el teatro y la danza. Es el deseo colectivo de mantener viva una costumbre, un origen, una expresión y un sentimiento hacia una música que ha existido durante siglos en Colombia. Comenzó, entonces, como una agrupación-taller dedicada a estudiar la tradición oral y musical del Caribe colombiano, una manera de ser que encuentra una respuesta siempre alegre, fiestera y esperanzadora a sus realidades, a sus problemáticas y a sus vidas.

Los integrantes de Buritaca 200 son en su mayoría, colombianos residentes en Barcelona. Mujeres y hombres provenientes de disciplinas tan distintas como el rock, el rap y el jazz pero que han iniciado por medio del tambor, un viaje hacia el folklore afro-colombiano. Un viaje en el que no solo han aprendido sobre música sino sobre ellos mismos, sobre lo que son.

-"Colombia es una dicotomía"- asegura Paola, -cantante de la banda- y hablando con los demás integrantes, entiendes que esta gente no niega la difícil realidad de su pueblo y que sus canciones están llenas de crítica y sensibilidad, pero que por encima de eso, Buritaca es una propuesta alegre, más que un intento por reivindicar los sonidos de sus ancestros, es un empeño por descubrir en ellos, una manera propia de expresar sus vidas hoy. Así, sin banderas ni escudos, sus canciones reflejan las preocupaciones por la situación económica y ecológica mundial, pero también sus paseos por el Raval, sus vidas como inmigrantes, sus recuerdos, sus anhelos y sus nuevas percepciones sobre sus propias identidades.

Buritaca me permitió entrar a su espacio, un ensayadero donde se montan las piezas musicales. La primera sensación al estar ahí ha sido la de visitar una escuela, un taller donde se aprende, donde se construye, pero sobre todo donde se comparte. -"Bienvenido, esta es tu casa"- me dijo Jose. 

"¿Cómo no sentirme en casa?" -me pregunté yo, si al entrar me encuentro con una gaita y un tambor, unas maracas, muchas sonrisas, un derroche de energía positiva y una botella de ron en una esquina. Escucharlos ensayar fue reconocer el vacile efectivo con el que yo también crecí, se trata de música popular y moderna, de historias campesinas tradicionales, pero también de sueños, de amor, de la rabia, las frustraciones y la velocidad cotidiana de Barcelona. Compartir unas horas con ellos fue entender que Buritaca es cumbia, fandango, bullerengue, mapalé, porro y champeta, pero también es hip hop, rap, reggae, salsa y rock and roll, una de esas fusiones que no deberían clasificarse ni siquiera como fusión. Una evidencia de que Totó la Momposina, Petrona Martínez, Lucho Bermúdez y el Joe Arroyo, tienen mucho que ver con Calle 13, Rubén Blades, Café Tacuba y Santana.

De repente alguien se equivoca, todos se dan cuenta pero nadie se molesta, la comunicación se corta por un instante. Hay un concierto al día siguiente y quieren que todo esté perfecto, se ponen un tanto nerviosos y se toman un trago de ron, me ofrecen uno a mi y no me queda otra, tengo que ser solidario con la causa.

El bar se ha quedado pequeño, muy pequeño, la convocatoria ha sido todo un éxito. Imágenes del caribe colombiano se mezclan con las del resto del mundo. Las luces empiezan a bailar dándole la bienvenida a la banda y los cueros del tambor llaman a la seducción entre los presentes. Las caderas de las mujeres europeas no se resisten al poder sublime de la gaita y yo siento en la voz de esta banda, la de mi familia, la de la tierra, la de la casa.

-"Cuando vine de mi tierra ninguna gracia tenía... me vine a ver si cambiaba tristeza por alegría. Dejame ver, detrás de la puerta, dejame ver, qué hay al otro lao?"- dice la primera canción.

-"Comentar recitales de música es difícil como ejercicio de redacción porque se suelen reiterar los adjetivos"- recuerdo aquella frase pero no me importa pecar, -"No pienses, ven a bailá, Si sientes vamo a gozá"- me dijo Buritaca y yo obedecí. 

Y es que es difícil, muy difícil, escribir correctamente cuando las piernas se mueven solas y el corazón palpita con tanta fuerza, cuando ves la tambora sudando y sientes el pregón rodar por tus venas. Es que es difícil, muy difícil ser objetivos cuando la piel se eriza, el alma  se alborota y se te olvida hasta la crisis económica. 

Ahí ya no puedes pensar en los adjetivos calificativos, los explicativos o los determinantes, solo en la brisa de la playa, en la cara de la luna y en esa canción que ahora te dice: -"Derrámate en el alma de la gente a la que amas, Y en la memoria de mi pueblo que te canta, Eres magia, fuego universal... Deja que te arrastre broder, Que el amor es bailar..."-

http://www.myspace.com/buritaca

Siempre nos quedará París



Todo aquel que no ha estado en París, se la puede imaginar. Mil veces contada, fotografiada, dibujada. Imposible no tener una idea de la ciudad luz, aunque sea efímera, aunque sea fugaz, aunque sea mentira.

París ha sido millones de veces habitada, visitada, caminada, vivida y ahora era yo quien estaba ahí, bajándome en el Charles de Gaulle, un imponente lugar de paso con vuelos directos a todo el planeta. Ahí estaba yo, sujeto a un maletín con poca ropa, a una mochila Wayúu con dos cámaras, y a la mano de ella, mi Esperanza.

Bandas trasportadoras me llevaron al carril del RER –los ferrocarriles de la ciudad- y desde ahí, a pesar de la neblina, imaginé miles de historias a través de la ventana antes de llegar a mi destino.

Una vez fuera de la estación Mercadet-Poissoinièrs sentí el frío penetrante en los huesos y una lluvia pendeja que junto al tráfico cotidiano me hizo sentir en Bogotá. Sin embargo había algo distinto entre la capital colombiana y París: esta ciudad estaba llena negros. No se trataba de mestizos, ni de mulatos, si no de verdaderos negros y negras de sangre africana. Eran abuelos, mujeres, hombres y niños de labios gruesos, músculos firmes y pelo apretado hablando francés, entonces mi mente se deslizó atravesando cordilleras para situarse en el pacífico colombiano y reconfirmar lleno tristeza que después de tanto sufrimiento, al menos estos parecen haber conseguido nuevas opciones.

Luego de atravesar varias calles enchumbadas por la incesante lluvia encontramos el hostal que había reservado semanas antes. Cuando la puerta de colores vivos se abrió, la recepcionista nos sonrió y mi novia, con su elegante pero poco practicado francés se dispuso a pedir la habitación. Luego de intercambiar palabras que no entendí me insinuó que nos dispusiéramos a pagar y yo con mi poco elegante pero muy practicado español, respondí: -“Nojoda! Que paguemos todas las noches sin ver la habitación? ¿Y si es una mierda y nos toca comérnosla con palitos?”-
-“Pues nos la comemos”- respondió, -“o tu vas a salir ahora a buscar hostal con esta lluvia?”- Miré por la ventana, eran las 3 de la tarde y no había sol, -“bienvenido a París”- pensé sin decir nada. De pronto, la chica recepcionista desenvolvió nuevamente su sonrisa y dijo en un castellano con claro acento catalán: -“no hay problema chicos, podéis irme pagando cada noche…”-


-“Sagrado Corazón de Jesús…”- decía el Hermano Ángel cada mañana en el patio del colegio. No era hermano de nadie y mucho menos un ángel pero todos nosotros, mas de mil jóvenes uniformados contestábamos al unísono y con el puño derecho en el pecho: -“en-voz-con-fío”- como si nos preparáramos para una nueva guerra santa.

Ahora eran esas imágenes las que desfilaban por mi mente mientras me abrigaba la cúpula de la Basílica del Sacré-Cœur, construida entre 1875 y 1914. –“esto es un museo, pero temático”- afirmo Jess. –“Es arte y es roca, Dios tiene que ser otra cosa”- afirme yo y salimos a ver París desde lo alto de la colina Montmartre, donde está ubicado el templo.

***

Perderse en París puede no ser tan divertido como en otras ciudades europeas. Puede llevarte a sitios aburridos, hostiles y peligrosos. Metros viejos y repletos de gente que no habla, restaurantes con sillas pequeñas y previsiblemente incómodas donde el café más pequeño vale 11.700 pesos colombianos. Rincones oscuros con caras tristes y ratas gordas que se enfrentaban con la ciudad idílica preconcebida. ¿Qué si me sentí bien el primer día en París? –Claro! no solo destruí algunos paradigmas, además conocí la archifamosa Torre Eiffel.


Desde lejos y entre las brumas se asomó como un espejismo, como mentira. No es fácil de describir aquella belleza rústica: a veces tan pesada y a veces tan ligera. Frente a ella, entiendes por qué los artistas de la época la calificaban como un monstruo de hierro y le crees a Wikipedia cuando te dice que en 2007 fue el monumento del mundo más concurrido, con 6.893.000 visitas. Ya bajo su falda, me preguntaba cómo narrarla de manera distinta o al menos propia, cómo fotografiarla, como registrarla a mi modo, aunque ya se hubiese abordado cientos de millones de veces. ¿Cómo dejar constancia de que ahí estuve? como si eso a alguien, realmente le importara.
Justo en ese momento y en ese lugar donde tantos se han jurado amor eterno, Jess me mandó, -como dirían en España- ¡a tomar por culo! Pues justo cuando se iluminó completamente –efecto que dura cinco minutos cada hora- me concentré más en la torre y mis imágenes que en ella y su mirada…

Esperamos entonces, una hora para volver a ver las luces disfrutando, como normalmente lo hacen ahí los humanos… solamente del amor.

***

Amaneció sábado.
Todos pensarán que está prohibido perder tiempo si solo tienes cuatro días en París. Yo pienso que dormir abrazado a la mujer que amas en París, nunca es perder el tiempo.

Comimos el romántico plato de espaguetis congelados gracias al microondas del hostal, con el ineludible objetivo de cuidar las finanzas, luego sí, salimos a recorrer la ciudad.

El pulpo de mil tentáculos que recorre el subsuelo nos dejó en la pequeña isla de la Cité, que está rodeada por las aguas del río Sena. Una vez en aquel hermoso lugar, caminamos por la rivera y disfrutamos de la plaza con palomas frente a Notre Dame que me recordó a su tocaya cachaca, Nuestra Señora de Lourdes.


Entonces, ahora sí, la París que vivía compaginaba más que nunca con la París soñada y Esperanza y yo nos perdimos entre calles repletas de galerías de arte y niños jugando fútbol para camuflarnos entre nuestros propios besos, sonrisas y esa placentera sensación de que todo es posible. Luego caminamos hasta los jardines de Luxemburgo pero ya habían cerrado, así que más tarde, nos encontrábamos frente a la imponente alcaldía y entramos al Palais Royal, un lugar de un silencio y una belleza sobrecogedora. Decidí no pensar en cómo fue construido y cuánta ambición se necesitó para hacerlo. Quise olvidarme de cuanto poder y cuanto sacrificio intentaban ocultar aquellas piedras perfectamente pulidas e iluminadas y me consagré al momento, a la compañía, a la vida. Lo diré rápido, pero lo disfruté al máximo, volando en nubes imaginarias, flotando en la dicha del momento atravesé el Musée du Louvre, -por la superficie, por supuesto- el museo más visitado del mundo que contiene alrededor de 300.000 piezas, de las que solo 35.000 están expuestas. Así, después de caminar los Jardins des Tuileries recorrimos, durante una hora, la Avenue des Champs-Élysées para confirmar lo que ya había advertido Jess: que no tiene nada que envidiarle al Passeig de Gràcia de Barcelona. Al final, frente al Arc de Triomphe, nos comimos un extraño crêpe de chocolate con banano y coco –cualquier parecido con la búsqueda de los sabores del trópico, es pura coincidencia-.


Como si el día fuese infinito, terminamos en un bonito bar con pantalla gigante que proyectaba clásicos del cine francés, junto a una catalana y tres cachacos hablando de todo un poco y tomando cerveza.
Que se me cayera el barril de birra encima no solo motivó los aplausos de todos los presentes sino que evidenció el cansancio. A las 3 de la mañana, Zoraya, la prima de Jess y quien nos había llevado al bar, nos acompañó a tomar el bus que nos regresó Le montclair montmarte hostel donde el nuevo recepcionista tenía una pulsera sospechosa en la muñeca izquierda, y un acento paisa en el francés que lo delataba.
-París no es de nadie”- pensé mientras subía las escaleras de madera hasta la habitación 509.

***

El domingo, cuando mejoró el clima definitivamente y cuando concluí que la capital francesa es un lugar para visitar mil veces pero en el que no quisiera vivir, entramos al Pompidou. Más que museo, se trata de un centro de la cultura contemporánea, una obra de arte en sí misma, una trasgresión de hace más de 30 años a todo concepto previo de arquitectura, un sueño realizado por sus jóvenes creativos y un espectáculo lúdico por recorrer.


Tres horas más tarde, con muchas obras aún por ver y disfrutar, salimos para escuchar a tres italianos que en el medio de la plaza tocaban con una guitarra, un darbuka y un violín, canciones de distintos idiomas y ahí los dos, como hace un año cuando nos conocimos, unimos nuestras manos, nuestros cuerpos y bailamos, juntos, muy juntitos, una triste canción tradicional cubana, mientras París se dedicaba a contemplarnos.

Volver a la Torre Eiffiel era justo y necesario. Ya no era un encuentro cauteloso y prevenido, tímido o deslumbrante. El de ahora, era un encuentro frentero, decidido, con el cielo despejado para subir por medio de un beso al último piso, 330 metros más lejos del suelo y de la realidad. Ver la vida desde la cima de la Torre Eiffel, es ver la vida corriendo aún más rápido y el corazón latiendo más lento. Desde ahí, la felicidad vuelve a parecerse a esa mariposa tras la que corres todo el tiempo y que solo se posa sobre tu hombro por un instante, cuando te quedas quieto.


Desde la cima de esa torre podrías sentirte muy grande o muy chico, el Leonardo di Caprio del Titanic o el turista número 6.893.001. Yo no sentí ni lo uno ni lo otro, sentí que París no es ni la última ni la primera ciudad del planeta, ni el lugar más romántico, ni el más bello, ni el más triste ni el más feo, sentí que París no era ni blanco ni negro, sentí que tiene tantos colores como los de sus luces desde lo alto y tantas posibilidades de ser contada como tantas vivencias de sus habitantes. Que el romanticismo se resiste en los ojos de quien respetas, cuidas y toleras mientras que las fronteras del paraíso, son nuestra propia piel.

***

Tal como acordamos el día anterior, esa noche la pasamos en el piso de Zoraya.
En Paris, se le llama piso a un cuarto de 10 metros cuadrados donde además de una cama, un escritorio y un closet, caben, inexplicablemente, un par de armarios empotrados que contienen en su interior una ducha, un lavamanos y una cocineta integral con estufa eléctrica, nevera y lavaplatos.

¿Qué si la gente de París no tiene necesidades fisiológicas? –Pues sí que las tiene, sales de la habitación y a 20 metros del lugar, luego de subir unas antiguas escaleras, entras a un pequeño depósito donde tendrás que mover las maletas o algún otro traste viejo, para sentarte en el inodoro.

¿Qué cuánto cuesta el alquiler de ese piso en París? –Pues 500 euros, más de tres salarios mínimos colombianos, cada mes.

El lunes el sol por fin salió con ganas, pero nuestro avión saldría al medio día.

Nada que hacer, últimamente los lunes son así, nuevamente se esmierdó la bolsa de Nueva York, la de Tokio y la de Londres, pero a nosotros siempre nos quedará París, un año de ganancias, en las acciones de este amor.

La cuerda


Hace dos años un amigo me dijo que a él lo salvó el cine, mientras hablabamos de esas cosas del amor, tan parecidas a la muerte. Ayer, una película me explicó algo como esto: El amor de pareja es como la cuerda que sujeta a los alpinistas. Justo cuando se tensiona adquiere sentido, puede sarvarles la vida... o dejarlos caer al abismo.

Había una vez una rana*

Había una vez una diminuta rana que andaba brincando y cantando feliz, cuando por un descuido, cayó en una vasija con leche. Primero le gustó y nadó un rato, pero al poco tiempo empezó a desesperarse, no podía sostenerse más y necesitaba salir. Lo intentó una vez, dos veces, tres veces. Las paredes eran muy altas y su cuerpo resbalaba. Pensó en la muerte y se angustió, pero reconoció que si dejaba de moverse su final estaría más cerca, entonces se movió y se movió. Pataleó, brincó, chapuceó, nadó, gritó, peleó, lloró pero no se detuvo. Y pasaron los minutos y las horas, los días y las semanas. De pronto sintió que no tenía más fuerzas y que todo acabaría, pero siguió moviéndose con la misma pasión, resignada a morir dando la pelea, entonces, en aquel último instante, la leche se convirtió en mantequilla y la diminuta, pero valiente rana, pudo saltar.
*Esto no es más que una vieja historia, me la contó My Big Fish, cuando tenía unos 11 años... nunca la olvidé.

¿Cómo es la feria del sexo?


Creo que fue en una de las crónicas de un tal Pirry, la primera vez que escuché hablar sobre las ferias del porno y sexo que se hacían en Barcelona. Aquellas imágenes seducían una adolescente cabeza que odiaba tanto la paupérrima estética de las putas locales, como la estrafalaria superficialidad de las prepago estrato 6 de Barranquilla. Recuerdo como Mario, un viejo amigo me explicaba: -Loco, te gastas 200 mil pesos con una prepago y la pasas de maravilla, no joden y a todo le dicen que sí. Conquistando a cualquiera te gastas lo mismo en un fin de semana y es posible que a todo, le digan que no-


Años más tarde, en este otro lado del charco, me entero que el Festival de Cine Erótico de Barcelona (FICEB) es trasladado a Madrid, pues su éxito ha sido tan grande en las últimas ediciones, que ha sido imposible controlar el flujo de personas y se han causado graves desordenes públicos en el barrio residencial donde se llevaba a cabo. Entré a internet y respiré profundo, el FICEB había sido reemplazado por el Sexe en Catalá. Una nueva exposición de la industria del sexo y la pornografía en Catalunya.


-La obsesión por el idioma catalán en esta ciudad tiene tan pocos límites, que parece que la última invitación es a que lo usemos también, a la hora de follar.-


Aprovechándome de una acreditación como periodista, teniendo en cuenta que el país invitado era Brasil y que eventualmente colaboro para un par de periódicos "latinoamericanos", fui a saciar mi curiosidad y a explorar ese lado morboso que tengo desarrollado mas o menos igual que resto de los terrícolas.


Para empezar debo decir que el sitio donde se hace la feria parece más una vieja fábrica abandonada que un palacio de convenciones. Está situado cerca al polígono industrial y altas horas de la noche lo más sensato es ir en taxi. Cosa incómoda en una ciudad como Barcelona donde el transporte público funciona de maravilla. Una vez en la entrada, una chica guapa me entregó la invitación y le pregunté algunos datos que no me supo responder muy bien.


Supongo que estas alturas, después de líneas tan aburridas como las precedentes, esperan que les hable de la belleza de las pornstar y de los polvos biónicos de los pornshows, que relate como me dejé usar como carne de cañón en las demostraciones en vivo y todo lo vibrante que se siente en un lugar donde no hay pudor ni vergüenza, donde se hace público, eso que todos los humanos practican en privado. Iré al grano: la feria del Sexe en Catalá resultó mucho más aburrida que este post. Tardé más en llegar que en largarme. He pasado pocas noches tan insípidas y falsas, como esa.


Montones de cajas de películas x -todas diferentes y todas iguales- afiches explícitos. Mujeres mayores avergonzadas, sujetas a maridos que tampoco ponían buena cara. Una pareja "cualquiera" que se dedica a acostarse con quien sea y tomarse fotos para la web. Un stand del país invitado que lo único interesante que tenía era las costosas caipirinhas. Un par de rubias tocándose como si alguien pudiera creer que son lesbianas -ojalá ninguna lesbiana vea semejante imbecilidad- en fin, nada que valiera la pena.


De pronto, el poco público que había (95% hombres) se abultaba con sus cámaras frente a una de las tarimas, pareciéndose al ganado cuando intenta salir del corral. No podría decir que daba asco, pero tampoco era emocionante ni mucho menos inspirador, se trataba simplemente de un par de cuerpos con muy pocos pelos, demasiada silicona y un sutil pero evidente decorado de celulitis fornicando como máquinas, porque seguramente que los animales, lo hacen mejor.


Habían pasado 20 minutos y ya estaba realmente fastidiado, pensando en el concierto de música afrocolombiana que empezaría en cualquier momento, al otro lado de la ciudad. Entonces, cuando buscaba la puerta de salida me topé con una imagen difícil de olvidar. Una chica arropada de pies a cabeza en un vestido de cuero negro, pisaba los cuerpos de un par de tipos gordos y flácidos empacados al vacío -literal y metafóricamente hablando- se supone que se trataba de show de masoquismo, pero por entre el plástico, a mi me pareció ver los ojos de Mario, aquel viejo amigo.

Naty practica el francés.


A los 11 años, una caída en patines le demostró a Nataly que su sangre no era azul, como se lo insinuaba la mamá. 
Llegó a este mundo en 1984 después de una cesaria en la clínica privada más costosa de Barranquilla. Barranquilla es un caliente, polvoriento, dicharachero y corrupto rincón del caribe colombiano, lleno de bellas mujeres, alegres ancianos y espectaculares atardeceres naranja, violeta y rojo.
Las clínicas y todo lo demás en Barranquilla, no se miden por la eficiencia sino por el caché. Tener caché, en Barranquilla, significa trabajar para una multinacional, estudiar la carrera en alguna universidad de la capital, haber asistido a un colegio bilingüe y sobre todo, si eres mujer, que las fotos de tu fiesta de 15 hayan sido publicadas en la sección de sociales del único periódico. 
Nataly juntó esos requisitos y se hizo merecedora de un curso de francés en París, la ciudad de la luz. Esta tarde, un londinense compañero de clases, la invitó a un sitio llamado Le Glamour, con ese nombre, no se pudo negar. 
Ahí, una pareja de la edad de sus padres les dio la bienvenida. El bar tiene una amplia barra de cocktails exóticos, música tranquila, mesas pequeñas para sillas grandes, un baño impecable y una gran cama de 12 metros por 12 metros donde un poco borracha, un poco asustada y muy excitada, Nataly vivió su primera orgía. 
Mañana a las 2:30pm -hora colombiana- le dará un reporte a su madre de cómo van sus clases de francés, con la esperanza de que sus fotos no sean publicadas, esta vez.

Uno vuelve

No es fácil, volver al blog no es fácil.
Volver, nunca es fácil.
A veces la cabeza se llena de ideas pero nada fluye.
La monotonía carcome la esperanza de un buen texto.
El talento de tantos desconcierta e intimida.
La desazón, se hace más fuerte que la muerte y entonces, justo en ese instante, uno vuelve.

Domingo en familia

JC: Socio, esto qué es? de tus amigos, o tuyo?
J: Joder tío, ahora no sabéis que es eso? lo que sostiene la economía de vuestro país.
JC: Sí, la mata-campesinos.

JC: Hey, te tengo la última brother, una bolsa de perico en la sala de la casa.
A: El españolete? eso lo explica todo. Barro, esa jugada siempre lleva a una vaina peor.

JC: Hey, te tengo la última, esté man me pidió anoche el palo de escoba.
A: Mmm, bueno que limpie de vez en cuando -aunque no se bañe- no es grave.
JC: Claro, lo barro fue que me despertó a las cuatro de la mañana para eso y ahora no está ni él, ni el palo.
A: Mierda! salió volando, te lo dije.

Simplemente Julieta*


Nota para Tribuna Latina

Anoche, cuando la vi subirse al escenario con sus legins fucsia y su larga camisa azul pensé que podría ser una de esas niñas con cara bonita que te encuentras cualquier mañana en el metro de Barcelona. Sin embargo, cuando tomó el micrófono y escuché la potencia de su voz, entendí que Julieta podría ser eso y lo que quisiera, desde una diva que llena estadios completos y que pone eufórico a cualquier tipo de público, hasta la culpable del suicidio de cualquier Romeo, incluyéndome.

De Julieta Venegas podríamos decir muchas cosas. Por ejemplo: que ha vendido casi 4 millones de copias y que ha lanzado 5 álbumes. Que ha participado en homenajes a artistas tan diversos como José Alfredo Jiménez, Pablo Neruda, Jonh Lenonn, Joaquín Sabina, José José, Soda Stéreo o Los Tigres del Norte. Podríamos enumerar cada de las bandas sonoras en las que ha participado y sus colaboraciones con Vicentico, Diego Torres, Bumbury y Miguel Bosé entre muchos otros. Podríamos también, hablar de sus premios Grammy, Grammy Latino, Billboard, Viña del Mar, OYE y MTV, entre otros. Y por si acaso, podríamos contar que nació en Tijuana, al norte de México, que aunque parece una adolescente va a cumplir 38 años, que está a favor del aborto y que declaró que, en las pasadas votaciones, votó por Andrés Manuel López Obrador.

En todo caso fue su voz, su frescura, su alegría inherente y su manejo del escenario los que hicieron que intentara contemplarla más de cerca. Entendí entonces, a pocos metros de su silueta, que Julieta podría usar una minifalda ajustada a sus curvas, o un escote como lo hacen tantas. Tantas chicas de pelo teñido, afán de fama y ambiciones millonarias. Tantas mujeres pobres de espíritu, que intentan lograr con su imagen prefabricada, lo que la falta de talento no les permite. Julieta no necesita exhibirse para vender sus discos y lo tiene claro. Su belleza es el equilibrio perfecto entre fuerza y dulzura, entre energía, talento y corazón.

Julieta podría dedicarse a cantar las canciones de otros pero ha preferido escribir las suyas. Julieta habría podido solo preocuparse por su voz, pero decidió aprender, estudiar y explotar todas sus posibilidades. Podría solo tocar el piano, -que aprendió desde los 8 años- pero también le gusta la guitarra, el violonchelo y el acordeón, que en el año 94 empezó a practicar para componer la música de una obra teatral y que hoy es uno de sus amantes inseparables, su símbolo en el escenario. Julieta podría cantar sobre pista y con su carisma igual llenaría los teatros, pero ella prefiere tener su banda completa, con pianos, saxofones, batería, violonchelo, y presentarle a Barcelona un show con todas las de la ley. Julieta podría estar cantando en inglés o debutando en Hollywood, pero ha decidido ser lo que es, con su particular acento norteño que no intenta disimular, podría parecer una niña frágil escondida tras un gran acordeón, pero después de verla sonar en vivo, todos reconocimos una digna representan de la mujer latinoamericana, un ejemplo para los jóvenes de todo el hemisferio, una artista de verdad, que arranca aplausos espontáneos entre los presentes.

Podría escribir esta y muchas más páginas sobre Julieta, podría atreverme a asegurar que tiene un inmenso futuro por delante y que todo está por comenzar, pero ella me lo explicó todo con su última canción, -“El presente es lo único que tengo el presente es lo único que hay”- y cuando realmente dejé de descifrar todo lo que podría contar de ella y me dedique a disfrutar de su presencia, ella me remató -“Qué lástima pero adiós, me despido de ti y me voy, qué lástima pero adiós, me despido de ti…”

Carta a Esperanza.

Barcelona, 15 de Septiembre de 2008


Querida Esperanza.


Estas no son más que palabras repetidas, ambos sabemos que hablo mucho, que es mi mayor defecto. Nada de lo que te voy a decir es nuevo y dudo mucho que ya no lo sepas. Sin embargo, la palabra es mi arma, mi amuleto, mi única certeza. La posibilidad de diálogo, mi obsesión. Con las palabras que decimos y pensamos transformamos nuestra realidad. Con ellas nos han educado y alienado, nos han jodido y nos podemos salvar.


-"Perder es ganar un poco"- Dijo el entrenador más ganador que ha tenido la selección Colombia. El país se le vino encima, le dijo mediocre, conformista y estúpido. Así es ese país, incapaz de mirarse críticamente y de plantearse el diálogo, la discusión de las ideas. El fútbol sí se parece a la vida, aunque esta sea mil veces más compleja y hermosa. Perder, es parte del juego. De un juego que no se acaba hasta que el arbitro pite. Perder es una de las tres opciones, perder es necesario para disfrutar las victorias, perder, cuando un equipo no está acostumbrado a hacerlo, es mucho más duro. Perder es tener la certeza de haber jugado, la dignidad para mirarse al espejo. Perder es tener la posibilidad de admitir los errores, valorar la humanidad y comenzar de nuevo para ganar de nuevo y posiblemente, para volver a perder... a fin de cuentas, para seguir jugando.


Y sin embargo: nadie nos ha enseñado a perder, ni a morir, ni a desenamorarnos. El éxito, la victoria, los logros, las metas, ganar es la misión, la única posibilidad en un mundo repleto de mediocres perdedores y de pérdidas, de desengaños, muertes y desamor.


Creo, sospecho, intuyo, que tenemos derecho a perder una y mil veces, a SER humanos, a no dejar de crecer, a mirarnos al espejo y reconocernos sin jodernos, sin hacernos daño. Perder no tiene nada que ver con ser un perdedor. Los únicos que no pierden son los que no han tenido el valor para competir. Yo por ejemplo, cada vez pierdo más, porque cada vez juego más y me arriesgo con más valor. Perder, errar, cagarla, siempre hará parte de mi vida mientras siga intentándolo, mientras siga buscando, pero insisto, nada tiene que ver con ser un looser. Ellos no compiten, no buscan, ellos se conforman, están llenos de vergüenza, de temor, de desidia y de pesares. Los ganadores hemos perdido mucho y sabemos que seguiremos perdiendo, pero hemos ganado mucho más y estamos convencidos que seguiremos ganando. Ganar no solo tiene que ver con trofeos, premios, reconocimientos, notas, aumentos salariales o aplausos. Ganar tiene que ver con ponerse de pie después de los golpes, con sanar las heridas y rearmar el cubo, con conocerse, perdonarse y reconocerse otra vez como SER humano, como jugador.


Al menos a mi, me aterrorizan los encuentros, las certezas, la claridad. Ganar SOSPECHO, tiene que ver con sospechar, tiene que ver con la incertidumbre, con buscar, con cuestionarse, con los desvelos de un alma revoltosa que no puede parar, de un cuerpo vibrando, que pide más. Ganar tiene que ver con no detenerse y también, con hacerlo en el momento indicado. Ganar tiene que ver con la sonrisa y con el llanto, con la alegría de vivir, con la posibilidad de disfrutar el presente y con observar optimista horizonte que con nuestros actos se transforma. 


Creo, sospecho, intuyo, presiento, que todo esto ya lo sabías pero que jugar implica recordárte todo el amor, que llevo dentro.


Atentamente,


Roberto.


PD: Viejas conversaciones de Roberto con ella, con el man y contigo.

La travesía de Juancho Lucho Pelotera*




*Nota para TribunaLatina.com

Eran las 21h cuando llegué al Palau Sant Jordi. Me acerqué a la oficina de prensa para recibir la acreditación mientras con la mano izquierda en el bolsillo sujetaba la boleta que había comprado tres meses atrás.

No había nada que dejarle a la improvisación. Se presentaba un grande, no solo por ser el ganador de tres de los últimos premios Billboard Latinos, seis Grammy Latinos y dos anglosajones. No solo por haber vendido más de 20 millones de copias, ser considerado un revolucionario de la música tropical y el dominicano más conocido en el mundo. Juro que no era solo eso, el que se presentaba ayer en el Palau Sant Jordi, es el profesor de baile de toda una generación, el cómplice de cientos de miles de parejas que juntas, muy juntitas, y sin el más mínimo asomo de vergüenza o pudor se han cantado al oído:

-“Quisiera ser un pez, para mojar mi nariz en tu pecera y hacer burbujas de amor, por donde quiera, ¡oh! ¡oh! pasar la noche en vela… mojado en ti. Un pez, para bordar de corales tu cintura y hacer siluetas de amor, bajo la luna, saciar esta locura… mojado en ti”-

21:30h y el Palau Sant Jordi ya estaba prácticamente lleno. Las banderas dominicanas, peruanas, mexicanas y colombianas aparecieron en escena, las parejas se abrazaron, las luces se apagaron y en un par de pantallas gigantes un avión aterrizó. El telón que cubría el escenario con el mapa de América se desplomó y de la imagen de fondo vimos a Juan Luis Guerra caminar por la pista de aterrizaje y segundos después, como por arte de magia, aparecer en el escenario. La travesía, una de las canciones de su último CD, fue la elegida para darle título al tour que lo ha traído a Barcelona desde Drammen, en Noruega, después de 17 conciertos.

Precisamente con esa canción empezó un repertorio que pareciera no tener fin. Lleno de energía y vitalidad pero con la serenidad y madurez de sus 51 años, Juan Luis le cantó a todos: a los de aquí y a los de allá, a los cristianos como él, a Nora, su mujer, a todos aquellos que lo han seguido los pasos desde que lanzara Soplando, aquel primer disco que en plenos 80´s se atrevió a mezclar merengue y jazz. Pero le cantó sobre todo, a la gente joven de la Barcelona de hoy, una ciudad mediterránea como pocas, pero cada vez más permeada por los sonidos y colores del Caribe.

Las alas del avión que lo dejó en el Sant Jordi terminaron convirtiéndose en las alas de una paloma blanca que apareció sobre las caras de chicos dominicanos, mientras que todos los presentes cantábamos: -“Pa que to los niños canten este canto, ojalá que llueva café en el campo…”-

De ahí en adelante fueron muchas las canciones. Si tú te vas, Me enamoro de ella, Woman del Callao, Como abeja al panal, La bilirrubina, Vale la pena, El Niágara en bicicleta y muchas más, demasiadas para nombrarlas todas, escasas para dos horas de concierto, pero suficientes para remover cualquier cantidad de recuerdos, de momentos vividos en aquellas tierras de donde muchos salimos, buscando visa para un sueño…

De todos modos, aunque todas las hayamos escuchado y tarareado alguna vez, aunque algunas ganaran el Grammy anglosajón y uno que otro sueco las cantara el pasado 4 de Septiembre en Estocolmo, para mí, lo que convierte verdaderamente en especial a Juan Luis Guerra, es que desde lo popular y lo festivo, hace parte de ese selecto grupo de artistas que han logrado eso que ni los políticos, ni los educadores, ni los militares, ni los empresarios, ni los periodistas y ni siquiera los deportistas han sido capaces, derribar fronteras y poner a todos los países del continente a hablar el mismo idioma: -“y la gasolina sube otra vez, el peso que baja ya ni se ve y la democracia no puede crecer, si la corrupción juega ajedrez, a nadie le importa qué piensa usted?, será porque aquí no hablamos francés, ah ah vous parlez, ah ah vous parlez, ah ah no Monsieur…-“

Yo también cantaba El costo de la vida, con algo más de nostalgia pero con la misma emoción de diez años atrás, cuando gracias a ella aprendí a bailar. Sin embargo en esta ocasión, la historia era otra, un catalán a mi lado, entregándose a unas caderas morenas cantaba con el alma: -“somos un agujero en medio del mar y el cielo, 500 años después. Una raza encendida, negra, blanca y taína, ¿pero quién descubre a quién… ¡eh,eh,eh!?”

A las 0:00h la tarima bajó como un ascensor y Juan Luis se despidió por última vez desde las imágenes pregrabadas, las luces se prendieron y todos despertamos del sueño mientras 4.40, su inseparable orquesta, abordaba la mismo avión, rumbo a otra travesía.

Expo Zaragoza. ¡Agüita pa’ mi gente!




Aquel jueves trabajé 12 horas seguidas editando frente al ordenador. Después me puse a prueba, viví algo tan excitante y divertido, como impresionante, repugnante y doloroso. Me enfrenté desnudo a la gran bestia y me perdí entre aquella jungla de animales salvajes. No hubo tiempo para dormir. A las cinco de la mañana me pegué una ducha que no me limpió y a las seis estaba mirando por la ventana de aquel bus, las imágenes bellas y asquerosas se confundían unas con otras, el silencio reinaba, pesado y burdo sobre mi cabeza. Torcí las piernas contra el espaldar de la silla de enfrente para intentar descansar. –“¿Será que puedo escribir en el blog lo que quiera, sin prejuicios, sin temores, sin vergüenzas?”- Justo después de preguntármelo, caí redondo como una guanábana.

Al despertar la historia era otra, Wall como siempre nos hizo reír y la Expo se levantó frente a nosotros. 108 países expuestos para recordarnos de qué estamos hechos. Sí, de eso, de agua. Expo Zaragoza 2008 es un lugar de reflexión constante. Aparentemente, un escenario desligado de los intereses de las grandes multinacionales, pues por ingenua que parezca esa afirmación, las exhibiciones muestran lo jodido que estamos y lo incapaces que hemos sido los seres humanos para darle un buen trato al recurso más preciado que tenemos.

De pronto, un ejemplo en uno de los paneles me jodió la tarde y amenazó este post: -“Para los más pobres el agua es más cara. 2.500 millones de personas sobreviven con menos de 2 euros al día. Llenar un recipiente de 1000 litros de agua en Nueva York vale 0.40 euros. Llenar el mismo recipiente en Barranquilla, Colombia. Vale 3.90 euros”-

Recordé una historia que quisiera que fuera ficción, pero que no lo es y me fastidia. La historia se remonta al año 1991 cuando el Concejo Municipal de la época aprobó el Acuerdo por medio del cual se autorizó al alcalde de Barranquilla a participar, en la creación de “una Sociedad Anónima de Economía Mixta’’ para prestar los servicios de agua, alcantarillado y aseo. En consecuencia, fueron liquidadas las Empresas Públicas Municipales que existían desde el año 1960. Cinco años más tarde durante la alcaldía de el Dr. Edgar George González* se pactó un acuerdo mucho más hermoso por medio del cual le entregaron la mayoría de acciones a la empresa privada INASSA, constituida con un ridículo capital de un millón de pesos (333 euros) y que tenía como socios a la multinacional Aguas de Barcelona (51 por ciento de acciones) y Fidugan (49 por ciento); Inassa quedó como socio calificado, y como operadora, la empresa Aguas de Barcelona. La misma de la que a mí ahora me llega una factura cada dos meses con un valor muy inferior al que pagaría en mi ciudad natal.

Miré a mi alrededor, volví a Zaragoza, volví a la Expo. Casi me atropella un desfile del Cirque de Soleil. Me emocioné con una amiga de Wall y Yara que desde una de las carrozas nos saludó con sonrisa colorada. Alguna vez bailé con ella, no lo recuerdo bien, era una fiesta de la Universidad con gente sudando en la terraza de la casa y ella era una chica un tanto rara.

Raro es que en aquel pueblo de corruptos, alguien sueñe con hacer teatro profesional.

Me relajé y viajamos por Japón, bailamos en Malasia, tomamos café de Colombia y nos dio envidia la Argentina. Comimos hamburguesas y fuimos a conocer el centro de la ciudad. Al regresar, el clima era perfecto y Esperanza y yo nos subimos al teleférico más largo en el que haya estado jamás. Suspendidos en los aires, redescubriendo el mundo a nuestros pies, entendimos que el de abajo era el Ebro y no el Magdalena y de pronto el vacío se llenó de pasado, presente y futuro confundiéndose sin pelear. Entonces los dolores y el cansancio se derramaron, y los pingüinos fueron nuestros cómplices, en un silencio victorioso que nos mantuvo en el aire, mientras hacíamos el amor.

Cuando Zara Goza, con el Profe Rubén.


No puede haber exposición sin profesor, pensé cuando lo vi y recordé a Rubén Darío Gómez, un profesor que a los 15 años me pedía muy serio, que no dejara de escribir. Murió jugando fútbol en la cancha del colegio por un paro cardíaco a los cuarenta años. Había tanta gente en su entierro en Baranoa, como ahora en el anfiteatro de Expo Zaragoza. La gente ama a quienes les hablan con el corazón y ahí estaba él, con sus 60 años y sus tres décadas de carrera musical. Ahí estaba el compositor, el cantautor, el músico, el actor, el abogado, el político, ahí estaba el Ministro de Turismo de la República de Panamá. El mismísimo Rubén Blades.

La música empezó a sonar, miré a mis lados pero nadie podía bailar, estaban paralizados y emocionados. Entonces el maestro apareció y la clase empezó: –“La ex-señorita no ha decidido qué hacer. En su clase de Geografía, la maestra habla de Turquía mientras que la susodicha, sólo piensa en su desdicha y en su dilema… ay! qué problema…”- No hay mucho que explicar, lo que pasó en ese instante solo se puede cantar, vivir: -“Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana ¡Ave María!... Decisiones, todo cuesta. Salgan y hagan sus apuestas, ¡Ciudadanía!”-

Y la ciudadanía salió –aunque hubiese más de un indocumentado- con un mismo grito y bajo una misma bandera de distintos colores, -“Un mismo barrio, Brother”- fue lo único que dijo el man para seguir con su clase de música, de canto, de energía, de alegría de optimismo, de talento, de irreverencia, pero al mismo tiempo de elegancia y empatía.

Rubén no salta ni se acelera, no tiene afán, no lo acompañan bailarinas en tanga ni hace pendejadas en el escenario. El profe Rubén se vacila el concierto fresco como una lechuga, -“con el tumbao que tienen los guapos al caminar”-, está frente a 10mil personas con la misma seguridad con que promueve su país desde el despacho en el Ministerio, con la misma paz que se respira en el patio de su casa. Y en ese patio ahora sí bailábamos todos: Adán García, Juan Pachanga, El tiburón, Paula C, Cipriano Armenteros, Pablo Pueblo, El Camaleón, El padre Antonio y su monaguillo Andrés, Usted y por supuesto Pedrito Navaja y Ligia Elena, quien dejó al trompetista de la vecindad, por quien ahora escribe estas letras.

Todo un privilegio: Blades había pasado 9 años alejado de los escenarios y ahora estábamos ahí, juntos, todos de frente, otra vez catándole a la utopía, olvidándonos de los problemas. Cubanos, Panameños, Peruanos, Dominicanos, Colombianos, Uruguayos, Venezolanos, latinos de todas partes y de todas las edades, inmigrantes todos como Rubén en su momento, ahora jugando a conquistadores, con la música como espada y como escudo sus caras, nuestras caras –“Esas caras orgullosas que sueñan con una Latinoamérica unida, con un mañana de esperanza y libertad”- Con estas se encontró Rubén otra vez, después de casi una década de ausencia y más de 18mil kilómetros de distancia del Caribe, al otro lado del charco, estaban las mismas -“caras de trabajo y de sudor, de gente de carne y hueso que no se venció, de gente trabajando, buscando un nuevo camino, orgullosa de su herencia y de ser latino… de una raza unida la que Bolívar soñó.”-

Hay dos momentos que no olvidaré: Cuando cantó: -“Solo quien tiene hijos entiende que el deber de un padre no acaba jamás, que el amor de padre y madre, no se cansa de entregar, q' deseamos para ustedes, lo q' nunca hemos tenido, q' a pesar de los problemas… familia es familia y cariño es cariño”- y a Ligia Elena, Esperanza, Ricky, Juanca, Wall, Yara, Pedrito Navaja y a todos los demás y no nos dio la gana de evitar las lágrimas.

El segundo momento fue cuando nos llevó Plantación Adentro, -“dentro del follaje y de la espesura, donde todo viaje, lleva la amargura, donde se sabe camará, donde se aprende la verdad. Donde Camilo Manrique falleció, por golpes que daba el mayoral y fue sepultado sin llorar ¡Ja!, una cruz de palo y nada más.”- Ahí nos invitó Rubén a todos, se la dedicó a Colombia, al Macondo de mariposas amarillas donde -“Se murió el indio Camilo por palos que daba el mayoral y donde el médico de turno dijo así: Muerte por causa natural… Claro si después de una tunda e´palo, que te mueras es normal!”-

Casi muerto, después de 48 horas sin dormir, estaba de regreso en un bus a Barcelona para llegar a trabajar. Recordé entonces las palabras de Rubén sobre el carácter y aquella última canción donde dijo: -“Maestra vida camara’a, te da, te quita, te quita y te da… yo te digo la verdad, te da y te quita, te quita y te da…”-

Dos años no son pocos.

128 entradas, 216 comentarios, 281 visitas mensuales y aquí estoy yo, que siempre he preferido lo cualitativo sobre lo cuantitativo. Que nunca le presté atención a una puta clase de estadística y que creo más en Wikipedia que en el DANE, aquí estoy yo, contando maricadas, mentiras, eufemismos, ilusiones, como si lo único importante no fuese contar la vida.

Ya lo he explicado antes, un blog es una estrategia para vengarte de quienes ya no quieren saber más de ti, de quienes te quieren olvidar pero no pueden ni podrán. Es un buen intento por no perder la perspectiva, rearmar el cubo de la vida para volverlo a desarmar cada día, por eso funciona aunque seas tú solo quien publique y tú solo quien lo visite.

Es raro, este rollo de papel higiénico se ha llenado de cosas raras: crónicas, titulares de periódicos, una vaina que no se define entre novela y cuento, una autobiografía, fotos, videos y muchos comentarios de mi mamá que es quién más lo visita.

Un blog sirve para lo que sirve un espejo, para recordarte que eres bello, pero sobre todo, que estás viejo. Y aquí estoy yo, ya me ves, dos años más viejo, dos años más bello, bailando el mismo porro, subiendo otro post.

¿Qué es lo que pasa en Colombia?

En los distintos sitios en los que he trabajado, en plena calle, en un taxi y hasta en alguna reunión de borrachos. Un argentino, una catalana, una italiana, una costarricense y hasta un venezolano me han hecho la misma pregunta y a todos les he contestado que es muy difícil responder, que es una historia muy larga. A todos se las he contado a medias y a todos mal contada.

¿Qué carajo es lo que pasa en Colombia? La distancia nos vuelve ajenos al latir de la calle. La cercanía nos quita perspectiva. No leer el periódico un día puede ser determinante, leerlo continuamente, enloquecedor.

Que implican a general del Ejército en masacre. 01:45 PM EDT 08/19/2008 RefreshQue un cable submarino traería energía de nuestro país al Caribe. Que Marbelle fue amante del hijo de su ex esposo. Que Ingrid apoya una segunda y hasta una tercera reelección. Que un tal Diego Salazar consigue una medalla olímpica. Que el 'escorpión' de René Higuita, fue elegida como la mejor jugada de la historia del fútbol. Que hubo 14 muertes violentas este fin de semana en el Atlántico. Que la para-política sigue gobernando en decenas de municipios del país y la justicia no llega. Que Cerro Matoso duplicará producción de níquel y montará planta térmica. Que el Príncipe Guillermo de Inglaterra participa en detención de presuntos narcotraficantes colombianos. Que Yidis Medina se empelota con la verdad. Qué las autoridades desactivan camión-bomba de las FARC y que el Cine Colombiano no pasa por un boom sino por un bombón bum.

Cómo responder algo si nadie sabe lo que pasa en Colombia y los titulares son tan desconcertantes como divertidos. Si cada día es el capítulo de una serie con drama, acción, suspenso, terror, humor y romance. –“¿Qué es lo que pasa en Colombia?”- me volvieron a preguntar esta noche y yo respondí sin dudarlo. En Colombia es mediodía y en el noticiero debe estar pasando de todo… pero lo más interesante seguro pasa fuera de él, en la cocina, donde Odila, una morena de mi edad que emigró de Ponedera a Barranquilla, debe estar fritando una mojarra, que yo extraño con furor.

Mediodía

Contracción, euforia, gemido y grito fulminante. Lágrima que corre por la cara sin permiso. El alarido retumba en la habitación, en toda la casa y en mi cabeza. Se acerca desnuda y temblorosa, sin poder cerrar las piernas, tambalea y se acuesta a mi lado. Exhala, toma fuerzas y me pregunta: -"Maldito perro infiel, ¿qué quieres que te prepare de comer?"-

En su cabeza

En su cabeza tenía incrustado el deseo, el sexo. Piernas, tetas y culos revoloteando todo el tiempo, chorreados de placer. En su cabeza el tenía avaricia, mucho dinero y ansias de poder. Viajes, lujos y drogas. El tenía sueños y cuentos, los cuadros de Dalí, las poesías de Bukowski y varias películas de Lynch. Un día cualquiera, todo se fue con ella a donde otro. Hoy, en su cabeza sólo está la furia de ella, la de sus caricias, la de sus lágrimas. En su cabeza hoy solo está ella, con sus sonrisas y sus mentiras, con sus caderas morenas y sus piernas entre las piernas de ese artista millonario y mentiroso, sin nada en la cabeza.

Los titulares de Hoy

-"Salvatore Mancuso logró preacuerdo con la Justicia de Estados Unidos."-

-"El 'escorpión' de René Higuita, elegido como la mejor jugada de la historia del fútbol"-

-"Aparece enterrado de cabeza directivo de una 'pirámide' de Popayán.-"

-"Actor que interpretó a 'Batman' fue liberado bajo fianza tras agredir a su mamá y a una hermana.-"

…y mañana por la mañana, más cuentachistes!

Julio 20


Cuando los amigos de uno están en la cárcel, uno tiene todo el derecho de darle la ciudadanía a cantantes extranjeros adorados por mujeres, hombres, gays y bisexuales de distintas edades para qué ellos digan cosas sensatas: "Estoy convencido de que si en algún momento su proyecto tiene argumentos sólidos, podría y debería ser traducido en palabras. En el juego de la democracia hace mucho tiempo ya que la violencia no justifica nada y mucho menos la debilidad de los violentos… Hace mucho tiempo que la violencia ha perdido todo sentido, todo poder y todo encanto de una fuerza revolucionaria. Sólo existe un solo camino futuro: la paz, dicha y escrita en mayúsculas y vivir en ella es un derecho que todos nos merecemos. Todos los ciudadanos tenemos que exigir a los que nos representan el derecho de vivir en paz a cambio de nada. " – Miguel Bosé.

Opinión Pública

La opinión pública es la tendencia o preferencia, real o estimulada, de una sociedad hacia hechos sociales que le reporten interés. Estos son solo un par de ciudadanos colombianos haciendo opinión pública sobre noticias publicadas en el diario "mas importante" del país el pasado 10 de Julio.

PRINCIPEVENCEDOR: -“Ya están montando toda la tramoya para el asesinato de Uribe y achacárselo a la turba comunista enardecida!! Chávez a la Corte Penal Internacional!! Darle refugio, armas y municiones a las FARC es asesinar colombianos!!”-

CARMEN: -“Parece que la luna llena afecta seriamente al PRINCIPEVENDEDOR de chorizos, hoy amaneció mas corrido que de costumbre...”-

PRINCIPEVENCEDOR: -“¿Qué pasa presidente? Si a usted no le importa que ese asesino lo insulte al pueblo colombiano si le importa, insultar al presidente es insultar a Colombia. Ojo! Ese terrorista lo quiere asesinar. Ya está montando la tramoya con el PCV! Financiar a las FARC es asesinar colombianos.”-

CARMEN: -“Alguien que por favor llame urgente a la clínica Monserrate para que recojan al PRINCIPEVENDEDOR de chorizos, que definitivamente se enloqueció.”-


Resistir

Quiero tener más tiempo que dinero, pa besarte, pa escucharte y pa que no te quieras ir. Quiero meter los pies entre la arena y soñar un horizonte, de techo la estratosfera y estas ganas de vivir. Quiero, compartir el próximo Febrero y aprender en cada día, un poquito más de ti. Quiero invitarte a más helados, escuchar la música a tu lado… y perdernos por ahí. Quiero, quererte como quieres y que me quieras como quiero pero entiendo, que el amor es un mierdero, el tiempo un gran agujero y la vida a veces simplemente, consiste en resistir.

Eres


De la samba la alegría, la rabia.
Madrid, Sevilla y Barranquilla.
Mi confianza, mi día y a día y mi fe.
Lo más bonito que en mi vida
existe hoy.

La alegría del Raval, la alegría del mundo

Artículo publicado en MundoHispano

Yoshi Hioki nació en Japón y ha leído muchas veces Azul casi transparente, novela célebre de su compatriota Ryu Murakami. Yoshi lo tiene todo preparado: este viernes 11 de Julio a las 22:00h en el Centre Cívic Drassanes, recorrá junto con una mexicana, una catalana y un marroquí, el mundo a través de los cuentos y la alegría de sus gentes.

Experta en fabricación de tortillas de patatas, abuela de todos, líder natural, siempre dispuesta con su sonrisa, Maite está por estos días, llena de trabajo. Durante toda la semana ha estado pintando un mural en el Casals d'Avis, al tiempo que ensaya para su presentación con la Cercavila de Bastoners, una muestra de la danza más antigua y vigente de la cultura catalana.

Hassif preparó 18 kebabs de ternera, 9 de pollo y 14 mixtos la pasada noche de Sant Joan. Facturó casi 300 euros, lo que se convirtió en su record personal desde que llegó a Barcelona. Hassif espera que el próximo sábado, también sea una noche formidable.

Constance está feliz, acaba de montar con su novio italiano, un bar en el que además de vender exclusivos licores y platos exóticos, se presentarán cortometrajes y pequeñas obras de teatro.

Martín es un caribeño que creció escuchando Guaguancó, Guaracha, Timba y Chachachá pero que el domingo pasado encantó a todos con su violonchelo, tocando junto a 15 músicos más, en una jam session que los asistentes a la Sala Antilla Latin Club, difícilmente olvidarán.

Yoshi, Maite, Hassif, Constance, Martín y muchos otros, no practican la misma religión pero si comparten las mismas calles, andenes y plazas, ubicadas en barrio El Raval de Barcelona.

Y es que, para los que aún no se han dado cuenta, este antiguo lugar de tránsito de marineros, donde la prostitución, los robos y las drogas a finales de los '70 hicieron de las suyas, es hoy un escenario pacífico, plural, multirracial y vertiginosamente creativo. Un lugar con restaurantes, bares, tiendas y los centros culturales más importantes de la ciudad, un sitio lleno de historias en cada esquina, un espacio donde los niños aún juegan a la pelota y los ancianos salen a tomar el sol. Pero sobre todo, un terreno donde todos pueden contar, compartir y soñar en distintos idiomas, con sus propias costumbres.

Esta revolución social, cultural y económica se inició en 1992 con las inversiones, especialmente en infraestructura, que demandó la ciudad para la realización de las olimpiadas y que se consolidó gracias al esfuerzo de las siguientes administraciones, de algunas empresas y el inquebrantable empeño de colectivos y asociaciones culturales que desde las entrañas del barrio creyeron que el cambio era posible. Así, el antiguo Barrio Chino se convirtió en un punto de visita para turistas de todo el mundo y un ejemplar laboratorio de paz y convivencia ciudadana.

Una de estas asociaciones culturales se llama La Trifulca, y fue la que, en 2001, dio vida a La Alegría del Barrio, un proyecto que desde sus inicios ha creído en la música, la celebración, el diálogo y la creación colectiva como herramientas de cohesión social para lograr el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas.

Así, la Alegría del Barrio se ha convertido en el sueño de más y más gente que cree en el arte como instrumento de cambio pero sobre todo, en el sueño materializado de Yoshi, Maite, Hassif, Constance, Martín y 20.000 personas más que en los últimos años durante al menos 8 horas seguidas, han colmado la Rambla del Raval para disfrutar de la vida con alegría, bailando músicas de los 5 continentes, reencontrándose en los contrastes de sus sonidos y en las caras de los vecinos, sus semejantes.

De este modo, hoy por hoy, La Alegría del Barrio se ha consolidado como un proyecto valiente, que apuesta por proyectar una visión positiva del barrio, del fenómeno de la inmigración y de la diversidad cultural. Un proyecto dinámico que se enriquece de su propio proceso, que se reinventa y que construye proyectos comunes para disolver prejuicios, traspasar fronteras y fomentar el respeto entre las personas. Es decir, un proyecto que es reflejo de la evolución misma del barrio y la gente que lo vive.

Como resultado de estos avances, La Alegría del Barrio en 2008 se ha convertido en algo más que un concierto intercultural y ha logrado abrir diversos e interesantes espacios que a la larga apuestan por lo mismo, la cohesión social a partir de la creación colectiva, justo en un año declarado como el del diálogo intercultural por el parlamento europeo y en el que paradójicamente se aprueba la dura ley de expulsión de indocumentados, mejor conocida en Latinoamérica como La ley de la vergüenza.

De este modo, “Los monólogos y los cuentos de la alegría”, el lanzamiento del portal www.ravalcultural.com, el espacio de diálogo “Crea y transforma” así como los encuentros de Raval All Stars, son algunas de las nuevas apuestas de La trifulca para hacer de La Alegría del Barrio, un evento maduro y con proyección.

Sin embargo, crecer poco tiene que ver con perder la esencia y es esto lo que pretenden Irene Bosch y Marcelo Rosero, cabezas visibles de La Alegría del Barrio, seguir trabajando con y por la alegría con que nació y gracias a la cual ha sido reconocida la iniciativa. Una alegría que es más que una reacción que se da ante un episodio gratificante y que más bien tiene que ver con una tendencia vital, que se da cuando se aprende a valorar y a dirigir la percepción de manera estable hacia los aspectos positivos de la vida. Es decir, una alegría verdadera y perdurable, un estado de ánimo que posibilita la creación, la evolución, el aprendizaje y la integración. Un sentimiento de pertenencia, de solidaridad y tolerancia que permite el goce y la convivencia, un feeling que hace posible la paz a partir de una identidad construida de manera colectiva.

Esto es y quiere entregar La alegría del barrio, una alegría verdadera, una emoción que supere el barrio, un sentimiento de pertenencia planetaria, de plenitud y de demoledora fuerza vital.

Guayabas en el Mediterraneo

Camino queriendo perderme entre sus calles, sus sonrisas y sus penas. Tomo un bus con destino a lo incierto. Llego. Me siento a leer el proyecto y me enfrento al pánico terrible. Sueño con que el mundo entienda que el arte salva, pero me entierro contra mi propio fracaso. Junto a mí, un cocodrilo de al menos 5 metros posa silencioso para la foto. Frente a mí, tres niños y una niña bombardean la playa con dinamita. En el cielo, un avión se acerca al otro y me siento solo. De pronto, la rubia me apunta la cara con un par de hermosas tetas desnudas como conos de helado.

Alguien vende guayabas y el cocodrilo parece moverse, la rubia pasa muy cerca y sus pezones destilan el aroma del ron con pasas. Todo pasa y yo vuelvo a mi lectura, mientras mi cabeza atraviesa las historias.

Entonces, una vez más, me siento triste y defraudado pero ellos me salvan. Cuatro columnas de sillas los sostienen, su inocencia los fotalece, las dinamitas no los queman ni condenan, el sonido de la pólvora los vuelve grandes, valientes. No tienen miedo a quemarse, aún no les preocupa que lugar ocupar, solo juegan sobre las sillas para desde ahí, ver más grande el océano... y más lejano el horizonte.


Cada día

Esta mañana leí EL ESPECTADOR antes de salir. EL TIEMPO se ha vuelto insoportable. En EL ESPECTADOR solo vi el primer titular: -“Los presidentes deberían tener poder sin límites. Eso piensa el 42,5% de los colombianos.”- Pensé en Chávez, Fidel, Stalin, Hitler y Bush. Me dio dolor de cabeza y entendí que los insoportables son, por lo menos el 42.5% de los colombianos.

Al regresar a casa, 13 horas después, con 10 de trabajo a cuestas, puse la maleta sobre la mesa, saqué mi portátil (que no tiene mucha información valiosa) y el portacomidas vacío. Realmente agotado, sentí como si acabara de llegar de la guerra. Puse entonces Paracol Internacional y ratifiqué asqueado, que la guerra, cada día, está por comenzar.

Mañana de lluvia..

-“Quiero metértela y sacártela sin tener hijos, esa idea me aterra tanto que me da miedo tanto miedo. Quiero pensar más en ti que en mí para volver a enamorarme corriendo el riesgo. Quiero reconocerte y disfrutar de la conversación (antes y después del polvo) Quiero no pensar solo en el polvo y también quiero desear sin miedo, con las vísceras, con la verga. Quiero disfrutar de lo recóndito del sexo en búsqueda de tu orgasmo, quiero dar para darme. Quiero venirme en tu boca y entregarte el corazón. Quiero, al menos esta mañana lluviosa, que me acaricies con las tripas, con el clítoris, con el alma y que nuevamente, hagamos el amor.”-

La sucursal del Caribe.*

*Crónica publicada en www.tribunalatina.com y www.mundohispano.info

Parece mentira pero ya han pasado 40 años desde que en Nueva York se formara ese grupo mítico que cambió la historia musical de los barrios latinoamericanos para siempre. Parece mentira pero ya han pasado 8 años desde que Marcelo y Santiago se encontraron aquel domingo en El Raval para hacer lo que más les gusta: tocar y cantar llenos de melancolía, la música del barrio. No me refiero por supuesto, al barrio barcelonés ni al neoyorkino, si no al de toda la vida. Aquel barrio latinoamericano como tantos otros, donde el hambre y la alegría juegan fútbol en la calle y aprenden a bailar desde temprana edad.

El domingo siguiente cada uno llevó a un amigo y casi instantáneamente, llenos de melancolía, descubrieron el sentimiento que los unía desde las entrañas. Ninguno de los presentes había vivido las protestas por la guerra de Vietnam ni la crisis de los misiles. Ninguno había hecho parte del movimiento hippie y a decir verdad, tampoco habían crecido en los suburbios de una gran ciudad. Ellos nacieron en los 80´s y en la adolescencia gozaban con el rock, el hip hop, el rap, el funk, el jazz y hasta el techno, pero todos tenían algo en común. Compartían en sus recuerdos las voces intactas de Héctor Lavoe, Rubén Blades y Celia Cruz acompañadas por el trombón de Willy Colón y el piano de Richy Ray. Así, disfrutando de la Fania All Star, fue como el domingo se hizo costumbre, la costumbre se hizo fiesta, la fiesta se hizo proyecto y el proyecto realidad.

Hoy, en una de las discotecas más importantes de la ciudad, el tipo de camisa roja, 1.80 de alto, piel blanca como la nieve y los ojos del color del aguacate mira para un lado y para el otro, para el frente y para atrás, no logra entender nada, aunque lo disfruta. Yo me pregunto entonces si habrá perdido algo, o todo. Tal vez perdió el tiempo, el rumbo, su mujer, sus recuerdos, tal vez dinero, tal vez sus barras con sus estrellas, o tal vez, simplemente está perdido, porque nació allí, así, sin ritmo. La chica fea a la que normalmente nadie mira se ha robado el show. La chica guapa a la que normalmente todo el mundo mira ahora pasa inadvertida. Los más jóvenes, los más viejos, los de aquí, los de allá, los que nacieron frente al mar y los que no. El inmigrante y el empresario, el desempleado y el jubilado. Los homosexuales, los negros y los más blancos. Todos intentan aprender mientras remedan a los coreógrafos, tres dominicanos que nunca imaginaron venir a Barcelona para ganarse la vida bailando salsa.


Le pregunto a Marcelo si puedo empezar a tomar fotos, él me responde que puedo hacer lo que quiera, que me sienta como en casa. Atraviesa el grupo de aprendices bailarines sin preocuparse demasiado. Saluda a uno y a otro, no se siente protagonista ni siquiera de esta crónica, me pide prestado el bolígrafo y anota los cinco nombres que le faltaban en un papel arrugado que saca del bolsillo de la chaqueta. Se lo entrega al guardia de la entrada. -“Mis invitados”- le dice mientras le toca el hombro.

Quisiera sentirme en casa. La chica que atiende en la barra es una mulata despampanante, del techo cuelgan hombrecitos morenos con bultos de plátano en sus espaldas y el DJ ha puesto Tania, una de mis preferidas del Joe Arroyo. Sin embargo, algo tiene mi casa que no tiene este lugar. Allá las maracas suenan distinto, acompañadas por cigarras, ranas o pericos. En el Caribe, no hay bailarines que monten coreografías sino rumberos que bailan pa’ dentro, y sudan mas.

Marcelo abraza a Santiago como si no lo hubiese visto hacía meses. Ayuda a probar el sonido y nota lo evidente. Todos están cansados pero felices pensando en lo mismo. El disco que están grabando hace más de 15 días durante 12 horas diarias, los tiene emocionados. Por eso el concierto de esta noche es especial. Darán a conocer la noticia: el primer disco de La Sucursal.

*

Tal vez en otra ciudad no habría pasado lo mismo pero Barcelona es definitivamente escenario de un intenso encuentro multicultural, artístico y cotidiano. Tal vez por eso La Sucursal SA se hizo posible. Una orquesta que se tomó el trabajo de investigar en las raíces del género salsero y de montar un extenso repertorio de clásicos, para luego asumir el reto de crear su propia música. La Sucursal SA. hoy son cuatro colombianos, dos españoles, una chilena, dos venezolanos, un norteamericano y hasta una inglesa dando lo mejor de sí en las tarimas, para que los que se encuentran en la pista aprendan a moverse con ritmo, o simplemente, se reencuentren con lo suyo. Mirándoles la cara de felicidad, me pregunto por los otros, los que han quedado del otro lado del charco con su música, su talento y sus sueños, buscando una oportunidad.

¿Qué hace una doctora en Filosofía Ecológica de la universidad de Londres afinando esas trompetas? ¿Qué hace un español golpeando el bongó y las campanas? ¿Qué hace un gringo probando ese trombón?

Intento encontrar la respuesta en sus ojos mientras preparan los instrumentos, pero tal vez la respuesta esté escondida entre las calles laberínticas del corazón de Barcelona. Entonces miro la discoteca, el grupo de novatos ha abandonado las clases, ya no son 20 sino más de 100 personas las que llenan el recinto y supongo que tal vez las respuestas estén ahí, en la sonrisa de cada uno de ellos.

El camerino es demasiado pequeño para 12 músicos y yo en la mitad. Santiago me explica que La Sucursal para él, es “un sentimiento profundo de sabor, amistad y melancolía”. Fernando, un argentino que no sabe bailar Tango pero toca los teclados de esta orquesta, me explica que “La Sucursal SA es como una gran ensalada, un reflejo de esta ciudad y es sobre todo, su proyecto personal”. Además de poco espacio, hay poco tiempo para entrevistas, así que el ritual empieza: ruedan las sillas y sueltan los instrumentos para poder abrazarse. Entre todos, con sus pies, sus voces, y sus manos, hacen una especie de comunión energética, como si tratara de un equipo de fútbol que sale a ganar el partido.

*

La música empieza y yo estoy muy cerca de ellos, siento temor de que los flashes de mi cámara los desconcentren pero pasa lo presumible, lo inevitable, lo normal. Soy yo quien no me concentro, la música se mete por mis poros y se me pega a los huesos para recordarme de qué estoy hecho. Me pierdo en el recuerdo de esa patria violenta, indignante y extremadamente alegre donde también crecí bailando.

Viendo sus caras durante el concierto, comprendo sin necesidad de largas entrevistas, ¿Qué es La Sucursal SA?


Se trata pues, de un reflejo de esa manera intensa, emotiva y festiva en la que el pueblo latinoamericano logra revelarse contra sus dramas para defender con orgullo lo que son, o mejor, lo que somos: una sociedad diversa y maltratada. Una mezcolanza de músicas africanas, indígenas y europeas. Multiculturalidad, mucho tiempo antes que el término existiese.

No se ha terminado la segunda canción y a mi empieza a darme igual si esta crónica es publicada o no. Mis pies se mueven impulsados por la fuerza del timbal y el recuerdo de las esquinas, los bordillos y los callejones de mi barrio. Me olvido entonces de las fotos, de la maleta y de los apuntes para concentrarme en el placer de estar vivo.


Lo que pasó de ahí en adelante no es fácil de explicar. Es felicidad, pero también añoranza, nostalgia, evocaciones y soledad. La Sucursal SA es la sucursal de lo que somos, de lo que hemos sido y lo que seremos. Se trata de un punto de encuentro y un digno representante del Caribe en Europa.

Frente a mí una pareja de catalanes bailan al ritmo que disfrutan, los profesores dominicanos dan vueltas como trompos y por ahí, por cualquier parte, pasa el tipo de los 1,80 de alto, la camisa roja y los ojos del color del aguacate gozando como un demente. Entonces sospecho que podría ser yo el perdido, bailando solo, con mi cámara colgada en el cuello y mis pensamientos en la demoledora cintura de la mujer que amo, mientras este gringo definitivamente, ha encontrado su lugar.

El llavero de Dalí.

Pensé que pasaría algo más, que sentiría algo más o algo menos. Pensé que sentiría, pero lo único que se produjo fue este vacío que aún me embriaga. Cuando pasó lo que pasó no vi color alguno, ni túnel, ni arcoíris. Simplemente un triste tono negro mate, sin brillo, sin luz, sin nada.

Horas más tarde, lo único que percibía era el sonido absurdo de sus voces hablando de Ronaldinho. Hablaban de la última derrota, del último fracaso. Uno de ellos explicaba que la solución era sacar a todos los viejos y solo jugar con los jóvenes: Bojan, Messi y Giovanni. Sus acentos no eran claros, aunque sí muy familiares, tal vez colombianos, tal vez venezolanos, tal vez cubanos. En todo caso no me extrañaba que los latinoamericanos se dedicaran a este tipo de trabajos.
Uno de los dos, el más gordo, se retiró por un momento mientras el otro me tocaba la frente con su mano cubierta en látex, lo hacía con cierto gesto de ternura que me fastidiaba. Yo estaba desconcertado, por un momento intuí que le importaba a alguien, que había una primera persona que se preocupa por mi estado, pero al poco tiempo mi suposición se desvaneció. El gordo regresó a la escena con un pocillo de café hirviendo que puso sobre mi pecho.

De vivo, uno jamás se imagina una situación similar, sin embargo a mi me embargaba una paz y un alivio enorme, el mismo que sentí algunas horas -o días atrás- cuando dejé caer mis muñecas ensangrentadas en la bañera. En aquel momento, cuando el agua se enrojeció completamente, empezaron a desaparecer por fin, las dos imágenes que tanto me habían perturbado desde mi llegada a España. Primero: la de mi madre cansada de limpiar los baños culeados, cagados, vomitados y meados por primermundistas que visitaban aquel hostal y segundo: la imagen nítida de mi novia, del otro lado del atlántico, chupándosela a aquel imbécil.

El tipo menos gordo continuaba con su estúpido gesto de ternura mientras bostezaba como un bebé. Acto seguido, enterró el bisturí y realizó un perfecto corte desde la tráquea hasta el abdomen. Con sus manos cubiertas por guantes comenzó a tocar y a sacar mis vísceras. Lo primero que extrajo fueron los pulmones, luego el corazón y los intestinos. Cada uno de los órganos los fue depositando en una bolsa negra que estaba en medio de mis piernas. Entonces el gordo entró en acción y con toda su fuerza pero con mucho cuidado retiró mi hígado y mi bazo. Al parecer, yo quedé más flaco que nunca. La yugular fue el canal que le sirvió para aplicarme la formalina en el cerebro y en la cara. Luego puso algodón en la nariz y en la boca. Con unas toallas ya usadas secó la sangre que había quedado dentro de mi cuerpo, esparció más formalina y me rellenó con otros trapos viejos para luego coserme.

Posiblemente, si hubiese sabido que me iba a ver tan feo, lo hubiese pensado una vez más, pero la conclusión seguramente habría sido la misma, la decisión ya había esperado demasiado. Por un instante quise pensar que el alma me volvía al cuerpo cuando me maquillaron, me peinaron y me pusieron ese elegante traje que de vivo nunca pude comprar, pero no fue así, el alma no volvió, nada volvió.

Ya en el ataúd, sentí tristeza por primera vez imaginando mi entierro o mi cremación entre tanta soledad. De pronto, sin entender cómo ni por qué, me encontraba en Los Jardines del Recuerdo, aquel cementerio por donde tantas veces pasé en el transporte escolar. La luz nítida y caliente de las mañanas del Caribe colombiano alumbraban las caras de los presentes. Ahí estaban todos y todas. Tíos, tías, abuelas, abuelos, primos, amigos del colegio, amigos del barrio y hasta mi hermano, con quien dejé de hablarme desde hacía dos años.

Ante la mirada incrédula y llorosa de la mayoría, mi padre traía consigo su promesa: un grupo de músicos locales vestidos de negro que al son de los tambores, me despedían cantando. No sé cómo pero ahí estaba también, la mujer me mas me amó, llevaba peor cara que cuando regresaba del trabajo en el hostal. Al parecer había sacrificado la posibilidad de la residencia española con tal de darme santa sepultura junto a los míos.

Finalmente, ahí estaba ella, sin él, temblando de miedo, con su piel morena, sus gafas oscuras, su cintura perfecta y el llavero de Dalí… que yo le había mandado.

Del autor *


* Publicado en www.revistaquilla.com

El 24 de Febrero de 1984 Alfredo Cohen Arias se fumó a las dos de la madrugada, dos cajetillas completas de Marlboro y se tomó media botella de aguardiente. María Inés Montoya, lloró de alegría como nunca y cambió su vida para siempre.

Yo llegué a este jodido mundo aquella noche, mientras los demás disfrutaban de un viernes de Guacherna, en esa extraña ciudad donde el Río Grande de la Magdalena se encuentra con el Mar Caribe colombiano. Aun no tengo muy claro como lo logré, pero fui muy feliz durante mi niñez. Aprendí a disfrutar de las cosas chicas de la vida; patear un pelota de trapos, comer piñitas con Kola Román, correr como loco luego de pegar chicles en los timbres de las casas y robarme colecheritas en la Olímpica.

Tengo aún menos claro, cómo me gradué del Colegio del Sagrado Corazón perdiendo un promedio de 120 exámenes por año y sin entender hasta hoy, para qué sirve la trigonometría. A pesar de todo, en el 2006 me entregaron el cartón como Comunicador Social y Periodista, en la Universidad del Norte, en donde, al igual que en el colegio, dejé buenos recuerdos y grandes amigos.

Durante los años universitarios trabajé en proyectos sociales, periodísticos y publicitarios. Luego fui a hacer las prácticas profesionales a una productora independiente de Bogotá y regresé a Barranquilla para graduarme y desde ahí producir historias para la tele nacional. Meses más tarde, en un ataque de malparidez cósmica, viaje a Barcelona para hacer el Máster en Documental Creativo de la UAB, donde fui productor del proyecto.

Contrario a lo que muchos imaginan, la vida en el mal llamado primer mundo es bastante complicada. Además de aprender a cocinar, hacer la comprar, pagar servicios, lavar la ropa y la losa, arreglar la casa y sacar la basura me ha tocado repartir publicidad, ser asistente de cocina, administrar un café internet, hacer promociones para un banco a las 6 de la mañana en pleno invierno y hasta vender mis espermatozoides para conseguir euros.

Todo este proceso me permitió crecer en todos los aspectos y me obligó a desarrollar una estrategia para no dejar de hacer lo que me gusta: la comunicación.

Fue entonces, en este sentido que nació mi BLOG, un espacio desde donde mirar el mundo, burlarme de este, empezando por mí. Este BLOG se ha convertido entonces en mi referencia y mi vitrina, pero también en mi válvula de escape y mi reto personal. Después de casi dos años on-line hay más de 125 post de textos, unas 70 fotos, una historia real basada en hechos ficticios y unos cuantos videos.
Ha sido el BLOG el mejor puente para materializar proyectos. Hoy, después de mucho esfuerzo y perseverancia, trabajo freelance para una agencia de publicidad (haciendo marketing alternativo) en una productora de televisión (editando unos videos) para un par de periódicos (escribiendo crónicas) y sin pausa pero sin prisa, en un documental independiente sobre un grupo de árbitros inmigrantes.

Soy sincero y absolutamente arrogante, me cuesta mucho odiar a la gente, soy alegre, optimista y despistado. Creo en los atardeceres del Caribe, en los condones, en el porno y en Youtube. Creo en Dios, en la carne en posta con arroz de coco, en la cumbia, en el porro, en algunos vallenatos y en el Pibe Valderrama, pero dudo muchísimo, que la paz de Colombia esté cerca.

Reencuentro con Fito

Yo lo conocí hace ya algún tiempo. Unos 10 años atrás, tal vez más, en una finca perdida en cualquier lugar de la geografía colombiana. Es decir, más o menos entre su casa de Buenos Aires, y esta ciudad de pobres corazones, donde en pleno día de Sant Jordi, nos reencontramos.
Nos hicimos amigos sin cocaína, sin marihuana, sin una cerveza. Nos hicimos amigos mientras yo respiraba el aliento de aquella chica pelirroja y él, como nuestro único invitado, musicalizaba el amor, después del amor.

Tal vez por eso, reencontrarnos el pasado miércoles fue tan significativo, tan sugestivo, tan diferente. Ahí estaba el poeta y su piano. Ahí estaba yo, sujeto a otra mano, para reconfirmar que las canas pulen el talento y que lo importante es poner a rodar, a rodar y a rodar la vida.
El Palau de la Música Catalana estaba impecable, abrigándonos con sus cien años de historia, con su magia.

-“Fito!!! Gracias por venir!!!”- Gritó un chica desde alguna parte.
-“No! Gracias a vos por venir!”- respondió el cantautor argentino y el público soltó una espontanea y tímida carcajada.

Lo que vino después fue una avalancha de buena música con mejores letras. El Palau se convirtió en la sala de la casa y el público, en ese coro de amigos borrachos al que se le perdonan los errores, el desafine y las molestas palmas.
Fito estaba realmente emocionado y los argentinos sacaron orgullosos sus camisetas y sus banderas, él demostró con discreción que el cerebro no es un balón de fútbol. Entonces todos, hasta los brasileros, los perdonaron. Los catalanes guardaron silencio mientras pensaban en multiculturalidad y los colombianos nuevamente, soñamos con la paz. Lo que siguió aconteciendo no lo puedo ahora explicar. Fue tango, fue milonga, fue folclore, fue rock, fue poesía, fue América del Sur.

-“La música es la reina madre y no se hable más! Silencio que ha llegado ella con sus alas y sus flores”-

Todos quisieron gritar algo, pero nadie dijo más y Fito agradeció el silencio, soltando el nudo en la garganta pa´ poder tragar. Entonces, ante la mirada fija de todos se despidió y desapareció por un instante para luego regresar, y regalarnos en la alegría de su música, una nueva posibilidad.

-“¡Muchas gracias Barcelona!”-
-“Hasta siempre Fito”- Todos respondimos y las luces se prendieron en el Palau, dejando ver mariposas tecnicolor, revoloteando alrededor.

Al salir, pensé por un instante en esto que hoy escribiría, y me pregunté si sería una crónica, un reportaje, una noticia o un artículo. Me pregunté ¿qué tipo de texto publicaría este periódico? Entonces recordé su canción:

-“…todo lo que haces por obligación
Se lleva la alegría de tu corazón,
Y ¿Quién se va a creer lo que cuentan los diarios?
Yo creo en el amor a través de los años…”-

Yo no lo decidí.

-“Bala perdida mata a niña de 5 años en el suroriente de la ciudad”- Publicó el periódico en primera página.

Roberto dejó su barrio en Guayaquil a los 14 años. Siempre fue un chico tranquilo, responsable y con muchos amigos. Su barrio no era un sitio fácil para vivir pero a él, todos lo querían. Vivía con su abuela, los padres se fueron para Barcelona cuando él tenía 11 años. Cuando se reencontraron, las cosas no fueron tan fáciles como todos esperaban. La integración a la escuela con los nuevos compañeros y el nuevo idioma no era un tema sencillo. La convivencia en el piso con otras personas aparte de los padres, tampoco. Roberto se sentía diferente, rechazado y solo, además no tenía el mismo poder adquisitivo de antes. Ya no había remesas.

La relación con sus padres se deterioraba, se había perdido el sentido de autoridad, ellos, después de años de ausencia, querían complacerlo en todo, pero no podían. Un día después de una discusión con su madre, Roberto le dijo llorando: -“Me quiero ir al Ecuador”- a lo que ella muy serenamente respondió: -“Cuando usted trabaje, gane su propio dinero y además, se gradúe del colegio, se puede ir para donde le dé la gana. Muchachito”- En efecto, 4 años más tarde Roberto llegó a Guayaquil con 3000 euros ahorrados. Compró una moto, le regaló ropa a sus familiares, invitó a todos los amigos a comer y a beber, visitó a las prostitutas.
Cuando no sabía que mas hacer, probó la droga y compró una pistola. Entonces, disparó al aire.

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Contra los talabosques
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Contra los fumigaparques
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Suena otra canción
Pero no la llamen terrorista
No es que sea antipatriota
Es que trae otro punto de vista

El Peloterito del Barça *

*Crónica publicada en el diario www.tribunalatina.com
Esta empezó siendo una primavera fría para todos. De pronto la luz del sol cayó y las temperaturas bajaron estrepitosamente. Desde aquella cancha de entrenamiento, el Camp Nou lucía toda su imponencia. Estar frente a ese estadio siempre es sobrecogedor, no tanto por su tamaño como por su historia, por lo que significa para esta ciudad y por lo que representa dentro del mundo del fútbol.

Manuel Sánchez sabe bien lo que hace, se le nota en la firmeza de su mirada y la contundencia de sus palabras:

–“¡Flexiona la pierna izquierda!”-
-“¡Ponlas paralelas!”-
“-¡De arriba abajo, de a-rri-ba-a-a-ba-jo!”-
-“¡Cóño Sebastián! Le vuelves a pegar de fly y te vas a darle una vuelta al campo”-
-“¡Coñooo! A dar una vuelta!”-

Wall Sebastián Badillo Ponce -mejor conocido como Sebas- admira profundamente a Deco, Ronaldinho, Messi, Etoo y Henry, igual que sus amigos del cole, pero si pudiera escoger, le gustaría ser como su compatriota colombiano Edgar Rentería. Rentería siempre demostró ser muy malo para el fútbol pero ha sido de los mejores jugadores de las Grandes Ligas de Beisbol de los Estados Unidos desde 1996. Ha participado en varios juegos de las estrellas y ha sido declarado dos veces guante de oro y bate de plata.

Sebas a sus 9 años, con el Camp Nou a pocos metros, tiene claro que su sueño es más americano que europeo y, si pudiera escoger, preferiría el estadio de los Yankees o de los Bravos de Atlanta que el de los Culé. Manuel Sánchez también lo tiene claro, Sebas es el estandarte de su equipo, un primera base, zurdo, ambidiestro en el bate, con buen agarre y buen disparo. Un jugador como él, pocas veces se ve por estos lares, y eso lo convierte en la esperanza de cualquier club.

El profe Sánchez entrena a los Alevines del Barca hace cuatro temporadas. Los Alevines es la categoría más chica en un club de Beisbol, está conformada por niños entre los 5 y los 11 años. Niños para quienes los bates, las manillas y las pelotas son sus juguetes preferidos. Niños amantes de un deporte que a veces, ni sus padres entienden. Niños que siguen siendo niños, divirtiéndose en un juego, niños que se van volviendo hombres con disciplina y rigor, niños que son la esperanza de sus padres, niños, con todo un futuro por delante.

-“Aquí hay dinero, incentivos, pero no hay niños”- Eso me dice Manuel, explicándome que este es un deporte que no termina de consolidarse en España y sigue siendo común ver a cubanos, dominicanos, americanos, panameños o venezolanos entrenando los equipos y –si tienen la nacionalidad- integrando la selección. En Catalunya, el deporte era prácticamente desconocido antes de las Olimpiadas de Barcelona en el 92. En ese momento llegó el boom y apareció un interés inusitado por su práctica, pero nuevamente ha decaído, y hoy por hoy hay que hacer hasta lo imposible por mantener los equipos.

-“Aquí hay dinero, incentivos, pero no hay niños”- La frase revolotea nuevamente en mi cabeza, pienso en las calles de los barrios humildes y en los arenosos parques de Barranquilla, mi ciudad natal, la misma de Sebas y de Edgar Rentería, donde peloteritos de todas las edades juegan beisbol como pueden, con cualquier palo de madera como bate, cualquier bola de trapos como pelota, cualquier Coca Cola de dos litros como premio, pero con la misma ingenuidad propia de la infancia, con la misma ilusión, en sus miradas.

Aunque todos están debidamente uniformados con las gorras y sudaderas azul celeste del Barça, el campo de entrenamiento está lejos de ser un diamante de Béisbol profesional, y además deben compartirlo con las otras categorías. Por fuera de las mallas de seguridad los padres de los pequeños hablan de la jugada del último partido y dan sus predicciones para el próximo encuentro. Las madres, por su parte, con ese amor único y sobrenatural que las caracteriza, están con la mirada puesta en sus pequeños y con los dedos cruzados para que el entrenador, no los vuelva a regañar.

-“Play baaaall”- grita el referee.


Para cuando el grito se oye, ya Sebas está más que preparado. Había llegado dos horas antes, había calentado y escuchado atentamente la charla del técnico. Estaba en el campo, una vez más, cubriendo la primera base, una gran responsabilidad en el juego. Tal vez por eso, diez minutos después, su mirada se perdía en cualquier parte del suelo, aún no había empezado a batear y ya el equipo iba perdiendo 8 carreras a 0.

Wallberto Badillo creció jugando fútbol, es su pasión, su debilidad. El día que su equipo, el Junior de Barranquilla, fue campeón del fútbol colombiano, saltó la seguridad del estadio para llegar al césped y abrazar a los jugadores. Por eso, cuando pudo traer a su pequeño Sebas a Barcelona, después de largos años de espera –tal vez los más duros de su vida-, lo primero que intentó fue vincularlo a un equipo de este deporte.

–“Al parecer tenía el efecto Jet Lag pegado, porque lo probaron días y semanas y no servía… hasta se dormía en los entrenamientos”, recuerda con una sonrisa nostálgica y la mirada encaramada en los recuerdos. Es evidente que le hubiese encantado tener un hijo futbolista, pero no puede ocultar su orgullo al verlo en el diamante.


-“Yo me desanimé un poco, pero no se lo quería transmitir, le dije que buscáramos otro deporte y como ya era socio del Barça, descubrí el Beisbol y pensé que le gustaría. Hace dos años lo llevé por primera vez y ya no me le despego.”- Wall disfruta tanto de su hijo que se ha vuelto asistente del entrenador. Recoge las pelotas, guarda las bases, lleva las estadísticas y está pendiente de que a los chicos no les falten ni bates, ni manillas, ni cascos. No se pierde ningún partido, el club le da uniformes y le hace un pequeño descuento en la mensualidad que paga por el entrenamiento de Sebastián.


-“Somos la leche, con Colacao… con Colacao…
Los del Sant Boi,
Somos demasia’o… somos demasia’o…”-

Tanto los que juegan de titulares como los que cantan en las gradas se ven más grandes y fuertes, pero los Alevines del Barça poco a poco han ido remontando el marcador, el encuentro es cada vez más emocionante.

En las gradas del Barça, la más preocupada por el marcador es Yara, una digna exponente de la belleza del Caribe, una morena de amplia sonrisa que desde hace mas de una década es el estandarte de su propio equipo, de sus dos hombres: Wall y Sebas, su familia. Fue Yara la artífice de todo esto. Junto a ella, hay varias madres aparentemente tensionadas, pero la única que entiende el juego es ella, lo vivió en su casa de Barranquilla, toda la vida.

–“¡Dale duro Papii!”- Gritó involuntariamente al ver que su hijo falló en el primer disparo. En el Caribe, las mujeres tienen la potestad para llamar papi a los hombres que aman, indistintamente si son sus padres, abuelos, hijos, maridos o amantes. Aunque en este caso, puede que Yara los haya confundido, pues su padre en la juventud era tan bueno al bate que muchas veces integró la selección nacional de Colombia.

Sebas conectó una línea de hit y la hinchada –no más de 15 personas- saltaron y gritaron de la emoción, lo incitaron a correr y el chico voló, como si hubiera cometido la peor de sus travesuras. Se embasó en segunda. Acto seguido, Jordi, su mejor amigo, estampó un batazo que cortó la leche de sus adversarios, con Colacao y todos sus aditivos. El partido se vuelve intenso y parejo, con jugadas emocionantes de parte y parte y un marcador que solo se distancia por dos carreras a favor del Sant Boi.


Al llegar a la última entrada, después de varios turnos fallados por sus compañeros, Sebas se prepara nuevamente para batear. Las manos le sudan, las piernas le tiemblan, intento tomarle una foto pero temo que la pelota le pegue a mi cámara, él en cambio lo único que teme, es no conectarla. Rastrilla el suelo con la zapatilla como si quisiera hacer contacto con su abuelo, la pelota se acerca a toda velocidad y Sebas la golpea como los dioses.

Yo perdí una foto y gané una emoción. Paul, que estaba en tercera base, llega a Home y Sebas ya corre por segunda, sigue hasta tercera. El entrenador, desde afuera, con su voz grave le dice que se quede allí, pero Sebas no le hace caso y con un zambullidlo en la arena, se roba el home. Wall y Yara saltan al mismo tiempo, mi cámara casi se parte en pedazos contra el suelo, todos celebran, el entrenador lo regaña por desobediente, Sebas llora con fuerzas, con rabia, con ganas, pero también con alegría… y satisfacción.

Los Latinos Justicieros *

* Crónica publicada en el periódico www.mundohispano.info

Héctor Fabio Molina Gutiérrez tiene cincuenta años, tres hijos, tres nietos y una hipoteca que supuestamente terminaría de pagar en el 2030. Le han puteado la madre más de cinco mil veces, pero a él no le importa, entre otras cosas, porque su mamá está muerta. Freddy Bustos nació hace 28 años, es Periodista y hace cuatro años trabaja de lunes a viernes en un mercado de frutas. José Colcha habla con su mujer y sus hijos dos veces a la semana, los miércoles y los domingos. Gana 1200 euros con sus dos trabajos y envía la mitad para su familia. Jorge Obando trabajó desde muy joven, llegó a ser escolta del presidente de Ecuador hace 8 años, ahora es un ferviente cristiano, un buen obrero y el presidente de la asociación CAFILAREC. María Hinojosa trabaja como cajera en un supermercado, toda la vida sintió pasión por el fútbol. Desde chiquita prefirió jugar a la pelota con los varones que con las ollitas y muñecas de sus amigas. Milton Quiroga no conoció ni a su madre ni a su padre, vive en un piso con tres habitaciones, un baño y 6 personas.


Héctor nació en Colombia, Freddy y María en Bolivia, José en Ecuador, Milton en Perú, todos esperan a Jorge, en la puerta de un locutorio frente a la estación del metro Navas, sobre la Avenida Meridiana de Barcelona.


Jorge acaba de salir del metro tosiendo como un perro. El invierno debería terminar en estos días pero las bajas temperaturas se mantienen y no le han permitido recuperarse de los continuos resfriados. Hoy, como cada día de las últimas dos semanas llegó a la construcción a las 8am y antes de las 9am ya se encontraba en el octavo piso. Parado sobre el mismo frío, sucio y enclenque andamio de aluminio, estaba empañetando la fachada de un edificio, junto con su único compañero de trabajo, un ecuatoriano indocumentado. Héctor, Freddy, José, María, Milton y los demás lo esperan para recibir su pago, todos están impacientes, cansados, muertos de frío y de nostalgias. Hablan sobre los platos típicos de sus países y bromean sobre el significado de las palabras en cada región. Jorge los saluda sin muchos ánimos y vuelve a toser.


Al entrar al locutorio, pasan una puerta que dice: -“prohibido el paso”- y siguen el corredor que conocen de memoria hasta el sótano. Las 24 sillas están ordenadas y el tablero de acrílico tiene pintada la cancha de fútbol con los mismos tachones que dejó la explicación del viernes pasado. Jorge se disculpa por la tardanza y advierte que la reunión de este día solo durará una hora porque se siente muy enfermo.


Como en un ritual que conocen a la perfección, cada uno explica las jugadas más complicadas de la fecha anterior y reconocen las dudas que no pudieron expresar en la mitad del encuentro.
–“Es que aquí, al igual que en el periodismo, toca ser objetivo, tener la cabeza fría, mucha capacidad de análisis y de respuesta rápida”- Me dice Freddy, mirándome a los ojos a través de sus lentes. Pareciera que me descubriese. Pienso en la cantidad de veces que soy indeciso en mi vida, que me cuesta tener cabeza fría y resolverme en una dirección sin preguntarme una y otra vez que me habría deparado el otro camino. Freddy lo tiene claro, al menos en el arbitraje no hay tiempo que perder, no hay consejos que pedir, se trata de tomar decisiones, de correr riesgos en cada momento, aún con la certeza de que siempre habrá un inconforme. A la larga, ha entendido que los errores, hacen parte del juego.



Jorge explica las nuevas actividades de la asociación, la posibilidad de pitar un nuevo torneo en Sabadell y la intención de un empresario de llevarlos hasta Madrid. Expone las razones del atraso en el pago de algunos partidos. –“Los empresarios son así, quisiera decirles otra cosa pero no puedo. Me dijeron que me pagarían esta semana y no lo han hecho. ¿Yo qué puedo hacer? Decirles que no pitaremos un partido más para ellos hasta entonces… pero todos necesitamos la plata, aunque sea tarde.”-

Finalmente saca de su bolsillo un fajo de billetes bien doblado y empieza a llamar al frente a cada uno para entregarles un promedio de 25 euros. A las 1030pm todos se suben juntos al metro, cansados pero felices, a dormir un poco para aguantar esta nueva jornada laboral.


***

José Colcha en Ecuador era diseñador de interiores y hace 6 años es albañil en Barcelona. La semana pasada, muerto del susto, se enfrentó a su primer partido. Recuerda que las manos le temblaban al agarrar el balón por primera vez y no fue capaz de sacar ni una tarjeta amarilla. Este sábado, tan solo 8 días después de su debut, tendrá que pitar tres encuentros.


Esta misma mañana, en otro punto de la ciudad, Milton envió 400 euros para que le celebraran el cumpleaños a su nieto. Quiere ver en las fotos piñatas, sorpresas, regalos, ponqués, payasos y todo lo que no pudo darle a sus hijos. Por otra parte, María tiene cara de aburrimiento, preferiría estar pitando partidos de fútbol, que hacer el turno de la mañana, este fin de semana en el supermercado.


La bandera de Bolivia se mueve con el viento, algunos niños halan con curiosidad el pasto artificial. Los adultos se reparten entre las cervezas, la música y el asado de los chorizos. La barra del otro equipo empieza a animar. Frente a los bolivianos, los argentinos cantan coros como si se tratara de las eliminatorias al mundial de Suráfrica. Ambos arqueros llegan con paso lento por sus pesados cuerpos hasta sus respectivas porterías, los capitanes de cada equipo estrechan la mano al árbitro central: Héctor Fabio Molina Gutiérrez, alias El Parce.



El Parce vive hace 8 años en Barcelona, pero asegura que no ha pedido la ciudadanía porque no le interesa ser español. Desde el año 88 ha pitado partidos de fútbol aunque en Colombia durante 27 años se desempeñó como zapatero. Durante el primer año en España trabajó 14 horas diarias en un restaurante y desde después de eso, descubrió según él, el placer de la construcción. Recién llegado a Barcelona, buscó trabajo en zapaterías, pero las opciones fueron pocas y sin papeles de trabajo, era prácticamente imposible. También buscó trabajo como árbitro de fútbol en la liga catalana, lo cual recuerda entre risas: –“Yo tenía 41 años y me dijeron que ya no podía, que el límite de edad eran 40. Tres años más tarde, un amigo me contó que habían ampliado ese margen, entonces volví a las oficinas y me dijeron que lo habían subido hasta los 43, pero ya yo tenía 44… Entonces les pregunté: ¿y no será que lo pueden ampliar de una sola vez hasta 60, es que a mí me queda muy fregado sentarme a esperarlos sin envejecer.”-


***
Muchas veces había ido a ver fútbol pero muy pocas veces le había prestado tanta atención al árbitro. Por primera vez en mi vida le recé al cielo para que no se equivocara. Me embargó un sentimiento espontáneo de solidaridad. Tenía frente a mí a un ser humano, a un tipo dispuesto a aguantar todo tipo de groserías, a un trabajador insaciable que sacrifica el descanso del domingo para enviar unos euros adicionales a su familia en la distancia. La hinchada, cuando no lo puteaba, lo ignoraba. Para unos lo estaba haciendo mal, para los otros también. Me pregunté ¿Quién podría felicitarlo al final del encuentro? ¿Quién lo abrazaría durante un gol? ¿Quién, al menos, compartiría con él la emoción de no haberse equivocado demasiado?
Pensé en la posibilidad de que al menos alguien le reconociera la valentía de sancionar al saboteador y de castigar al tramposo. Pensé en la paradoja de ser un inmigrante que reparte justicia, cuando su realidad es tan injusta.


Vi entonces un jugador jadeando agotado y luego vi a José Colcha, el árbitro de turno, pitando su sexto encuentro del fin de semana, con las manos raspadas por la cal y el cemento de la construcción, con el alma agrietada por la soledad del desarraigo, pero sobre todo, vi un juez con las botas puestas, sin temor, sacando su primera tarjeta roja, corriendo el riesgo de ser apaleado por los jugadores y la hinchada furibunda, pero convencido de estar haciendo lo correcto.
En este punto, entiendo entonces porque Héctor, Freddy, José, María, Milton, Jorge y todos los demás se sienten tan exitosos y triunfadores. Porque aunque nadie los aplauda y todos los critiquen, ellos son la autoridad. Tienen al menos por algunos minutos la potestad, la capacidad de decidir y de obligar, la posibilidad de repartir justicia, de sentirse importantes. Ellos, sin tener muchos euros en la cuenta, ni los papeles en regla, son capaces de detener la carrera del veloz atacante, con un simple movimiento de su mano. Ellos deciden cuándo detener el partido y cómo y dónde reanudarlo. Entiendo entonces, por fin, qué es lo que hago mirando a este tipo que casi nadie mira, este que corre tras el balón sin tocarlo. Entiendo que esta crónica podría contribuir con la justicia. Entiendo entonces que la justicia depende más del sentido común de quien la aplica, que de simples leyes escritas en un papel.




Entonces Jorge mira el reloj, yo me pregunto cuánto faltará y por primera vez me preocupo por adivinar cómo terminará el partido. De pronto, vienen a mi mente las palabras de Freddy Bustos la noche del viernes: -“Lo más bonito del fútbol es que como en la vida misma, no se sabe que va a pasar, hasta el último segundo.”-

Nuesto Tele

Lo miro de reojo, como si no quisiera verlo. Él permanece ahí, silencioso, inmutable, frío, estoico, en su penumbra. Lo miro y guardo distancia, también miro los libros, la ventana, el computador, busco en la luna posibilidades distintas, sueño con ganar la batalla o con al menos no perder al guerra, pero finalmente la pierdo, lo prendo. Me habla entonces de lo mismo, de los mismos, de Chávez, Uribe y Correa, de Reyes, Obama, Clinton, de Bush y la frontera.

Y el libro cerrado me hace una mofa, la hoja de Word permanece en blanco, la luna tiende a desaparecer y aparte de la brisa fría de la noche, lo único que me queda, es la impresión segura de que en cualquier momento un misil caerá sobre mi cabeza.

No es por eso que me voy de este hermoso país de mierda. Me voy por la posibilidad, por el reto, por Barce, por Paris, por las historias, por ella y sobretodo por mí. Me voy porque las masacres me duelen pero viéndolas de cerca me frustro aún más. Me voy a marchar, marchándome, en medio del egoísmo, la cobardía, el dolor y la convicción.

Me voy para prenderlo desde allá y morirme de ansiedad y zozobra, por lo que no deja de pasar aquí.

Te mando

Te mando un beso con sabor a bocadillo, al de acá. Te mando un sueño con sabor a mandarina, la de verdad. Te mando un suspiro como suspira la gaita, te mando la potencia del tambor de mi alma. Te mando te mando, mis sueños te mando. Te quiero, te sueño, te espero y te mando la cancion que no canto. Te mando motivos pa seguir, un derroche de cursileria, olores impregnados de agua salada y una caricia para tu espalda. Te mando el presente, te mando el futuro. Te mando el deseo encarcelado, te mando mis vicios, mi música y todo. Te mando y te mando, la luna colgada en mi ventana, la brisa fresca del Magdalena, te mando mi vida, te mando la arena, te mando sonidos para tus penas, te mando besos para las piernas. La guitarra de Santana, el acordeon de Egidio, la voz de Robi, el piano de Chelito. Te mando alegrias, cocadas y atardeceres. A cambio… solo te pido no llores, no llores, no llores, que te mando las fuerzas y te llevo las flores.

1000 en 15

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Ahora, a cada uno ponle ojos, piernas, brazos, mente y corazón. Se trataba de mil personas con alma, sueños y familias. Cada uno tenia derechos, ideales, valores, temores. 'Mil bajas en 15 días pidió Carlos Castaño', reveló 'Jorge 40' y no supe que pensar, no pude pensar nada.

Una fiesta



En estos tiempos de globalizacion, neoliberalismo, fanatismos religiosos y amenazas terroristas, existe una fiesta donde las guerras son de harina y no hay nada mas violento que el movimiento de las caderas. Una fiesta donde la muerte, le tiene miedo a la vida.

Existe una fiesta donde los niños, los jovenes, los adultos y los ancianos bailan hasta que el cuerpo les aguanta. Es una fiesta real e imaginaria, donde los ricos no parecen tan ricos ni los pobres tan pobres, donde las casas se disfrazan, los carros se maquillan y las calles cantan.

Existe una fiesta que involucra todos los barrios de una ciudad con casi dos millones de habitantes. Existe en este mundo desorbitado, una fiesta de desorden ordenado. Una fiesta donde las abuelas, los retrasados mentales, los oligarcas, los desempleados, los de izquierda, los de derecha, los policías, los homosexuales y todos los demas… se dedican a gozar la vida. Esa fiesta existe y desborda el perimetro urbano, baja de la sierra, navega por el rio, se explaya por la sabana y se enfrenta con el mar.

Se trata pues, de una fiesta diferente, donde los diferentes se reconocen, se perdonan, se toleran y sueñan al menos por cuatro días, que todo es posible. Esta fiesta transpasa el territorio de lo físimo para incrustarse en el territorio de lo mas íntimo… de cada barranquillero.

In da jaus

El primer día, los abrazos de mi familia me recordaron lo que se siente en mi casa y entonces las cigarras, las ranas, los pericos, las tamboras, las maracas, me recordaron a qué suena mi casa.

Y descubrí entonces que mi casa no sabe a colombiana, sabe a guarapo, a jugo de lulo y maracuyá. Sabe a los patacones de Odila, a la butifarra de la esquina, a queso costeño y a los besos de mamá.

Entonces, al día siguiente entré al baño y bajo la ducha entendí porque vale 850 euros el tiquete… los rayos del sol cruzaron las palmeras, atravezaron la ventana, rebotaron entre las paredes, calentaron un poco el agua, y me tonificaron el aliento. El color de mi casa, es el color, del mas bello atardecer.

De vuelta

Cuandro escribo este post, en Barcelona son las 05:21pm y en Barranquilla las 11:21am del 20 de Enero de 2008. No tengo muy claro que hora es aquí, a miles de pies de altura, todo es inverosímil. De todos modos, algo está tan claro como el cielo que cruzo: volver nunca es retroceder y mucho menos cuando volver, implica reencontrar. Lo pienso sin miedo: "el reencuentro es tan importante como la misma búsqueda y la felicidad no está en el destino, sino en cada trayecto."

Los extraños del paseo.




Sábado, invierno cálido, paseo marítimo de la Barceloneta. Los turistan disfrutan del paisaje, del buen clima. Los catalanes descanzan de la agtadora semana, hacen ejercicio, trotan, patinan, montan bicicleta. Los híbridos saben bien lo que hacen, pero nadie los entiende. Ellas llevan vestidos negros y largos ceñidos a sus curvas, cayenas verdes, rojas y amarillas en sus cabezas. Ellos llevan sombreros y capas con lentejuelas, bombachos negros y largas medias. La muerte los ronda a todos por igual, pero frente al lente del turista y el temor del catalán, ellos se arman con un palo de madera y ellas con una sonrisa original.
De pronto, un par de perros hacen el amor frente a la playa y entonces la muerte tiembla de miedo mientras se muere de envidia… y de risa, en silencio.

Viajesperanza








Año nuevo, vida nueva, viaje nuevo. A las tres de la mañana me desperté y dos horas despues estabamos en un avión rumbo a Málaga. A las ocho, un nuevo y hermoso amanecer me dijo que estaba en lo cierto. Que la luz que el año pasado llenaba mis espacios era de esperanza y que ahora, la esperanza se despierta cada día mi lado, rozandome la piel con el alma.

Esperanza y yo almorzamos, bailamos, peleamos, sentimos, vibramos, volamos, caminamos por caminos que sonaban conocidos, que se parecían a los nuestros.
Demasiado parecidos para ser españoles. Decidímos entonces buscar la belleza en Picasso, pero nuevamente, yo la encontré en la azucar morena de esperanza.

Entonces esperanza durmió conmigo y yo volví a soñar con ella, y en Sevilla esperanza encontró esperanza y en el cielo negro brillo una estrella. Entonces fue ella quien soñó conmigo y yo quien durmió con ella. Y la esperanza se hizo mujer y la mujer se volvió poema.

Esperanza se enredó en la cama, de mis huesos, de mi alma, de mis penas, y ahora ella y yo somos solo uno, para hacer frente a los dilemas.

Charlotte von Mahlsdorf y sus retazos de historia.*

*Colaboracion para la revita LAMBRADO

Habitualmente, la historia de la humanidad ha sido contada desde el poder, el discurso de los ganadores se ha impusto no solo sobre los vencidos sino sobre el resto de la población, como la única verdad. Hoy en día, es cada vez mas frecuente recurrir a historias aparentemente minúsculas para revelar con sutileza, elegancia y por tanto con mas humanidad, la complejidad de las cosas que pasan. Es por esto que Charlotte es un personaje que marca historia, la historia de una comunidad, de un país, y de la Europa del siglo pasado, una historia que nace en la periferia, en la otredad, pero una historia tan rica que sigue inspirando nuevas luchas, en pleno siglo XXI.

Ninguna vida se puede resumir en un artículo de revista, pero es aún mas complicado cuando se trata de un personaje como Charlotte von Mahlsdorf. Su historia, es la de una mujer que nació hombre. La historia de la travesti más célebre de Alemania, pero además, la histroria de un símbolo. Un símbolo de la diferencia en tiempos repletos de verdades absolutas, de violencia, de ambición y fanatismo. Charlotte fue la encarnación de la lucha por la apertura del espíritu, en tiempos donde la lucha era por el poder absoluto, por la hegemonía política, racial y militar. Su historia es también una apuesta por revolucionar el mundo, pero desde otra orilla: la del arte, la cultura y la sexualidad.

Charlotte nace en un sitio y una época nada recomendable para gente como ella: la Alemania de 1928. Como si esto fuera poco, su padre es un tirano ultramachista y violento, con ideas nacionalsocialistas que prentendía que su afeminado hijo, fuese el soldado que él no pudo ser. Así pues, su vida está marcada desde su nacimiento por una lucha constante, a los 16 años cuando ya no soporta los abusos y maltratos de su padre, no solo con él, sino también con su madre y hermanos, lo asesina a golpes, pero la pesadilla apenas comenzaría. Luego de pasar algún tiempo en la cárcel, logra salir, justo cuando Berlín se desmorona por las bombas de los Aliados. Además de enfrentar el régimen Nazi y vivir muy de cerca, todo el horror de la Segunda Guerra Mundial, Charlotte von Mahlsdorf, -oficialmente Lothar Berfelde- tendrá que enfrentarse con el no muy amable, régimen comunista. Su vida fue entonces, una lucha inquebrantable. En 1992 fue condecorada por su valor cívico, por la recién Alemania reunificada, pero sus últimos años los vivió en el exilio, por ser amenazada y perseguida por los skinheads. El 30 de Abril de 2002, a los 74 años muere en Suecia, aunque la noticia se da a conocer tras sus funerales, para evitar movimientos masivos.

Charlotte fue para muchos y en especial para el colectivo LGTB, una héroe. Una héroe en tiempos de guerra sin saber siquiera empuñar un fusíl, sin morir en el campo de batalla, pero sobretodo sin desfallecer, sin vender sus principios, su dignidad. Por eso inspiraba amor, amor y solidaridad, a fin de cuentas, para lo que vivía.
En su autobiografía, Yo soy mi propia mujer, lo deja claro: -“Siempre contarán con mi amor y mi ternura aquellos que tienen que defenderse de un mundo que les es hostil, aquellos que, como yo, son marginados. Siempre tomaré partido por ellos: por las putas de la calle y sus sueños; por los chicos que se prostituyen sin tener siquiera edad para ello; por los maricas y los gitanos romaníes y sintii; y, por supuesto, por los judíos. En lo más hondo de mi ser anida un sentimiento de justicia y, lo que es aún mas importante, me siento intrísincamente afin a todos aquellos que se hallan al margen de la sociedad. No debería existir nadie que se levantara encima de los demás.”-

Además de su autobiografía, se han realizado reportajes, inumerables programas de radio y televisión, una película documental, varias obras de teatro que han recorrido el mundo contando su vida, y uno de los elementos mas llamativos siempre ha sido el travestismo. Y es que en plena Segunda Guerra Mundial, en medio del genocidio mas grande de la historia moderna, donde no existía el mas mínimo respeto por el otro, su desición de vestir y comportarse como mujer mas que un placer, se trataba evidentemente, de una necesidad. Sus faldas, sus vestidos, sus blusas, sus tacones, no solo eran su obsesión, sino también la posibilidad de construir una nueva personalidad para sobrevivir en medio de la barbarie.

Charlotte es el episodio fallido de un mundo que se encargó de hacer desaparecer los cuerpos de los que eran distintos. Su travistismo se conviertió entonces en su verdad, su automedicación, la posibilidad que encontró de construir y consruise a sí misma, ante tanta destrucción.
Julio Chavez, el actor que la interpreta en uno de los montajes teatrales, dice al respecto: -“Tal vez, nuestras inclinaciones y gustos, las palabras que seleccionamos para hablar y hasta nuestra forma de vestir, son también un acto de supervivencia”-.
Como la gran mayoría de los que marcan historia, para muchos, Charlotte es un personaje complejo: encantador pero sospechoso de colaboracionismo con sectores oscuros del estado alemán, amante del arte pero moralmente dudoso, alguien capáz de asesinar a su padre y amar sin medida.

Para otros tantos, sin embargo, lo único importante es que Charlotte es una héroe de una guerra que no solo acabó con personas si no también con seres inanimados, con obras literarias, con obras de arte, con vestidos y cosas usuales, que éran retratos de una época. Tal vez estos últimos tengan razón y esto sea lo mas rescatable de su historia: su decisión inalterable de salvar de la destrucción, objetos cotidianos que los Nazis y comunistas consideraban decadentes. Hoy por hoy, libros, relojes, candelabros, mesas, armarios, escaparates, gramófonos, vestidos, carteras, baúles, etc. reposan en el Museo Grunderzeit, creado por ella misma en un caserón barroco, y que es motivo de orgullo para la nueva Alemania. Su sensibilidad artistica, su amor por la decoración y su inmensa fuerza de voluntad, permiten que los ciudadanos del siglo XXI, no lo olviden todo.
Charlotte se fue pero dejó la historia marcada grcias a un sitio repleto de objetos que cuentan sin palabras: otras historias. Historas mínimas, historias delgadas y paralelas, a veces anónimas, todas marginales, Todas, sin embargo, posibilidades para narrar el horror de la ambicion humana, para reflexiónar sobre la diferencia.
Hoy, todos los objetos del museo se convierten en marcas de una historia que nunca se terminará de contar. En las huellas de un planeta al que le sigue faltando… demasiada humanidad.

A deu 07


Y me deja una peli y nuevas experiencias,
Un montón de amigos y una vida nueva
Me deja tres sueños en un puñado de estrellas.
Me deja esperanzas y la fe compuesta,
Muy buenos recuerdos y una historia buena…

Me deja imágenes de niños tocando,
Me deja el susurro de una mujer bailando,
Me deja las huellas del que va caminando
Y me deja depronto, su mano a mi lado.

Este año se va y me deja voces en varios idiomas,
Me dejá ciudades que hicieron historia
El 07 se va dejando marcas sobre la arena,
Nueva sangre entre mis venas.

- Prospero! Tenía un año que no te veía!!
Te deseo salud, paz, amor, trabajo, polvos maravillosos y unas lindas vacaciones.
Y a ti que me lees, qué te dejó el 07?

Siempre

Amar siempre es ganar.
Dar, como dice Fito: dar es dar.
Reconocer, asimilar, afrontar.
Dudar, perder, llorar.
Y contigo… bailar siempre es soñar,
flotar, amar, flotar.

Volver a volar.
Nunca se sabe como se da,
pero al final de cuentas
todo es igual,

amar siempre es ganar.

Del Caribe colombiano.


Estando en Barcelona a uno le preguntan todo el tiempo: -“De dónde eres?” a lo que yo respondía al principio, -“colombiano”- y algunas veces me miraban extrañados, como queriendo escucharme nuevamente. Entonces, me tocaba explicarles que mi acento es distinto, porque soy del Caribe colombiano y que somos diferentes, pues naturalmente, no es lo mismo nacer y vivir en ciudades lluviosas entre montañas frías, que bajo el sol ardiente cerca a la inmensidad del mar.

Después de leer la columna Contra los Costeños, parte de una triste trilogía de la última edición de la revista www.soho.com.co, y que ha generado un aguacero de insultos virtuales entre los diferentes ciudadanos, es inevitable escribir algo, cualquier cosa, antes que se me revienten las tripas. Es inevitable sentir pesar y lástima por ellos, por nosotros, por la gran mayoría y mandar mails de indignación.
Luego, ya con la cabeza menos caliente, se vuelve inevitable preguntarse ¿qué clase de medios de comunicación tenemos, si la revista nacional más progresista promueve la publicación de ese tipo de columnas? La respuesta es clara: hay que sumar lectores, armar escándalo, vender más. Empelotar siliconas, ya no es suficiente.

-“¡Qué gran idea! escribamos columnas contra los cachacos, contra los paisas, contra los caleños. Eso! jodámonos mas, hagamos lo que mejor sabemos hacer, pelear, autodestruirnos.”-

Algunos dirán que es necesario aprender a burlarnos de nosotros mismos. A algunos les parecerá una columna divertida, sarcástica, llena de humor negro, a mi me pareció ofensiva, provocativa y poco constructiva, sobre todo para un país sumado en la ignorancia y la pobreza. Quisiera uno pensar que se convertiría en un dispositivo para el debate, para aprender a ser críticos y a reconocernos como sociedad multicultural, pero ninguno de los comentarios de los lectores apuntan a eso, por el contrario, acentúan las diferencias y promueven la violencia. Quisiera uno pensar que la situación es banal, pero yo creo que no es tan sencillo.

Sobre la columna Contra los Costeños, a mi la parte que me molesta particularmente, es en la que el autor dice que los costeños no trabajan, pues se me hace inevitable pensar en Salomón, el moreno que hace 20 años exprime unas 300 naranjas cada día para vender su jugo refrescante bajo el implacable sol. El man de la columna repite que no trabajamos y pienso en mi abuela, madre de 8 hijos, hoy todos profesionales y pienso en el obrero mezclando brea hirviendo cerca a la construcción. Y entonces, el man insiste en que no trabajamos e inevitablemente pienso y sueño, porque así somos los nacidos frente a la inmensidad del mar, y entonces se me antojan las voces de Arroyo, Vives, Cabas, Baena, Rentería, Cabrera, Mebarak, Valderrama, Tcherassi, Grau, García Marquez y tantos otros sin los cuales Colombia no sería la misma. Así, de un momento a otro, en lo mas profundo de mi alma escucho sus voces de protesta y entonces sueño que Soho se preocupa y el escándalo se arma, pero en vez de venderse mas revistas un grupo de costeños en Bogotá atacan las sedes del grupo editorial con bolsas de agua y puñados de maicena, tapados con mascaras de Torito y Marimondas para que no los acusen de terroristas. Y entonces veo la sala de redacción en la revista donde un periodista le pregunta a Daniel, -“¿jefe y ahora que vamos a comer?”- Y Daniel responde tajantemente: -Mierda!


No obstante, en Macondo siempre han llovido flores amarillas junto con balas. Se comían chivos, pero también tierra y cal. Por lo tanto tengo que decir que la región Caribe, es un amplio territorio comprendido por siete departamentos que cuentan con ríos, lagos, desiertos, llanuras, puertos, ciudades turísticas, comunidades indígenas, parques naturales, recursos como carbón, níquel, sal, café, algodón, ganado, una sierra nevada junto a playas paradisíacas y 9 millones de habitantes, de los cuales mas del 70% vive en los bordes de la miseria. Es lamentablemente, la región mas pobre del país y no creo que sea por física flojera, más bien, por un centralismo que nos ha saqueado, una corrupción implacable, obviamente cimentada en una tremenda falta de educación. Los costeños, buenos para ver la vida con alegría, no hemos sido capaces de construir una sociedad más ordenada y menos injusta, mientras los cachacos, los caleños y los paisas han puesto todo de su parte para que la situación permanezca igual.

Es paradójico que la región que con su arte, su música, sus artesanías, su literatura y su deporte le ha dado identidad cultural al país en el exterior, no haya parido lideres dignos que la saquen del eterno atraso, y ni los políticos, ni los empresarios, ni los académicos, ni los trabajadores, ni los artistas, ni los estudiantes, hemos sido capaces de ponerla en donde debería estar.

Es triste ver la proliferación de insultos entre cachacos y costeños, otra guerra dentro de la guerra, un humor que nos divierte y nos divide, que no nos deja construir un país donde quepamos todos.

Por eso, es igual si algunos no nos entienden, somos, hemos sido y seremos Caribes, todos los que hemos nacido o pasado largas temporadas en esas tierras de bolita’e coco, caribañola y mango biche, todos los que alguna vez hemos bailado un Vallenato, una Cumbia y un Porro, todos los que hemos trabajado duro para poder un viernes cualquiera, hundir los pies en la arena, mirar el horizonte y cogerla suave mientras disfrutamos del atardecer.

Para el costeño, o al menos para mi, ser del caribe se convierte en un sentimiento que traspasa fronteras y por eso me jode cuando siento criticas destructivas, al tiempo que me siento impotente frente a lo que pasa, cuando busco y no encuentro salidas.

De algo si estoy seguro, Ser Caribe es una actitud, un estilo de vida, una filosofía, que se va con nosotros para donde nosotros nos vamos y que se junta con los iguales, un espíritu que se lleva por dentro y por lo tanto seguiremos siendo escandalosos, extrovertidos, alegres, al tiempo que es cierto que debería ser un reto, debería por fin convertirse en un compromiso, para hacer críticas constructivas, generar diálogos productivos y que cogerla suave no se nos vuelva, el estado natural.

Sí, aunque a algunos les duela, seguiremos siendo como el mar, transparentes, con diversas tonalidades, incansables, seguiremos siendo románticos, sensibles y sobre todo, no-violentos, pero estas columnas podrían ser un punto de encuentro para un debate mas a fondo. Es triste y peligroso ver como se gesta el racismo en Bogotá con grupos en Facebook que piden la salida de los Caribeños de la capital. En una sociedad y una ciudad tan convulsionada como esa, no quiero ni pensar que podría pasar si los jóvenes se organizan en pandillas, ¿parece exagerado? tal vez lo sea, pero ¿cuántos muertos han producido las barras bravas?

En todo caso, creo que es igual o más peligroso, creer que en nuestra costa todo está Mono como el Pibe, mientras la realidad sigue como siempre, patas pa arriba.

Al igual que Salomón, el man de los jugos de naranja, para los que quieran ver una visión interesante sobre el Ser Caribe y el Ser Bacán ahí les dejo este blog.
http://hugogonzalezmontalvo.blogspot.com/

Qué será lo que tiene esa mujer?

Le pregunté a Carelibro: ¿Qué será lo que tiene esa mujer? Y Jorge me respondió: -“ que resplandece como estrella y le falta a las demas eso que le sobra a ella... lo que tiene esa mujer te parece irresistible....”- y Javier me dijo: -“el reto de ser conquistada”- y Darío agregó: -“lo que no tiene la otra”- Junior afirmó: -“será el Espiritu Santo de Dios”-.
-“Unas nalgas bien chéveres...”- Sentenció Freddy entre risas.

Son y serán muchas las respuestas, así es Carelibro, pero yo descubrí que además tiene los ojos mas claros que el pelo, el corazón mas grande que el pecho, la conviccion mas grande que las ganas, las ganas mas grande que los senos, los sueños mas grandes que los miedos… y un par de piernas morenas, firmes, divinas, capaces de temblar de amor.

Esa mujer tiene la elegancia del Tango, la pasión del Flamenco y la alegría de la Salsa. Esa mujer tiene poesía en su mirada y mi inspiración enredada, esa mujer tiene pecado, tiene ambiciones, tiene egoismos, espejismos, ganas entre sus venas, el alma entre las piernas.

Esa mujer tiene un delicioso parecido, con lo que un día soñé.

Hoy es un día normal.

Xavier camina por uno de los trenes de la Renfe, la empresa de trenes de Barcelona.

-“Por qué no te callas?”- Le dice el Rey de España a Chavez en la cumbre iberoaméricana. Uno se pregunta qué pitos toca el Rey de España en una cumbre de mandatarios elegidos democráticamente. Uno se pregunta qué clase de democracia existe en un país donde el presidente cierra medios de comunicación, prohibe conciertos de ciertos cantantes, no tiene oposicion en el parlamento y propone un referendo para proclamarse presidente por tiempo indefinido. Pero lo mas interesante es que la televisión española no tiene tiempo para explicar de qué estaba hablando Chavez y la gente del mundo no tiene tiempo para leer el periódico. Hay un corte a comerciales y entra la publicidad de Movistar de Repsol y del Grupo Santander.

Xavier está borracho, ha tenido un mal día, mira a un lado y al otro, discute con alguien en el teléfono y de un momento a otro, algo le da rabia, es una chica bastante menor que él.

-“Por qué no te callas?”- Pregunta el Rey.
-“Por qué no le escuchas?”- Me pregunto yo.

La escucho, me dice que me vaya si quiero… si estoy aburrido de verla bailar Tango durante una hora: -“Sí, ya estoy rayado, pero quiero quedarme”- le contesto.
-“Quieres quedarte y entonces por qué estás rayado?”-
-“Por sé que no me van a alcanzar las palabras, porque no se escribir poemas, porque verte bailar es un poema y yo odio la redundacia, el exceso de belleza se vuelve una melcocha insoportable que luego no puedo quitarme de encima”-
-“Mierda, está bien… pero no me odies.”-
-“No, tranquila, aún no.”-

Ella no la mira, él empieza a odiarla, le grita, la escupe, le acaricia las tetas, la vuelve a insultar: -“ecuatoriana de mierda… vete para tu país”- y le mete una patada en la cara. Pudo decirle venezolana, colombiana, peruana, daba igual, igual salió libre.

584.089 pesos paga mi tío por su cuenta de este mes en Movistar. Bastante más de 584.089 gramos de coca se consumieron en el verano pasado en Ibiza, de los cuales Xavier dejó dos rayas para el regreso y se metió justo antes de tomar el tren. 584.089 desplazados por la violencia se encuentran asentados en los departamentos de la Costa Caribe colombiana, 584.089 bocas que hace rato no comen y hace muchisimo… no sonríen mientras el resto de mi mundo hace mas o menos… lo que le da la gana.

Un día bacano.


10:00am

- De dónde eres?
- De Colombia.
- Y a qué huelen las flores de Colombia? Me preguntó el.
– A muertos – pensé yo, pero preferí no responder.
- Qué es mas importante, el mar o el cielo? - Pregunté yo.
- El horizonte, me contestó él... y me jodió


05:00pm

Escucho A lo loco, y pienso:

Celia nació entre palmera y libertad, Pau entre el arte y la maldad. Celia no conocía de coherción, Pau creció viendo en la tele al dictador. Celia nació en La Habana, cuando España estaba en guerra, Pau creció en Barca, cuando Cuba se empezó a oxidar.

Yo creo que el mundo está cagado pero esconde un poder particular, multiculcutar, interplanetario y atemporal. Un poder que tiene buen clima y se puede bailar… que permite ver lo bueno, donde parece no estar.

A Celia le gustaba el Mojito, Pau prefiere el Jarabe de Palo, pa Celia la Vida era un Carnaval, y a él todo le parece bacano.


11:45pm

-" Existe un mundo, donde los jóvenes cambiaron la trigonometría por la poesía, la economía por el teatro, donde la historia se enseña con cine y los ricos son muchos mas que los pobres. Existe un mundo donde la toleracia se impone y las sonrisas son comunes, donde el hambre no existe y todo nos une. Existe un mundo, donde los mangos crecen silvestres y los rencores se pierden en callejones oscuros por donde nadie pasa. Existe un mundo donde los pajaros cantan y componen sin peligro, donde pueden hablar pero sobre todo escuchar a sus semejantes. Existe un mundo sin ignoracia, un mundo siempre con música y con tiempo para apreciar los detalles. Existe un mundo repleto de pequeñas cosas, un mundo muerto de la risa, con atardeceres eternos y romances perpetuos, con un pasado de cariño y un futuro de ilusión. Un mundo tan complejo como maravilloso, lleno de paz, armonía y naturaleza. Existe ese mundo, igual si me crees que si no, igual existe. Una cosa si te advierto, como vuelvas a besarme de esa manera… te arastraré por el pelo, y te dajeré ahí tirada... para siempre."-

Se lo dije al oido mientras bailamos, pero la música sonaba fuerte, así que aún no se si me escuchó.

Soraya y Yo.


Soraya, una mujer valiente salió corriendo, yo, un tipo cobarde, me estoy quedando. Soraya es de carne negra y hueso fuerte, yo soy un tonto expectador, jugando a la suerte. Soraya no encontraba motivos pa seguir viviendo, yo, que lo tengo todo, no se si llorar o seguir riendo. Soraya es una madre viuda, desplazada del Chocó, yo un pobre marica, hablando de amor. Amor no es olvido, nos dice Soraya y todos en Barcelona parecemos conmovidos, con su historia en pantalla.

Dicen que cada vez se hacen mas documentales en Colombia, yo me pregunto, y de que sirve? Si cada vez, desplazan a mas Sorayas…

Día de crisis.

Aquella lleva las compras de la casa, él va a seguir trabajando, ellas se escaparon de clase, aquel se va a perder el partido, ¿y yo qué hago aquí?

Name compra los votos, Perea lo acusa, en la habitación de al lado tiran un polvo, Ana come merluza, y yo me pregunto: ¿qué carajo hago aquí?

La paisa que conocí ayer paga su tercer master, esta mañana fui a renovar el NIE, los que antes follaban ahora me invitan a una cerveza y les pregunto a ver si ellos saben: ¿qué estoy haciendo aquí?

Él quiere ver a su hijo crecer, el de mas allá la quiere ver a ella, ella decidió salir del closet. El sol ahora sale mas tarde y la vida es mas oscura.
Y si ya termine el curso, si no me interesan los euros en exceso, si trabajar en lo mío no se puede, si ella no me llama, si la otra no me gusta, yo me pregunto: ¿qué carajo hago aquí?

Gran Hermano responde “tu lo sabes bien, vivir es así”

Las definiciones

La libertad es el oxigeno del alma, lo mas parecido a la felicidad. El amor es lo concreto. La soledad, una necesidad. El sexo es diversion, la vida es un paseo, la inteligencia una virtud. El miedo, el mas grave error. Las definiciones, una muestra de arogancia y la arogancia, no mas que humanidad. El éxito? El éxito es despertarse, mirarse al espejo y sonreir de tranquilidad... por eso es tan dificil.

Sol de Mediodía. Egidio Cuadrado y "La Provincia" *


*Publicado en www.vallenato.com


Un amigo me pidió que escribiera una columna para www.vallenato.com. Nojoda escribir sobre vallenato? Desde Barcelona? y sin botella e’ ron y sin guacharaca? Así, a palo seco? – Manda huevo! y por que no?” – Pensé.

Exactamente lo mismo pensó Egidio cuando vio a Carlos entrar con esos manes de pantalones rotos, chaquetas de cuero y pelos largos de Distrito Capital.
– Manda huevo! y por que no? -

Todos los que han hecho cosas grandes es porque se han arriesgado y gracias al riesgo corrido por ese acordeonero, hijo de campesinos de Villanueva, la cabeza, el alma y el corazón de por lo menos una generación de Colombianos se ha partido en mil pedazos.

Qué habría sido de aquel actor de telenovelas si Egidio no lo intenta? si Egidio dice que al Vallenato nadie le puede meter guitarra eléctrica? – Nunca lo sabremos, tal vez Vives habría buscado a otro y tal vez habría fracasado o tal vez el man habría seguido empeñado en hacer el Rock de por allá y nunca habría encontrado El Rock de su Pueblo, de nuestro pueblo, o tal vez, simplemente, se habría entrompado a Betty la Fea.

No pienso ni discutir cual de sus discos es mejor, porque no tienen canción mala, es una muestra de disciplina y de visión, claridad en el camino a transitar, reencontrar la raíz para mezclarla, darle cuerpo y proyectarla.
Hoy “La Provincia” no es vallenato, ni cumbia, ni salsa, ni porro, ni fandango, pero tampoco es Carlos Vives, ni es rock, ni balada, ni MTV, “La Provincia” es todo eso y no solo es eso, también es río, sierra, desierto, selva, montaña, playa y ciudad, mucha ciudad. “La Provincia” es Zuleta, Oñate y Diomedez, pero también es Fonseca, Cabas y Silvestre.

“La Provincia” soy yo a los 5 años viendo Escalona. A los 7 años, el 7 de Diciembre del 91, en el Romelio Martínez, cantando “La Hamaca Grande” abrazado a mi papá, “La provincia” son los quinceañeros, las fiestas de noviembre en Cartagena, las peas en Bogotá, cada uno de mis amigos y mis novias, con sus actuales novios y sus exnovias. “La Provincia” son las lágrimas en el concierto cantando “La Cartera”, es cada uno de los Carnavales de Barranquilla, los atardeceres del Caribe y todos mis recuerdos sobre la felicidad.

Por eso no sé que sería de mi generación sin “La Provincia”, si “La Provincia” es mi generación. “La Provincia” nos enseñó a bailar, a cantarles a los otros y a nosotros, a enamorarnos como nuestros padres, con nuestros propios gritos, nuestra propia globalización. Egidio lo sabía, “ vea compadre, no lo hace tan mal, algún día grabaremos juntos” ‘ le dijo cuando lo conoció y no era pea, o tall vez sí, los borrachos casi siempre dicen la verdad.

Y la verdad es que Carlos Vives no sería alguien sin “La Provincia”, ni Colombia sin sus provincias, ni “La Provincia” sin Egidio. Y todo por que? Por que Egidio ha sido del Polo!

No, no del Polo Democrático ni mucho menos del Polo Norte, ese man es el del Polo a Tierra, a nuestra tierra, a La Tierra del Olvido, por eso nunca usa camisetas Polo, porque las prefiere a rayas, o a cuadros, esas fresquitas que parecen de algodón recién recogido, las de siempre, las que usa mi papá y usó mi abuelo con su sombrero bien alón, a quien pa remate, aún le gusta el ron.

Por eso yo tengo toda la colección grabada en la memoria del PC y en la de mis afectos, por eso solo sueño con que dentro de algunas décadas a jóvenes talentos, con ideas aún más raras, les de por reencauchar las canciones de estos juglares de finales del siglo XX.

“La mañana esta bajando de la sierra
tiene su tonada sabor a melancolía
y en la Valle se despierta la alegría
nace el festival de las entrañas de la tierra.

y de los Altos llegará Egidio Cuadrao
con su pedazo de acordeón
que llevo en el alma mía
y de los Altos bajará Egidio Cuadrao
y con Carlitos se dará,
un abrazo en la tarimaa…”

Mi día de Amor y Amistad

Aventura tiene treinta y tantos años y un metro cuarenta y siete de alto, nació en Barcelona, nunca vio un negro en su infancia y tiene un novio en Perú que nunca ha visto personalmente. Ahora, está bailando Champeta, yo la he puesto desde barranquillaestereo.com.

Ambición tiene los ojos verdes y me ofrece cincuenta euros por cada giro de mil euros que haga a Colombia. Puedo hacerlo a nombre de otros clientes registrados en la base de datos, me dice. Suspiro, pienso en Tristeza, la niña que en una lancha rápida, llegó tarde a Buenaventura, con una esquirla de tractor clavada en la espalda.

Soledad se comé la cabeza, el cuerpo y el alma con sus ganas de ser deseada, con su amargura camuflada, con su sensación de vacío y plenitud. Pienso en su cuerpo pidiendo sexo, caricias, placer, en sus ojos llorosos cada amanecer. Soledad quisiera retroceder el tiempo o al menos detenerlo, o al menos que un chico guapo, inteligente y decente, aparte de fallársela, se enamorara de ella.

Juventud disfruta en el espejo de sus pezones dorados, de sus curvas perfectas, de su posibilidad de elegir, rechazar, de su deseo mesurado, controlado, enfocado. Juventud disfruta hasta de su verdad a medias, su gusto exigente y su incapacidad de hacer ahora lo que no podrá hacer mas adelante.

Esperanza tiene cinco años, una sirenita agarrada por el pelo y una rabia inmensa porque su papá se ha comido todos los helados. Nació en Perú pero dice que ayer cazó una “papayona" (mariposa en catalán) y que esta tarde va al Bar a escuchar música y a dibujar.
Aburrimiento y Alegría escribimos este post a dos manos mientras matamos el domingo escuchando que de nuevo a Coron-Coro se le murió la madre y leyendo que Érase una vez el amor pero había que matarlo, recargando celulares, pensando en los amigos que a esta hora, del otro lado del charco llegan a dormir despues de desayunar y deseandoles a todos, muchos días, de amor y amistad.

A disfrutar contigo.


Ya sé que a mas de uno le parece ridículo ir a un concierto de Alejandro Sanz, pero no me importa, ella y yo, al menos en eso, hay un punto Donde convergemos, así que le dije Toca para mi y así empezamos un Duelo al amanecer hasta que al Palau Sant Jordi, Se le apagó la luz.

Hoy, Todo sigue igual! Este amor, Los dos cogidos de la mano. Yo sigo Pisando Fuerte y demostrando que Lo que fui es lo que soy, ella Viviendo Deprisa y Completamente loca.

No obstante, en pleno concierto le dije: Si tu me miras Tu letra podré acariciar, porque cada vez que desapareces no sabes Como te echo de menos. Así que vente niña, Vente al más allá, a este Universo de pequeñas cosas, porque cada vez que te largas dejas con El alma al aire, a Este pobre mortal... matándose A golpes contra el calendario.

¿Lo Ves?, No es lo mismo decirte las cosas que cantártelas o escribirtelas. Quiero Morir en Tu Veneno sin importarme lo que ellos digan, pues ya sé que Ellos Son Asi mientras La Fuerza del Corazón me dice que Eres Mia, tan mía como Ese Que Me Dio Vida, tan mía como Mi primera canción, una Canción sin emoción.

La pregunta Amiga mía, es ¿por dónde empezar a quererte? si mi historia es larga y el concierto fue tan corto, si lo que tengo para compratir es tanto y tu tiempo es tan poco. Solo puedo decirte que Mi Soledad y yo eramos felices y que te juro Por Bandera que Se Me Olvido Todo Al Verte. Ese día pensé, en pleno rodaje de nuestra película: Y, ¿si fuera ella? y si solo tengo Ese ultimo momento para curar mi Corazón Partío.

Hoy que no estas, y que han pasado unos días desde aquel bonito concierto, siento que Siempre es de noche y que has dejado Un charquito de estrellas y de recuerdos, de miradas, de caricias y de besos, esparcidos en mi conciencia.

A pesar que Hicimos un trato, creo que Eso, Tiene que ser pecado, así que solo por hoy, mejor Me iré, y mientras Al olvido invito yo y te pido: Regálame la silla donde te esperé y donde He sido tan feliz contigo, mientras me limito a creer que Si hay Dios, permitirá que Aquello que me diste Esa noche permaneza en mi, cada noche, Cuando nadie me ve, cada vez que Llega, llegó soledad.

De todas maneras guardaré la esperanza Para que me quieras, Si he cantado mal, creo que Lo diré bajito: Hoy llueve, hoy duele y yo Te quiero te amo, con exagerado romanticismo y absoluta ingenuidad. Así que Te lo agradezco pero no, no me me voy a ir corriendo A la primera persona que se aparezca. Mas bien regresa tú, niña, regresa y Enséñame tus manos que aunque una y otra vez La Margarita diga no, yo quiero dejar La peleita y subirme a disfrutar contigo, de El tren de los momentos.

Ani Versario.


El de Llogry, el de Ramiro, el de Giannina, el de Melissa y hasta el de Big Fhish.
Mi capacidad para olvidar fechas de cumpleaños es, como dirían en españa, alucinante!
Algunos me han argumentado que eso es por andar solo pendiente de mi blog, pero se equivocan, el blog también cumplió un año y yo pasé de largo.

No obstante, quería, aunque fuese despues de pitos, dar las gracias a todos los que se toman el trabajo de leerme y hasta de comentarme. Los que me critican y los que me aplauden, los que entran en silencio creyendo que yo no los veo, los que me han dicho cosas tan hermosas como inesperadas, en fin, los que tienen la sensibilidad suficiente para compartir un año mas de vida y amistad.

Como no hay palabras suficientes para agredecer las buenas energías enviadas ni para disculparse por mi molestoso envío de mails y zumbidos virtuales con invitaciones, decidí hacer una cosa mas productiva, comprar una cámara, tomar fotos y montar un nuevo blog exclusivo de imágenes.

Así pues, El ojo de Alfred, intentará observar mas que mirar. Intentará detenerse en esos espacios, situaciones y personajes que me rodean. Tal vez sigue siendo un impulso arrogante: querer detener el tiempo, capturar la realidad, reconfigurarla... o tal vez, más que prepotencia, sea lo único que me siento capaz de hacer para sobrevivir en este mundo, que va a toda mierda. En lo mas amplio del significado mierda.


Y feliz cumpleaños a todos los que he olvidado en sus fechas y a todos los que olvidaré!

... lo demás es Roma.






El verde se exparcía a nuestro alrededor, bajabamos por un camino empedrado, habiamos dejado la fuente atrás, entonces ella me preguntó: -“¿entonces tienes un blog?”-
- Sí – respondí
- ¿Y sobre que escribes?
- Pues sobre lo que me ocurre y lo que se me ocurre.
- Ya… pero cual es el objetivo de tu blog?
- Fue entonces cuando la miré de frente y di dos pasos en silencio antes de responder.

Varios días antes, pensé que este post debía empezar describiendo las caras de la pareja de italianos que cargados de maletas, se dirigían conmigo en el último bagón del del tren, del aeropuerto a Termini, la principal estación de Roma.

Sin embargo, este post empieza con la descripción de esa conversación en ese parque. Viajar te trae sorpresas. Como por ejemplo, llegar y no poder comunicarme con la amiga que me había buscado el hotel y darme cuenta que mi otra amiga realmente no sabia donde hospedarme, sorpresas como entrar al primer hostal de referencia y no encontrar habitaciones disponibles, sorpresas como llegar a la segunda y última opción, y que te ofrecieran un cuarto para compartir con 8 personas.

El indio (literalmente de la india) que me atendió, me dijo, en un inglés peor que el mío –“es bueno porque está vacío, puedes tomar la cama que quieras y seguro vendrán chicas lindas”- La verdad es que no tenia mas opciones, pagué dos noches, dejé la maleta y salí con mi cámara nueva a fotografiar la ciudad eterna.

Empecé a encontrarme con una y otra iglesia y con una y otra plaza y con una y otra ruina hasta llegar al Coliseo Romano, entendí entonces, o mejor, recordé... lo insignificante y prepotente que somos los humanos. Roma tiene 2.750 años, eso no tiene perspectiva posible. Muchas de las ciudades de Colombia no llegan a los 200.

Somos, como personas y como sociedad, nada en la historia mundial y aunque repetimos una y otra vez las mismas estupideces y parece que ahora sí estamos acabando con el planeta… a mi me terminó quedando la absolutamente extraña sensación de que no estamos tan mal, tal vez lo único que necesitemos, sea mas tiempo.

Mientras escribo esto, casi nueve días después, en el locutorio me preguntan: -“Qué tal Roma, viste al nuevo papa? al soldado de Hitler?”-

Eran casi las 9pm y mis amigas no aparecían así que regresé al Hotel u Hostal, mejor dicho, a ese apartamento incrustado en un edificio del siglo 18 o 19 en donde habían dos baños, una enorme puerta de madera y cada habitación estaba tan abarrotada de camas que les tocó poner cuatro mas en cada armario. No me pregunten como pero los armarios, closets o como quieran decirles... se abrían con persianas y en vez de ropa, habían camas incrustadas, donde ciudadanos del mundo, a menudo acompañados por una mochila enorme, pasaban una, dos o hasta cuatro noches.

Mi habitación continuaba sola y en silencio, pero de un momento a otro una jovencita encerrada en un cuerpo de mujer entró con unos seres extraños y transparentes revoloteándole en la cabeza. – Hola – me dijo. – El es Antonio y yo soy María de los Ángeles – Entonces entendí, que se trataba del eslabón perdido entre madures y juventud y que los extraños seres no eran mas que Ángeles que una vez la conocieron, no pudieron dejarla.

Cinco minutos mas tarde reconocimos el parecido entre el sur de España y el norte de Colombia. Cuatro días después, borrachos en la playa, gritaríamos, Sevilla y Barranquilla, que maravilla!

Cinco minutos después de los Andaluces llegaron dos mejicanas, cinco minutos mas tarde un australiano y quince minutos después, pedíamos la segunda cerveza en el bar mas cercano al Andy´s House (ese era el nombre del Hostal). Una cerveza tan cara como el plato de lasaña. Antonio y Ma Ángeles contaron sus travesías por Italia y ella afirmó, mirando su copa, que lo único que le había faltado era ligar, y yo, mirando su cara… le pedí que no perdiera las esperanzas.

Cinco días después, a la cinco de la madrugada, nos despediríamos, con su aliento a tabaco y el mío a wiskey, para dejarnos con el corazón chiquito y las esperanzas intactas.

El australiano renunció a nuestra excursión del día siguiente, después de habernos pasado toda la noche traduciéndole las historias, así que a las 11am yo estaba con las dos mejicanas y los dos españoles frente al principal templo de la iglesia católica. La plaza mas grande, bonita e imponente en la que he estado hasta ahora. Era miércoles y el viejo Benedicto debía dirigirse a sus feligreses, pero también era Agosto, hacía mucho calor y el estaba de vacaciones, así que lo hizo a través de dos pantallas gigantes desde su cómoda casa de campo.

Si la plaza es absolutmante exuberante, el templo no se puede describir con palabras. Sirve para lo que fue construido, no dejar duda del poder de Dios, un Dios de cuerpo perfecto, tallado y dorado. Todo está perfectamente limpiado, cuidado, pulido, pintado, decorado. No necesitas ser ateo para pensar que esta es una de las pruebas mas contundentes de la avaricia, prepotencia, codicia y arrogancia de la humanidad. Caminaba bajo cúpulas que me abrían la boca sin quererlo, pisaba un suelo que me hacía pensar en “La esperanza” ese barrio de desplazados por la violencia en Malambo, muy cerca de Barranquilla, donde los niños juegan descalzos sobre las calles sin pavimentar y cultivan gusanos... en sus estómagos. No obstante, entré a una de las capillas y le di las gracias al Dios en el que creo, por tantas bendiciones que no merezco.

Un rato después, entramos a almorzar a una Tabola Calda, un restaurante típico donde hay un bufete delicioso. El italiano que me atendió me dijo que le pagara luego y todavía me está esperando, el que reza y peca empata, dice el viejo refrán.

El museo del Vaticano debe ser una de las muestras mas grandes de arte en el planeta, al menos de arte religioso. Cuadros del año 220 donde se masacran niños, cuadros, esculturas telones con vírgenes, santos, ángeles, sangre y oro (seguramente del robado en América Latina) por todos lados. Cualquier palabra es poca, todo es absolutamente impresionante y digno de admirar o al menos de mirar. Una monja, por ejemplo, miraba muda la bañera de al menos 4 metros de diámetro, quise preguntarle si al igual que yo estaba imaginándose las orgías que montarían ahí los romanos, pero no era justo joderle la excursión y los 11 euros que cuesta entrar ahí. 11 euros por 50.000 o mas personas diarias... por 350 días… desde hace cuántos años? - no sé, no puedo, no debo, no quiero pensar porque empiezan a gritar los gusanos de mi panza, primos hermanos o al menos compatriotas de los del barrio “La esperanza”.

Un rato después, bordeámos el río y le hicimos un par de fotos al Foro, al obelisco y a la Piazza Venecia, cenamos pasta y yo hablé con los Ángeles de María hasta pasada la media noche.

Para el tercer día había un nuevo inquilino en nuestra habitación múltiple. Habitación que si dejara que Eros hiciera de las suyas, hubiese sido mas Romana que nunca pero que hasta ahora, no era si no hispánica, así que al italiano recién llegado de Bolonia no le quedó otra... que aprender español.

Nuevamente salimos todos juntos pero resultó que para entrar al Foro también había que pagar y resulta que para los menores de 25 años hay un descuento, a menos que no pertenezcas a la Comunidad Europea. Aún sí estudias y/o trabajas en ella, no tienes derecho al descuento, tienes que ser ciudadano para que te descuenten 5 euros. Supongo que esta política es debido a que la Unión Europea entrega fondos y le hace estos regalos a sus ciudadanos para que se sientan orgullosos. Podrán ellos sentirse orgullosos de pertenecer a una institución con políticas tan discriminatorias?

El Foro, el Circo Máximo, el Coliseo, piedras testigos del paso del tiempo, piedras testigos de la barbarie, piedras que me enredaron y me hicieron perder en una tontería de esas tan deliciosas, que se parecen al amor.
En su exposición, Eros se supo controlar y ella le tomó una foto a los dos ángeles que se besaban, intentando robárle, el alma a las piedras.

Tiempo después, me encontraba frente a la Plaza Spagna, viendo las escalinatas e imaginándome la Toyota 4x4 que bajaría por ahí hace unos meses a las cuatro de la mañana conducida por un borrancho, la historia no me la habría creído si no fuese porque el borracho era un colombiano.
La Piazza del Popolo o Plaza del Pueblo, tenía el color y clima perfecto cuando llegamos, los tigres echaban agua fresca por la boca y Arturito, un francés que se había unido a nuestra excursión, se moría de la sed. Ella se agarró al tigre y yo me agarré de su cintura soñando no caer jamás.
Al llegar a casa quiso también a mi robarme el alma en una foto pero me defendí robándole un beso del que una semana despues, parece que no nos hemos repuesto.

La verdad no se si fue ella, o el exceso de humo de porros y tabaco en la habitación, pero de ahí en adelante el orden de esta historia lo tengo distorcionado. Ya no recuerdo qué pasó antes y qué despues, de quién fue la culpa, si del ROMAnticismo, del cansacio, del humo del porro o de la combinación de todo. De ahí en adelante… Roma ilusión, Roma sueños y Roma pasión… Roma Trastévere, Roma cerveza, Roma sonrisas, Roma deseos, Roma es Amor.

Confieso no tenerlo muy claro, solo sé que una noche, en la excursion no eramos cinco, sino once. Recuerdo fotos en el interior de un bus, donde en vez de wiskey se gritaba ¡clíitoris! y el francés y el italiano pedían una explicación entre las carcajadas. Recuerdo un bar junto al río, una cerveza cara y en la mesa todos cantando, “que lástima pero adios, me despido de ti y me voy…” Recuerdo un par de hormosas niñas catalanas, como salidas de un cuento de adas, deambulando junto a nosotros, flipando con la ciudad de noche, con el Coliseo iluminado y la Fontana de Trevi desnuda, hipnotizándonos, desnudándonos.

He perdido el hilo de la historia, los recuerdos ahora son oníricos, pero conservo la imagen de los besos robados, de los pantalones de colores y el vestido blanco. Recuerdo dos francesas que llegaron despues de las mejicanas y dormían casi desnudas, recuerdo el seco y desesperante calor de la habitación y ocho cuerpos destilando deseos en su interior.
Y recuerdo una playa de noche, con una luna casi llena de fondo y una romana mas linda que la luna, en primer término. Y se me antoja una sonrisa, su sonrisa en medio de la brisa fría e impenetrable de la noche que se acabó sin darnos tiempo.
Y recuerdo aún más borrosa su despedida, la tristeza y la brisa fría nuevamente y el nuevo día lleno de vacío y de caras y de tetas y de nalgas tostándose en la playa… y la pienso en el avión de su regreso. Y otra vez cae la noche y vuelve a amanecer, y nuevamente camino por Roma solo, con una maleta pesada en mis hombros y reviso las calles y el mapa… y todo parece mentira.

Llego entonces a la Plaza de la República y pienso en un porro, meto la mano en el bolsillo y lo sacó. Miro a mi alrededor como si estuviera haciendo algo raro y lo pongo en mis oidos, le doy play. “Hoy quiero gozar, quiero vivir en Salsipuedes, tierra de ilusión donde el amor nunca se muere, ven... ven y verás de corazón a Salsipuedes, y tu cantarás con gran amor a tus quereres…”

Volví a la estación de Termini, volví al aeropuerto, volví a Barcelona y volvía a pensar en la Fontana de Trevi, en Roma y en ella.

Sobre todo en ella cuando bajando por el parque me preguntaba: -¿entonces tu tienes un blog?-
- Sí –
- ¿Y sobre que escribes?
- Pues sobre lo que me ocurre y lo que se me ocurre.
- Ya… pero cual es el objetivo de tu blog?

-Bueno… objetivo creo que no tiene, pero la idea es que no se sepa que parte es realidad y que parte es ficción, dejar dudas sobre cuándo estoy hablando en serio… y cuando no.-

“Salsipuedes... tierra de amor, Salsipuedes... por ti soñé, Salsipuedes... bella mansión, Salsipuedes... tierra de fe.”

Los personajes

El Tony, el tío, el Campe. Tiene solo una pantaloneta, dos camisas y acciones en la bolsa. A sus casi 50 años solo ha trabjado 6 meses como profesor, fuma mas de 10 porros diarios y según él, lo ha probado todo. No se dejaba tomar fotos. De Sevilla.



Bueno este ya saben quien es... de Barranquilla.




Que pea compi... que pea!






Al menos los hombres estuvimos atolondrados las dos primeras horas de la noche, pensando que fueran pareja. Las catalanas que mejor me han caido en tan poco tiempo. Que buena energía, salieron desenfocadas... será que eran un espejismo? De Barcelona.




Estudia en Londres y junto con su amiga tomaron mas fotos que todos los japoneses. De Ciudad de Méjico.




El Rey Arthurito, (de muy cerca de París) tiene la facultad de abrir cervezas con la boca. Todos los días lee Le Monde y cree que la Revolución no solo es posible, si no necesaria. Tiene 20 años y parece de 27. - Aunque yo sobre eso no digo nada…



Samuel tiene 21 años y mas puestos que un metro. De Bolognia



El eslabon perdido entre experiencia y juventud. Si te detienes un poco, puedes ver como rovolotean seres transparentes sobre su cabeza. De Granada.

Mi historia con el Júnior.


Debo confesarlo, el primer equipo que adoré fue el Atlético Nacional, era el único que tenía espacio en la televisión y yo siempre preferí ver el fútbol que jugarlo. Sospecho que me hice hincha del Júnior en el mundial del 90, cuando la figura del Nacional se puso a mamar gallo frente a la delantera de Camerún y nos eliminaron. Al loco Higuita lo perdoné mucho tiempo después, cuando entendí, que este personaje, nacido en un barrio marginal de una de las ciudades mas peligrosas del mundo, pudiendo ser atracador de bus, sicario, paramilitar, narcotraficante o Senador de la República, había decidido por voluntad propia, ser el mejor arquero del país y tapar con las patas para arriba un balón que iba para el fondo de la red en el mítico estadio de Wembley.

En cualquier caso, desde los 6 años el Júnior ha sido mi equipo y una de las noches mas felices de mi vida la pasé en Titos Bolos, de pie, sobre una mesa y frente a una pantalla gigante. Era el ultimo minuto y de contra golpe, Valenciano recuperó el balón en nuestro terreno y puso un pase perfecto para Pachequito que corría por el centro del Metropolitano, después de bajarla con el pecho y llegar hasta el borde del área colocó el pase para el Pibe que como siempre amagó con disparar y como siempre todos se comieron el amague. El mono fue el único que vió entrar a Mackensy que sin ninguna vergüenza se sacó al arquero y embutió con el alma el balón al fondo de la red, para irse a celebrar con medio estadio que ya se había bajado de las gradas. En Titos Bolos, la voz de Edgar Perea sonó con intensidad y el himno de Barranquilla le sacó lágrimas a mas de uno. Yo con mis 9 años no dejaba de abrazar a mi padre que para ese entonces, era un gigante sabelotodo a quien le tenía que explicar hacia que lugar del campo atacaba nuestro equipo.

La 84 se llenó mas que cualquier viernes de reina y yo me subí en una camioneta para lanzar desde ahí, toda el agua que pude hasta que un sueco me pegó en la cabeza. No se trataba de un ciudadano del país europeo si no de un zapato femenino, de moda por esos días en Colombia y que alguna mujer, seguramente mamada de la incomodidad que le producía al bailar y de mi exagerada tiradera de agua, lanzó desde algún lugar del pavimento. El chichón me lo rezaron con Aguardiente Cristal y yo reuní 5.000 pesos en agua, para seguir con mi desorden.

Con la cuarta estrella en el 95, me sentí hincha del mejor equipo del mundo y los partidos de la Copa Libertadores se convirtieron en acontecimientos que empezaban en la tarde y terminaban casi al amanecer. Fiestas en las que yo no dejaba de robarme los cuadritos de queso costeño bañados en limón y de espulgar las uvas pasa en el maní de los adultos.

Después de eso, mi pasión por el Júnior aumentó y el equipo se derrumbó. En esa ciudad sin líderes dignos ya no sabían que inventar y hasta la Selección se fue a jugar a Bogotá. Ir al estadio se convirtió en un delicioso purgatorio y ser hincha del equipo tiburón otra divina oportunidad para burlarnos de nosotros mismos.

Pero como no hay mal que dure cien años ni equipo con tan mala suerte, por fin se armó un grupo que empatizaba y Palacios me recordó a Bolaños, y el Piojo se me pareció al Niche, Arzuaga sacó pinta a Valenciano y un argentino ratificó que nunca habrá nadie como el Pibe. Y así me fui a vivir a Bogotá, con la camiseta de campeón que aún me pongo en Barcelona, la ciudad con uno de los mejores equipos del mundo y en donde me he vuelto mas colombiano que antes y mas juniorista que nunca!

Plumas reconocidas y sus amores en:

Cuarenta y nueve B con setenta y seis

Carito se asomaba a la ventana
y yo me asomaba al balcón.
Carito tiraba un beso,
que me partía el corazón.
A Carito le dije que fuéramos novios
y ella nunca dijo que nó.
Carito me enredaba la vida,
al lado del matarratón.
Carito creció conmigo
y me encendió la ilusión.
Carito bailaba una salsa...
yo ya olvidé esa canción.

Carito desapareció un día
y desde entonces la esperé,
me asomé en el balcón con cautela
y solo a su abuela encontré.
Hoy me puse a acordarme de ella...
y me reinventé esta canción
que de un momento a otro
me devolvió la emoción.

–“Caminando por la cuadra de la mano te llevaba,
quería decirte mil cosas
y jugando te alejabas...
y no pasaban las horas
y era mi felicidad...
yo te regalaba el cielo,
tu te ponías a cantar...
eras la niña más linda
de toda la vecindad
y te di un beso en la boquita...
que me supo a libertad.
Carito de caramelo,
corazón de ajonjolí,
que dulces que eran los tiempos,
cuando comencé a vivir...
aquellos fueron los tiempos
cuando yo te conocí."-

Y sentado esperando me agregó,
y de pronto a mi Messenger entró,
12 años después me emocionó...
y sin entenderlo otra vez me enamoró.

Carito ahora esta casada,
y baila lejos de ahí...
la casa de sus abuelos,
donde aprendió a sonreír.
Y su hija le pregunta
-"¿Con quién chateas mamá?"-
y Carito le responde:
-"Ombe pues con tu papá!"-

–“Y yo quiero volver al lugar donde nací,
y regresar a esa cuadra cerca al mar
y que sus manos me vuelvan a sentir
y que sus calles me vuelvan a encontrar."-

Y ver a la niña mas linda...
de toda la vecindad,
que ahora me manda un zumbido,
junto a un beso virtual...
que esta tarde en Barcelona,
a mi me sabe a libertad.

Guapa

Me ronda en la cabeza un disparate, tus ojos. Me da vuelta el cerebro, tu cintura. Se silencia mi mirada, tu sonrisa. Se me atrofian los sentidos, toda tú. Déjame creer que la historia aún no termina, déjame creer que no ha empezado todavía. Quédate tú y tus miedos y yo y mis mentiras, y yo y tu cultura y tú y mi arrogancia, y los dos y el silencio, y la soledad absoluta, en el espacio abierto. Es que me ronda en la cabeza un disparate, tu boca, un disparate delicioso, un espectáculo.

Reality go!

Cuando el man empezó nadie le paró bolas, cansados de las labores diarias y del dolor en el alma, su familia lo vio partir. La gente se enteró después... y yo los entiendo, a nosotros nadie nos dijo que existía Sandoná, pero existe, el profe Moncayo nos dio también, esa lección.

Y mataron a los diputados, seguramente mas o menos tan corruptos como los demás políticos del país, pero con familia, y con los mismos derechos de todos los humanos, los mataron estando privados de la libertad y por lo tanto, los mataron estando muertos. Pero ese día pocos les pararon bola, -“full barro”- dijeron mis amigos, pero la tragedia empezaría horas después, Colombia pierde 5 a 0 con Paraguay.

Y el man siguió conociendo gente, gastándose los pies, pensando en la nueva cara de su hijo, pensando que se hace camino al andar, tal vez nunca vio Furrest Gump, pero se fue uniendo uno que otro, todos cansados, mamados de la indiferencia, de las palabras repetidas, de las columnas, de los bloggs y de los noticieros, del desplazamiento, del hambre, de los guerrillos y los paracos.

El directivo mandó a llamar a su reportera estrella, le ofreció carro con aire acondicionado y microondas. Ese mismo día estaba junto al profesor y hubo full reality y full show sin pagar derechos a cadena extrajera. Historia, personaje, drama, lagrimas, alegría, objetivo, sobrenombre, slogan, consigna, personajes secundarios, bravo! el rating sube y todo es made in Colombia!
-“Manda un SMS con la palabra PROFE si crees que el Presidente Uribe debe atender a Moncayo...”-

Y el man siguió caminando, pensando en que el Man está vivo y que Colombia no está muerta. –“Manda un SMS con la palabra CANCI si crees que el Presidente Uribe debe darle la cancillería a Moncayo y quitársela a Araujo.”-

Y el man siguió haciendo lo que hacía a diario, educando a gente. Y la gente siguió haciendo lo de siempre, viendo la tele. Y Moncayo solo pidió un día del padre o de la madre o de lo que sea, pero con su hijo.
Y al mejor estilo de Factor X, la plaza se llenó de fans polarizados y llegó la gran final y los ganadores, como casi siempre, Caracol, RCN y las FARC. Y Uribe salió a recibirlo, mostrando su corazón grande de campaña, con su astucia para evadir responsabilidades, con su prepotencia natural de mandatario guerrero, con su perfidia para atraer cámaras, para montar show.

Y Moncayo y su valor y Moncayo y su rabia y Moncayo no pidió votos, ni fama, ni plata, y la gente en las casas, esperando que hiciera su aparición el pelao, pero el pelao no apareció.
Y yo... que en los últimos 9 años he terminado el colegio, he pagado para no ir al Ejército, he estudiado una carrera y un master, he vivido, he viajado, me he enamorado... y yo que estoy lejos y a veces no quisiera enterarme ni opinar, yo... con mis 23 ruedas, me imaginé en al selva desde los 14, y no me aguanté.

Este sitio

Shakira en Berlín, Celia Cruz en África, los Rolling Stone en Barcelona y Peter Manjarrés en Cienaga. El video que quieras, en una mismo buscador.
La mujer que besaste por primera vez en tu vida, la que viste una sola noche y la que algún día conocerás. El man que te robaba las papitas fritas en primaria, con el que jugabas súper triunf, con el que te diste trompá y no te acuerdas por qué y el que jugaba bola e trapo y no sabía perder. Todos en una misma página.
La que le gusta hacerlo con perros, la que prefiere una orgía con burros y la de 60 años que va pa esa con tres pelaos de 20.
La página de las FARC, la de los periodicos y noticieros, la de las AUC y la de la Casa del pobre Nariño, que nunca se imaginó que se pudiera llegar a tanto.
La música de mis amigos, los pensamientos de mis conocidos, con los comentarios de mis enemigos y con la falta de oficio de la mayoría. Todo a partir de una misma página.
En fin... ya hay tantas y tantas webs que yo quisiera que la mía fuese clara, organizada, y con alguna lógica, pero mas que lo intento cada vez la red tiene menos cara de red y menos lógica posible, por eso este blogg sigue pareciéndose mas a un rollo de papel higiénico, a una tira de butifarras o a una película de cine que a un sitio web.

Por eso, tratando de aportar a tu falta de tiempo, aquí van cinco que me gustaría leyeras antes de hacer clic en la equis de la esquina superior derecha.

1) Aqua, segunda parte.
2) Quien lo vive es quien lo goza.
3) Salvaje.
4) ¿Qué harías tu si en un país lejano te preguntaran por Colombia?
5) Un Sábado anormal.

Ah y como con el jugo de naranja, de ñapa... Ñ) No sé que título poner.

Otro recomendado musical.

Mi historia social es cartelera
todo un personaje de novela
de amor he sufrido lo imposible
pero ya encontré mi compañera
es una muchacha buena
que estudia psicología
con Freud va a arreglar la vida mía, sí
La invité a salir un día cualquiera
psicoanalizamos las estrellas
bebí de su mano el amor tibio
y besé su boca de Maicena
pero al besarla de pronto
alguien apagó la luna
dime vida mía qué te abruma a ti??
Me corre una calentura
la cabeza me da vueltas
se me aflojan las rodillas
se me cae la resistencia
y bailan en mi cabeza
lucecitas de colores
porque yo tengo una alergia
a tus besitos de amores
Ay, es que eso le da a cualquiera
el beso (d)e la ciguatera
una condena que llevo
por comer pesca(d)o de arena
se me aflojan los huesitos
de los pies a la cabeza
no hay antídoto en la tierra
ni en medio de las estrellas
ni un tesecito que cure
el beso e la ciguatera
Pero eso le da a cualquiera
el beso e la ciguatera
psicoanaliza mi pena
como freudiana, morena
un menea(d)ito que heredo
de alguna tribu e Nigeria
no hay antídoto en la tierra
ni en medio de las estrellas
ni un tesecito que cure
el beso e la ciguatera
[Improv.]
Oh, ey...Cuándo pasará, no sé
qué le voy a hacer (cora, cora, coro, coré)
quiero que tú me... coquito, quiero
para yo quererte
Quiero que tú me... coquito, quiero
para yo querete ¡Viene!...

Locu-torio. (Pa qué otro nombre)


Se va laura. El gordo tiene la barba en forma de candado, la cabeza un poco calva y la voz aguda, me pide un bono de cinco euros y se va en busca de sus novios, no se cuantos tiene pero son muchos, los contacta, les dice cosas sucias, se divierte viendo fotos de sus vergas erectas, luego les cuelga y se pone a ver las aventuras de la pequeña Lulú y de Heidi en Youtube.

Naomy tiene los ojos indios, como le gustan a Alfredo Gutiérrez y a mi, quisiera que me rescatara de este circo. Se esconde tras la pantalla de mi computador, se agacha, vuelve aparecer, mueve sus trenzas con picardía, pero la mamá la toma por su diminuta mano y se la lleva, quisiera decirle suegra pero tal vez me confunda con Michael Jackson, solo le pregunto su nombre y su edad, responde Noamy y me muestra 4 dedos. Laura volvió.

Sandra lleva tres horas y medio jugando solitario. El catalán de su lado juega parqués, responde un mail, ve un video de Madona y se ríe de algo que lee.Se va Laura. La señora peruana ronda los setenta, hace dieciséis años llegó y hace catorce vende pisos, no ha comprado el suyo y tampoco le interesa... –“son muy caros”- argumenta. Me pide que saque a la chica que está en cabina uno porque es la mas cómoda y quiere llamar de ahí. –“¿Cómo no le vas a hacer el favor a esta pobre vieja?”- dice.

Laura llega, otra vez se conecta y por fin se encuentra con Machupichu, nadie conoce su verdadero nombre, pero da igual, me pregunta que si esta noche si la puedo dejar sola para su cita privada, le pregunto si con el peruano y o con el ecuatoriano, me mira, se ríe y me responde: -No se, según tú, ¿dónde queda Machupichu?”-La de la cabina 3 grita histérica que la llamada no le sale, yo le cambio de operador, de cabina, ella sigue histérica yo le digo que espere unos minutos. Sigo en MSN, sigo en youtube, sigo enviando mails a empresas productoras, sigo buscando becas, convocatorias, tratando de entender el periódico y escribiendo este post. Laura se fue, no dijo adiós.

La peruana me pide que le abra su correo, que ella no entiende mucho de eso, me muestra su mail y su contraseña, le explico que no tiene nada, se pone nerviosa y entra a la cabina siete.

-“Sor Amalia? Sor Amalia?... Si si, soy yo desde España... páseme al padre Augusto por favor...”- Dice la boliviana –“Padre Augusto? Ay padre menos mal lo encuentro Padre, si yo se que allá es muy temprano pero yo lo llamo para confesarme”-

Llega Laura otra vez y tras de ella la rumana con sus curvas perfectas y su coquetería intacta. Yo me la quiero tragar en un suspiro, soy evidente y ella lo nota, se sonroja, sonríe y luego dice: me voy para Colombia a operarme, me voy a poner tetas y a hacer liposucción, allá cuesta mil euros y acá seis mil. –“voy en Febrero, con dos amigas!”- -“Vamos! le digo... pa Carnavales y luego te operas.”- Me imagino con ese mujerón y sus amigas llenos de maicena y con la botella de aguardiente en la mano... me imagino a Checo Acosta, a Sergio Vargas, al Joe Arroyo y yo con las rumanas al lado... buscando quilleritas para bailar.

A aguardiente olían los dos que llegaron, con acento de paisas y pasaporte boliviano hicieron un giro a Manizales para un nombre que tenían apuntado en un papel arrugado, dos mil quinientos eruos. Yo pensé en la finca cafetera pero puse cara de idiota. Juan Luis cantaba ojalá que llueva café yo adelanté y sonó buscando visa para un sueño.

A tiempo

15:56 y me siento a esperar que la luz salga del túnel y el tren arribe. El reloj dice que demorará al menos 04:04 y yo aprovecho para pensar en ella, la primera mujer a quien amé aunque el amor a esa edad no estuviera bien identificado (vaya uno a saber si ahora si). Ahora mismo, ella, en Miami, abre la nevera, saca un vaso de yogurt, se lo entrega a su hija de dos años como desayuno y se acuerda de mi, acaba de ver en su portátil que la agregué a facebook, me recuerda en el balcón, llamándola a gritos, contando hasta 30 para salir a buscarla, aprendiendo a besar en el callejón de los muertos, justo debajo... del palo de mangos. 15:57 y mi madre se alista para ir al trabajo, ya hizo gimnasia, desayunó, escucho la noticia de los 506 doctores en el Chocó y dejó a Mario en el trabajo. 15:59 y mi amiga rompe el capitulo tres de la radio novela en Timor del Este, a pesar de su actitud los chicos siguen embalados, hablando en su lengua, ella se hala los pelos y se queda con varios en la mano pero cambia la lagrima por sonrisa... desde la ventana ha visto volar una ballena. 16:00 y el puto metro nada que pasa, trato de relajarme un poco pero el cuerpo me arde como nunca, el morbo por encontrar una playa nudista me hizo caminar mas de la cuenta y tal vez aquí el sol no se ponga nunca vertical pero de que quema, quema. 04:53 pm, ni a mi portátil ni a mi nos gusta la hora militar, el MSN se conecta solo y un viejo amigo que vive en Bogotá, acompaña su nickname con un texto que dice: -“esta noche en Killa”- -“sabroso!” - Le escribo yo... -“sabroso tu allá”- me responde él.

in crescendo


Crecer implica dejar cosas.
Crecer significa tomar decisiones, riesgos, tener voluntad.
Crecer es creer en lo que uno es y en lo que puede llegar a ser.
Para crecer es necesario intentar, insistir y aprender a perder.

Hubo ideas inconcretas y como realizador de lo que no estaba seguro pasé a defender algo que ni yo mismo me creía del todo, por eso mi proyecto no pasó el pithcing y el grupo se desbarató como un castillo de naipes. No obstante, la amistad se mantuvo y la intención de hacer las cosas bien, también.

Así me integré a in crescendo, con la idea de aportar a algo que aún no terminaba de cuajar, con la idea de aprender a escuchar. Escuchar sonidos que inquietan, sonidos llenos de historia tocados por niños talentosos que reconfirman que no hay talento sin disciplina, de escuchar nuevamente las palabras de expertos a los que les llamaba la atención el proyecto, las palabras de una chica que parecía tener muchas películas en la cabeza, algunos temores y una claridad asombrosa sobre lo que no quería, de escuchar a otras a quienes nunca había escuchado y que tenían mucho que decir.

Así se dio todo y con trabajo, paciencia y errores reconfirmé que el chip se puede cambiar una y otra vez, que lo único que está realmente claro, es que falta todo por aprender, que nunca terminaremos.

Así se presentó in crescendo, demostrando que crecer es solo posible con perseverancia, con paciencia, con determinación, disfrutando de las cosas mínimas, sin perder la posibilidad de asombro, la inocencia y la capacidad de sonreír. Gracias Teresa, Clarissa, Vicenta, por esta linda oportunidad, de seguir creciendo.

http://increscendoc.blogspot.com/

Las vainas de Barceloca

Uno va caminando por Las Ramblas como siempre, mirando gente de distintos colores, escuchando sus distintas lenguas, se mete entonces por una calle estrecha del Barrio Gotico, camina sin rumbo, se pierde y misteriosamente vuelve a aparecer en las mismas y porpulares Ramblas.
Ahi, como siempre, todos alzan las cabezas, y en las manos tienen camaras de fotos y de video, se detienen, comentan, casi que se abrazan sin tocarse pero esta vez no fotografian a un artista callejero, es Woody Allen, rodando su ultimo film.

Doctor Ñame


Sé que te suena raro que te escriba yo, a mi también me suena raro y triste tener que hacerlo, puedo jurarte que si por mi fuera jamás te enviaría una carta.
Aunque que creo en la tolerancia, en la posibilidad de la comunicación y de la reflexión, esta claro que no se debe hablar con terroristas y yo no creo que exista algo mas terrorífico que pasar mas de 30 años en el Honorable Congreso de la Republica a punta de ladrillos y tejas de zinc.

No obstante estimado Ñame, o Mañe, o Mane o Name o como te llames, entenderás que si te escribo es porque lo amo y amor es así, irracional, sacrificado y a veces implica hasta la propia humillación... tal vez solo para llorar tranquilo, para morir en paz.

No se realmente por qué lo amo, tal vez porque en el aprendí a cantar un himno, a bailar la cumbia, a caminar buscando la sombra, a sacarle las espinas a la mojarra, a comer mangos lavados con manguera, porque me atrapó con sus cadillos y con sus atardeceres en Puerto.

Por eso te escribo, porque no se que mas hacer, le he hablado varias veces pero ya no me escucha, está desganado, resignado, no cree en nadie, esta como atornillado a tus pies, el poder de tu sexo no lo deja volver a creer, no se que lo que puede doler esa experiencia pero definitivamente lo marcaste. Tú que le enterraste el ñame hace tantos años y en silencio lo prostituiste, rifándolo entre tus colegas los honorables, sin siquiera importarte que fueran cachacos o paisas, que estuvieran armados o que usaran corbatas.

No entiendo aún, tubérculo humano, maldito e insípido engordado por las arterias de la miseria, cómo puedes tener el descaro de ahora pedir su mano, cuando todos sabemos que en cualquier esquina, de noche y de día has incendiado su rancho, sabiendo que ya no es el mismo niño de antes. Te aclaro que no tengo nada contra los maricas, solo contra los violadores.
No obstante te escribo, en estos absurdos intentos de esperanza, porque me atrevo a pensar que si fuiste capaz de sentarte en la misma silla de Escobar, hablar de futuro con Gaviria, hacerte el tonto con Samper, ratificar que la paz no era negocio con Pastrana y ahora tomarte fotos abrazado con Uribe, eres capaz de cualquier vaina, inclusive, hasta dejar hacerlo daño a mi Atlántico.

Noche de San Juan


Juana no entiende nada.

Por la cabeza del padre de Miquel pasa todo como en una película, la sonrisa de su hijo, de Jordi y de los demás, los bocatas sin terminar de preparar y hasta la música de Alejandro Sanz que sonaba de fondo. La madre de Miquel solo llora, llora desconsolada, rogándole a un Dios en el que nunca ha creído que le devuelva una esperanza que según los médicos, nunca se debe perder.

Juana no entiende nada, tampoco su madre, tampoco su padre, tampoco su abuelo, tampoco sus vecinos, tampoco su país, tampoco yo.

A Miquel le habían dicho en el colegio que la sangre era roja pero el nunca la había visto. Juanita aún no se había desarrollado pero la sangre había vivido cerca de ella desde que nació en Juanchaco, un caserío a 40 minutos en lancha, del puerto de Buenaventura.

Los médicos del Hospital Sant Pau intentan reconstruir los tejidos de la cara que Jordi por poco destruye con un petardo. Jordi es el mejor amigo de Miquel, nunca habría querido hacerle daño, el volador lo tiró a cualquier parte, mientras celebraba la tradicional noche de Sant Joan. Ni Miquel, ni sus padres, ni sus tíos, ni el propio Jordi, quien no ha dicho una sola palabra desde el suceso, creyeron posible recibir la llegada del verano en el hospital que Gahudí diseñó para Barcelona.

Para Buenaventura mandaron a Juanita en una lancha rápida que llegó muy tarde y allí se despidió de este mundo globalizado con el mismo olor a pólvora que Miquel guardaba en sus fosas nasales, pero además, con una esquirla de hierro clavado en el pulmón. Un pedazo de tractor retorcido por mentes aún más retorcidas que se disputan un corredor para la exportación al primer mundo, de cocaína colombiana.

Espejismo

Acomodo la camisa arrugada y me miro los ojos vanidosos, mis agujeros negros me hicieron sonreír, pero sobre todo recordar. Recordar mis ojos frente a mis ojos con solo 8 años, llenos de lagrimas por noticias que después entendería mejor.

Y fue así como entendí que este espejo de hoy no solo hablaba del yo de ahora sino que reflejaba el de antes, ese que a los 12 años se encerró frente a si mismo, para entender que las sensaciones mas placenteras de la vida eran gratis y no tenían nada que ver con el pecado, aunque en el colegio le hablaran hasta de pelos en las manos.

Así, como si estuviera a punto de morir, como en la proyección de mi película, me encontré con 15 llorando frente a mi mismo, al descubrir que lo unico que me gustaba de mi novia eran las tetas, y que aunque no era poco, no era suficiente y tocaba decidirse a dejarla… para salir a enamorarse.

Entonces pasaron los años y me encontré bajo el espejo y frente a mis ojos el reflejo de su espalda desnuda y entre mi pelo sus manos y entre nuestros sexos, el amor enredado. Luego me dieron ganas de partir el puto espejo cuando me dijo: ya no te quiero.

Mojo mis manos con perfume barato y las paso por el pecho con la firme ilusión de planchar la camisa, no lo logro y sin embargo la sonrisa se me convierte en carcajada; la cita de esta noche me recuerda que el reloj da vueltas para que nosotros aprendamos a disfrutar de nuestra propia belleza, antes de morir.

No sé que titulo poner.


-“Ni Perla sabia como encarrilar su vida ahora que tenía un hijo, ni yo sabía a donde me llevaba la serbia que conocí en media calle; Anabel no tenía ni idea de qué le hablaba Perla; Perla no sabía que hacer con su miedo; Libia no sabía que hacer con los remedios vencidos y se tomaba todo lo que encontraba; Tiburón no sabía quien era su dueño; el conde muerto ignoraba que lo habían desenterrado; Clementi no sabía donde estaba su hermano, si en la panza del guepardo o todavía huyendo despavorido…”-

Seguramente, Jorge Franco no sabe que yo leo su tercer libro en el metro de Barcelona, Barcelona no sabe que existe Barranquilla, Barranquilla no sabe pa donde se fue el progreso, la rubia de enfrente no sabe que museo visitar, la chinita de hace un rato no sabe donde toma la línea dos y tampoco lo sabe preguntar en Español, el africano de mi lado no sabe si es un sueño estar aquí, la cubana no sabe cuando volverá, la del bolso negro no sabe cuanto la desea el de las gafas oscuras, el de las gafas oscuras no sabe porque a veces piensa en su exmujer y tampoco sospecha, que el marica del ipod, se lo quiere comer.
Mi madre no sabe donde ando yo, mi jefe no sabe cuanta plata me sobro y yo no se, si se la quiero devolver.

-“Todas las mañanas uno se levanta sin saber nada, uno simplemente confía en que no haya cambiado lo esencial y que lo que duele y estorba haya desaparecido”- Me dijo Jorge y bajé del tren, como diría la canción… “hoy puede ser un gran día y mañana también”

Por la selección...


Mientras los primer mundistas salen a sus paseos de verano a cualquier lugar del planeta, se acerca la Copa America, y nuestro continente le da aún mas tiempo a las noticias del balón. Pegados aún mas al televisor los Latinoamreicanos le rogamos al mismo Dios que nos ha visto morir de hambre que nos regale al menos una alegría que nos haga recuperar la dignidad que creemos haber tenido.

Mientras tanto, Mario Vargas Llosa, de quien disfruté mucho las Travesuras de la niña mala, escribió el prólogo de El regreso de los Idiotas, un libro donde se explica por que estamos cada vez mas jodidos: -"Porque lo cierto es que a pesar de los casos exitosos de modernización que señala el ya conocido de Chile y el promisorio de El Salvador, así como los triunfos electorales de Uribe en Colombia, de Alan García en el Perú y de Calderón en México, lo cierto es que en buena parte de América Latina hay un claro retroceso de la democracia liberal y un retorno del populismo, incluso en su variante más cavernaria: la del estatismo y colectivismo comunistas."-

El libro ademas de a Chavez, Castro y Morales trata de idiotas a Ignacio Ramonet y a Noam Chomsky, entre otros... con lo cual yo decidí quedarme callado y prenderle esta vela a la Selección de muchachitos que van pa Venezuela ilusionados con darle alguna alegría a la patria... la pregunta es ¿cuánto tiempo durara prendida?

The Big Fish


Ayer chatié con un viejo amigo y hablando de todo un poco me dijo: -"no hace falta la que se fue, hace falta la que no ha llegado"-

Si lo dice ese man yo le creo, 235 aventuras, 18 novias y 3 esposas, entra las cuales, una es mi madre, avalan su experiencia en la materia.

Por si acaso...

Déjame con la mirada colgada en tus pupilas,
con la boca vaciada de mentiras.
Déjame tonto y devuélveme la alegría.
Déjame engañarte solo lo necesario,
déjame encontrarme... con lo que tu andas buscando,
déjame escucharte, mientras aprendo a estar callado.
Déjame rodearte el cuerpo con sonrisas,
déjame soñar con tus manos, tus caricias.
Déjame invitarte, a un café por la mañana
y mandarte un sms... en plena madrugada,
Déjame enamorado, de la idea de enamorarme
déjame escribirte, sin el susto de asustarte.
caminando para inscribirme... en el destino de tus palmas, déjame mirarte, cuando bailas sevillanas.

Las vainas de Barceloca


El barco de los locos fue una famosa película, pero además, es un proyecto de arte alternativo (como si algun arte no lo fuera), una aventura en toda la extensión del significado. Un riesgo que tomaron unos amigos artistas y amantes del teatro que van de puerto en puerto, por el mediterráneo, llevando cultura a las ciudades. En el barco crean, escriben, actúan, duermen, comen, hacen el amor y le demuestran al mundo que la locura es relativa. El otro día, caminando por el puerto, me senté frente a ellos y viendo el costo de la entrada al show que montan, entendí que ni de locos ni de bobos tienen mucho, mas bien, asumieron la vida como un viaje en el que el buen viento y la buena mar siempre existirán, mientras la fe sea suficiente.


Tocaba ir.




Llegue aturdido por el filo de las 4pm después de todo un dia en el metro de Barcelona. Entre diciendo: ¿aja familia? Y fue bueno por que por fin, alguien me respondió.
Emanuel se levanto del sillón y canto: “Oye que chocho bonito, oye que chocho bacano, el que tiene ella… en la falda…” Escuchar esa champeta a esa hora de la tarde a miles de kilómetros de distancia de Cartagena no era tan absurdo como saber que salía de la boca de un Argentino.
Gire la cabeza sin decir nada y vi a Rossana, mi amiga monteriana, que muerta de la risa seguía junto con Cristina, la catalana novia de Emanuel, viendo el video de El chocho en Youtube. Si! Reírme! ¿que mas podía hacer?

Pero si la tarde con mis nuevos compañeros de piso empezó loca, se pondría peor (o mejor) cuando al mendocino se le ocurrió decirme que fuéramos al estadio.

A las ocho llegamos a la parada de metro mas cercana al Camp Nou y un rato después, aun de dia, estábamos tres argentinos y yo en la puerta comprando las dos boletas que faltaban. Fue entonces cuando descubrimos que las dos que ya se habían comprado, correspondían a la tribuna de Argelia y fue entonces cuando el Argentino que quedaba sin boleta fue absolutamente enfático: “Noo boludo!! Ahora si estoy culiao, mis dos amigos en la barra de Argelia y yo en la de Argentina, con un puto colombiano que acabo de conocer.”

A mi por supuesto el comentario no me dio rabia sino risa, sobre todo, cuando un tipo bajito, gordito y con cara de paisa dice: “A ver pues mijo, venga le doy 10 euros por las dos parcero”

Saviola, Messi, Aimar, Crespo, Tevez, Zanetti, los Argentinos no tienen una si no varias grandes selecciones, asi que espero que me perdonen, pero estar ahí ratifica que para conocer la mayoria de las cosas tienes que vivirlas… sobre todo en lo cultural.
Contra Argelia no la vieron tan fácil y cantaron, brincaron, sufrieron y rieron como cualquier hinchada. El amistoso estuvo divertido, 4 – 3 y me sirvió para corroborar que los latinoamericanos somos demasiado parecidos y que el fútbol nos apasiona, particularmente, porque es uno de los pocos fenómenos sociales que nos ha dado identidad, que nos ha permitido sentirnos orgullosos de lo que somos y son los futbolistas nuestros únicos héroes. O ustedes creen que todos los colombianos tenían claro donde quedaba Cúcuta, antes de la Copa?

Al dejar las gradas, me invadió una tristeza que no entendía muy bien al principio, pensé que era decepción porque el Nou Camp se ve mas bonito en televisión, pero poco tiempo después entendí que lo que me hacia falta era el olor a meao cuando bajas las escaleras del Metropolitano, el cielo despejado de la noche currambera, la brisa que corre por la Circunvalar, la mirada perdida desde la ventana en el cruce de Juan Mina, la voz de Villazon coreada a todo pulmón, la lata de Águila, el escándalo de afuera, aquel olor a butifarra y a maicena… en fin, ese cojeculo que se forma siempre en esa ciudad mediocre, que yo amo con intensidad.

Para bailar...


El pr